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El Storting Noruego

La asamblea nacional de Noruega, el Storting, fue creado en Eidsvoll en 1814, pero sus raíces se remontan a tiempos mucho más antiguos.

Ya en épocas históricas anteriores al siglo IX se reunían los hombres libres en las allting, asambleas populares que tenían lugar por todo el país. En dichas asambleas se trataban asuntos jurídicos de interés general y también temas políticos. Poco a poco, las asambleas fueron adquiriendo nuevas funciones relativas a la relación entre el rey y los campesinos libres. En algunas asambleas específicas, los pretendientes al trono eran aclamados y "tomados" por reyes. Con la unificación de Noruega en un sólo reino (del año 900 a 1030) tuvo el país sus primeras asambleas legislativas, los lagting – Frostating, Gulating y Eidsivating –, con potestad suprema en cada una de las correspondientes regiones del país. En estas asambleas regionales, a las que asistían enviados de los diferentes distritos, se pronunciaban sentencias y se elaboraban leyes.

El germen de lo que posteriormente se llamaría desarrollo democrático lo hallamos en materia de leyes. Landsloven, la ley nacional escrita por iniciativa del rey Magnus Lagabøte (el legislador) en 1274 fue única en su tiempo y permaneció vigente hasta la unión de Noruega, durante el reinado de Frederik III, con Dinamarca, proclamada monarquía absoluta en 1660.

En 1807, se produjo la entrada de los países escandinavos en la guerra contra Napoleón, estando Dinamarca y Noruega a un lado del conflicto y Suecia, al otro. Tras sufrir Napoleón la derrota en la campaña de Rusia (1812), las grandes potencias prometieron Noruega al heredero al trono sueco, Karl Johan XIV (anteriormente Mariscal Jean-Baptiste Bernadotte), si Suecia contribuía a derrotar a Francia. Al ser vencido definitivamente Napoleón, en 1813, Karl Johan XIV puso todo su empeño en la pronta resolución del conflicto con Dinamarca. El rey danés Frederik VI se rindió rápidamente y, en virtud del tratado de paz de Kiel, entregó la soberanía de Noruega al rey de Suecia.

El heredero al trono danés, príncipe Kristian Fredrik, que era por entonces gobernante de Noruega, desempeñaría un papel decisivo en el drama cuya representación tendría lugar en 1814. El príncipe, negándose a reconocer la Paz de Kiel, convocó el día 16 de febrero una "asamblea de notables" en Eidsvoll, donde se le disuadió de llevar a cabo sus planes de hacer valer el derecho de herencia al trono de Noruega y dejarse proclamar rey.

"Los notables", que deseaban una constitución liberal, sostenían que el nuevo rey debería ser elegido por el pueblo. La asamblea resolvió nombrar a los representantes de la Asamblea Constituyente. Los campesinos y los propietarios de granjas, los hombres con cargo oficial y los ciudadanos con 25 años cumplidos podían votar a electores, que, a su vez, elegirían representantes. Con ello prevalecía el ideal de la soberanía popular.

También se decidió que el pueblo y los representantes electos juraran solemnemente en la iglesia "hacer valer la independencia de Noruega, poner en juego la vida e incluso perder la sangre por la amada patria". Kristian Fredrik estaría, en adelante, al frente del país en calidad de regente.

Los representantes de la Asamblea Constituyente de Eidsvoll se congregaron en misa solemne el 10 de abril de 1814 y, al día siguiente, se dio comienzo a las sesiones. Entre los 112 delegados había 37 campesinos, 13 comerciantes, 5 granjeros y 57 hombres con cargo oficial. La región del Norte de Noruega no estuvo representada, dada la distancia hasta Eidsvoll y la premura con que se convocó la Asamblea. La escasez de tiempo hizo además que las negociaciones transcurrieran en un clima tenso y dramático.

La Asamblea Constituyente deseaba, en efecto, terminar la redacción de las leyes fundamentales antes de que las grandes potencias extranjeras tuvieran ocasión de intervenir.

Al congregarse la Asamblea había en total 12 anteproyectos de constitución. Al objeto de elaborar el proyecto definitivo de la Constitución de Noruega, se creó un comité constituyente compuesto de 15 miembros. Acto seguido, se pasó al trabajo de redacción de los principios fundamentales y del texto mismo de la Constitución.

La Asamblea dio por finalizada su labor el día 17 de mayo. Un ejemplar escrito en limpio de la Constitución fue firmado por los presentes, lacrado y, a continuación, sellado. Ese mismo día fue Karl Fredrik nombrado rey de Noruega libre, soberana e independiente. El nombramiento fue por unanimidad, si bien 16 delegados expresaron ciertas reservas.

El nuevo rey se reunió con la Asamblea Constituyente el día 19 de mayo y juró solemnemente la Constitución. La Asamblea Constituyente celebró su última sesión al día siguiente. En el acto de clausura, los representantes se tomaron de las manos y cantaron "unidos y fieles hasta que caiga el Dovre". De esta manera, Noruega había establecido su Constitución y su Asamblea Nacional, el Storting.

El Parlamentarismo

El triunfo del parlamentarismo tuvo lugar en 1884, al obligarse al Gobierno a dimitir. Esto sucedió después de un largo conflicto político caracterizado por la lucha de los campesinos y la clase media contra "el estado de los altos funcionarios de carrera".

El mayor grado de escolarización y formación de las clases populares había despertado la conciencia política de la población en general. Las Leyes de Concejalía (Lovene om formannskapskaber), de 1837, implantaron el régimen de gobierno autónomo local, ejercido por juntas municipales de elección democrática.

De esta manera, los altos funcionarios de carrera fueron poco a poco perdiendo el control sobre la administración al nivel local. En el Storting conservaron la hegemonía durante mucho tiempo, pero a finales de la década de 1860 se llegó a la encrucijada: la oposición, en cuyo seno ahora había una mayor cohesión, se hizo con la mayoría.

El conflicto alcanzó su punto máximo con la dramática pugna por el parlamentarismo que se desarrolló entre 1870 y finales de 1880. Aparentemente, lo que se discutía era si los ministros debían tomar parte o no en las negociaciones parlamentarias, cuando en realidad se trataba de determinar quién detentaba el poder en la sociedad.

Johan Sverdrup fue el líder de la lucha en favor del parlamentarismo. En 1869 inició la cooperación con el caudillo de la oposición campesina, Søren Jaabæk. Con la resolución de 1869, por la que se decidió convocar anualmente al Storting – que hasta entonces celebraba asambleas trienales – se pusieron las bases de un mayor poder parlamentario.

La adopción del parlamentarismo causó el abandono del principio de división de poderes en su forma originaria. El rey ya no era soberano a la hora de elegir a sus consejeros. Los Miembros del Gobierno se habían convertido en políticos. El estado de los altos funcionarios por designación real había dejado de existir.

El conflicto constitucional causó también la formación de partidos políticos organizados. Los grupos de trabajo del Storting se estructuraron de manera ostensible y se crearon asociaciones de apoyo en todo el país. En 1884 se constituyeron formalmente el partido Liberal (Venstre) y el partido Conservador (Høyre). El Partido Laborista (Arbeiderpartiet) lo hizo tres años más tarde, pero no estuvo representado en el Storting hasta 1903.

El parlamentarismo es una forma de gobierno que concede al Storting - el Parlamento - control sobre el poder ejecutivo (el Gobierno). El Gobierno responde de su gestión política ante el Storting y depende de la confianza de éste. La relación entre el Gobierno y el Storting se regula a través de una serie de formas constitucionales, la ruptura de las cuales puede tener consecuencias de carácter político, como, por ejemplo, ocasionar la dimisión de un ministro o de todo un Gobierno. No hay nada al respecto en la Constitución, pues se trata de un principio establecido a través de la práctica política, pero tiene la misma fuerza vinculante que si de un precepto de primer rango se tratase (derecho consuetudinario constitucional).

El parlamentarismo implica que la mayoría del Storting decide quién ejercerá el poder ejecutivo, lo cual no presupone que el Gobierno siempre tenga que ser mayoritario, pero significa que deberá cesar en sus funciones de tener en contra a la mayoría. Si el Storting vota que "no otorga su confianza al Gobierno", (moción de censura) no hay más que una posibilidad: el Gobierno tiene que dimitir. En situaciones de presión, el Gobierno puede presentar cuestión de gabinete y amenazar con el cese, si el Storting no aprueba su propuesta para un asunto concreto. En la práctica, el Gobierno cesará en sus funciones tras ser derrotado en las urnas, situación que fundamenta, desde el punto de vista parlamentario, la formación de un nuevo Gobierno.

Las elecciones al Storting

Cada cuatro años, en el mes de septiembre, se eligen 165 diputados al Storting. No se pueden convocar nuevas elecciones en la misma legislatura.

En Noruega existe sufragio universal. Todos los que hayan cumplido 18 años en el transcurso del año electoral y ostenten la nacionalidad noruega pueden participar en las elecciones. Quienes cumplan los requisitos necesarios para tener derecho general al voto y lleven al menos diez años en el país pueden, además, ser elegidos diputados. Quedan excluídos de esta regla, entre otros, los funcionarios de los diferentes ministerios y de los servicios diplomáticos y consulares.

Los participantes en las asambleas de nominación de los diferentes partidos deciden quienes han de figurar en las listas de candidatos.

Para poder votar se requiere previa inscripción en el censo electoral (lista sobre personas con derecho de voto). La votación es secreta.

En Noruega las elecciones se verifican conforme a criterios de representación proporcional; es decir, que los partidos tienen la posibilidad de elegir un número determinado de representantes en función del número de sus electores.

El país se divide en 19 circunscripciones electorales que coinciden territorialmente con las provincias del reino. El censo electoral (número total de personas con derecho de voto) es el punto de partida para determinar el número de escaños (mandatos). Se tiene además en cuenta que las provincias escasamente pobladas, con población dispersa y situadas a gran distancia de la administración central, cuya sede es Oslo, deben tener mayor representación parlamentaria que aquellas otras más centrales y con gran densidad de población.

Por ejemplo, en los comicios parlamentarios de los últimos años, un voto de la provincia de Finmark contaba casi el doble de uno de Akershus u Oslo, lo cual significa que un partido, para asegurarse un escaño en el Storting, tiene que tener muchísimos más votos en la capital que en la provincia más septentrional del país. Otra situación que contribuye al reparto "desigual" de los escaños entre los partidos es que el cómputo de votos se efectúa en cada provincia por separado.

Cuando, por ejemplo, 4 ó 5 escaños pertenecientes a una circunscripción han de repartirse entre 7 u 8 partidos, no se realiza la repartición exactamente en base al número de votos, pues de hacerse así varios partidos podrían resultar poco representados.

La misma forma de computar los votos refuerza las desigualdades, pues los grandes partidos tienen representación excesiva, mientras que la de los pequeños es insuficiente en relación con el número total de votos. Para remediar esta situación, en 1989 se aprobó una disposición en virtud de la cual se crean 8 mandatos llamados "de equilibrio", que se reparten entre los partidos con menor número de representantes a proporción del número de votos en todo el país, una vez distribuidos los restantes 157 escaños. Con esto, la composición del Storting concuerda más con el número de votos conseguidos por cada partido. Se debe sin embargo indicar que sólo los partidos que hayan conseguido más del cuatro por ciento del total de votos podrán participar en el reparto de los mandatos de equilibrio.

El proceso legislativo

En normalidad de condiciones, ni el Gobierno ni el Rey se negarán a sancionar una ley aprobada por el Storting. La sanción real es, pues, mera formalidad y lleva siendo así desde el triunfo del parlamentarismo en 1884.

Las leyes se someten a debate en las dos Cámaras del Storting, el Odelsting y el Lagting. Cuando el nuevo Storting se reúne por vez primera tras las elecciones legislativas, se elige una cuarta parte de los representantes (41) al Lagting, mientras las tres cuartas partes restantes (124) constituyen el Odelsting.

El Storting pasa anualmente unos 90 o más proyectos de ley, en su mayoría propuestos por el Gobierno, si bien compete igualmente a los miembros del Odelting presentar propuestas de ley.

Una elaboración detallada precede a la presentación por parte del Gobierno de un proyecto de ley, bajo la forma de propuesta del Odelsting. Si se trata de una ley nueva de gran envergadura o de la revisión completa de leyes vigentes, el Gobierno designa una comisión de expertos, encargada de presentar informe al ministerio a cuyo ámbito de competencia pertenece la ley. El proyecto de ley se somete seguidamente a debate público. De esta manera, las autoridades competentes, las organizaciones, instituciones y particulares afectados por la ley tendrán la oportunidad de opinar al respecto. Una vez recibidos los informes del debate público, el ministerio de que se trate elabora el borrador de la propuesta del Odelsting.

La propuesta se presenta al Rey reunido con el Consejo de Estado. Si se aprueba, se somete la propuesta regia al Odelsting, que en normalidad de condiciones la remite a la comisión parlamentaria a la que pertenezca. La propuesta de ley se discute seguidamente en el seno de la comisión, que la somete más tarde al Odelsting con su dictamen o recomendación. Si el Odelsting pasa la recomendación, con modificaciones, si las hubiera, se traslada la propuesta al Lagting, donde se somete a debate. Si la aprueba el Lagting, se remite al Rey para que la sancione. Una vez el Rey le ha puesto su firma y el Primer Ministro su contrafirma, la propuesta de ley se convierte en ley vigente. Este es el procedimiento ordinario de elaboración de las leyes.

En el caso de que la propuesta sea rechazada por el Lagting, se vuelve a someter al Odelsting con "anotaciones". Si ambas Cámaras están de acuerdo, se aprueba la ley. Esto se hace saber en el Lagting y la ley pasa a la sanción real. Si el Odelsting mantiene su decisión originaria o la modifica de tal manera que en cierto modo confirma el punto de vista del Lagting, se debate de nuevo el asunto en el seno de este último. De no llegarse a un acuerdo, se pasa el asunto en primer lugar al Odelsting, y de allí, al Storting en sesión plenaria. Para aprobar una ley se necesita una mayoría de dos tercios. Todos los partidos están proporcionalmente representandos en el Odelsting y el Lagting y es muy raro que el segundo se oponga a una decisión del primero.

El Lagting tiene la función de instancia supervisora. De vez en cuando ocurre que una propuesta de ley no prospera o se desecha. La ley aprobada por las dos Cámaras puede en ocasiones ser muy diferente del proyecto que en su día presentó el Gobierno.

La labor presupuestaria

Conforme a la Constitución, el Storting ostenta la autoridad suprema en materia de finanzas del Estado, de sus ingresos y gastos. En otros términos, el Storting pone dinero a disposición del poder ejecutivo, el Gobierno. El Storting puede asimismo "sugerir" que los fondos se destinen a un propósito concreto.

El Reglamento Presupuestario contiene las reglas para la elaboración de los Presupuestos del Estado. El Reglamento de Procedimiento del Storting regula la organización de las deliberaciones en torno al presupuesto.

Las deliberaciones presupuestarias dominan por completo la actividad parlamentaria durante todo el cuatrimestre otoñal y constituyen el medio de dirección más importante en manos del Storting y el Gobierno, pues a través del presupuesto se fijan los límites de la actividad del Estado durante el año siguiente.

La Propuesta de Ley no. 1 del Storting ("el libro amarillo") se presenta en el plazo de los tres días siguientes a la apertura del Storting, al mismo tiempo que el Ministro de Hacienda informa del proyecto de presupuesto en la llamada Ponencia de Hacienda. Se ha empleado mucho trabajo de antemano, con la participación de todos los ministerios y ramas de la administración del Estado. Antes de ser presentado, el proyecto de presupuesto se somete a la aprobación formal del Consejo de Ministros reunido con el Rey.

En el Storting, la Comisión de Trabajos Parlamentarios (que consta de la Mesa y los líderes de las comisiones permanentes y de los grupos políticos parlamentarios) reparte los diversos capítulos presupuestarios entre las diferentes comisiones según especialidad. Pero primero se somete a deliberación la propuesta en virtud de la cual se determina el reparto de los capítulos presupuestarios, aprobada por el Storting en sesión plenaria.

La Comisión de Trabajos Parlamentarios fija también plazos para la presentación de propuestas presupuestarias por parte de las comisiones parlamentarias.

La Comisión de Hacienda coordina el procedimiento presupuestario en el seno del Storting y presenta, el 20 de noviembre a más tardar, un proyecto de Presupuesto de la Nación * y Presupuestos del Estado (Budsjett-innst. S.I), que incluye propuestas de acuerdo-marco de las asignaciones presupuestarias, conforme a la distribución por ámbitos-marco aprobada por el Storting. La Comisión presenta, además, una propuesta relativa a los impuestos y tasas, las secciones excedentes y los acuerdos-marco de los municipios y las provincias (Budsjett-innst. S. nr. 1). El Storting trata las propuestas durante una semana, transcurrida la cual se da paso al debate financiero anual. Los acuerdos-marco aprobados por el Storting tienen carácter vinculante con respecto al resto del trabajo presupuestario.

Durante el debate, se plantean los principales argumentos en favor o en contra de la política económica general del Gobierno, quedando de manifiesto el apoyo con que éste pueda contar en el seno del Storting. El debate concluye con la votación de las propuestas presentadas en los documentos Budsjett-innst. S.I. y S. nr. 1. Las cifras correspondientes a cada uno de los ámbitos-marco se aprueban conjuntamente, en una sola resolución.

A continuación, las comisiones parlamentarias presentan sus propuestas presupuestarias en los ámbitos-marco de su competencia respectiva. Dichas propuestas deben contemplar la repartición en capítulos y secciones. Las comisiones sólo podrán realizar reajustes dentro de cada marco presupuestario aprobado, es decir, que a mayores gastos en un capítulo se deberán reducir los gastos de otro, y a la inversa.

Las propuestas presupuestarias de las comisiones se someterán a deliberación en el Storting a más tardar el 15 de diciembre. Al final de las deliberaciones, se aprueban las diferentes medidas presupuestarias. Las cifras relativas al conjunto de secciones comprendidas dentro del mismo ámbito-marco se aprueban conjuntamente, en una sola resolución.

Las deliberaciones presupuestarias se caracterizan por un ritmo de trabajo extenuante, al disponer los parlamentarios de 2 meses y medio, como máximo, para la adopción formal del presupuesto. En circunstancias excepcionales, por ejemplo, como consecuencia de un cambio de Gobierno, el plazo puede ser aún más corto.

En la práctica, el Storting adopta las propuestas del Gobierno con pequeñas modificaciones. La diferencia de orden financiero suele ser inferior al uno por ciento. Mayor importancia política tienen, no obstante, las señales emitidas por el Storting a través de sus comentarios, por su posible influencia en futuros presupuestos.

En el transcurso de un ejercicio económico, son a menudo necesarios modificaciones y ajustes presupuestarios. En el mes de mayo, el Gobierno presenta al Storting su Informe anual de Revisión de los Presupuestos de la Nación, acompañado por lo general de una comunicación (libro blanco) en la que se contienen considerables enmiendas de los Presupuestos del Estado. Poco antes del cierre estival, se delibera en el Storting la propuesta de la Comisión de Hacienda para Revisión de los Presupuestos de la Nación, junto con una recomendación aparte, dedicada a las modificaciones presupuestarias específicas.

La potestad supervisora del Storting

La tercera función principal del Storting es la de supervisar la gestión del Gobierno y la Administración pública. Según la Constitución, corresponde al Storting:

• exigir la presentación de las actas del Consejo de Estado (resoluciones aprobadas en Consejo de Estado)

• exigir la comunicación de los pactos y tratados que el Rey hubiera aceptado en nombre del Estado con potencias extranjeras

• supervisar las finanzas del Reino.

Con todo, lo más importante es quizás la autoridad política que tiene respecto del Gobierno, responsable de su gestión ante el Storting. El amplio y continuo control que el Storting ejerce sobre el Gobierno está basado principalmente en informaciones suministradas por los medios de comunicaciones de masas.

A través de los debates parlamentarios, el Storting tiene la posibilidad de controlar y evaluar la política del Gobierno. Los debates están normalmente abiertos al público. El Discurso del Trono inaugura cada año las sesiones del Storting, dedicadas a discutir y examinar la política del Gobierno. Idéntica función tiene el debate financiero por lo que se refiere a la política económica gubernamental. Al cabo del año, el Gobierno rinde cuentas en diferentes ocasiones de varios aspectos de su política, asimismo objeto de debate.

Por medio de preguntas e interpelaciones al Gobierno, los representantes parlamentarios tienen la posibilidad de obtener informaciones sobre asuntos concretos y de conocer la postura de un ministro determinado respecto de cuestiones políticas específicas. Mientras duran las sesiones del Storting, casi todos los miércoles a partir de las 10 horas, tiene lugar una sesión en el transcurso de la cual los ministros responden a las preguntas de los miembros del Storting. La primera parte se dedica a las preguntas de viva voz, planteadas directamente por los parlamentarios a los miembros del Gobierno. Las preguntas no son conocidas de antemano, pero los parlamentarios son informados de los ministros que estarán presentes. La segunda parte se dedica a responder a preguntas por escrito depositadas por los parlamentarios unos días antes. Un diputado puede también hacer una pregunta escrita y recibir respuesta igualmente por escrito. Se trata de preguntas cortas y sobre asuntos concretos.

Las sesiones dedicadas a las preguntas de viva voz y por escrito son muy apreciadas por los parlamentarios, en particular los de la oposición, que no dejan de sacarles provecho.

Las interpelaciones son maneras algo más formales de hacer preguntas al Gobierno, que se envían por escrito al Presidente del Storting unos días antes y que normalmente se refieren a los asuntos de mayor envergadura y transcendencia política. En base a las interpelaciones, se ponen en marcha debates y se formulan propuestas, sometidas inmediatamente a votación, o que pueden remitirse sea al Gobierno, sea a una comisión parlamentaria.

La Oficina de Censura de Cuentas del Reino, órgano supervisor más importante del Storting, controla que los medios financieros del Estado se administren de manera satisfactoria desde el punto de vista económico y conforme a las decisiones y previsiones del Storting. Esta oficina goza de independencia respecto del Gobierno y los restantes órganos de gestión. La Oficina de Censura de las Cuentas del Reino tiene actualmente unos 440 empleados repartidos en siete departamentos compuestos por 35 secciones, inclusive las auditorías de las colectividades territoriales en todo el país. Al frente de la Oficina está un colegio de cinco auditores nombrados por el Storting.

La aprobación definitiva de las Cuentas del Reino por parte del Storting tiene lugar después de que la Oficina de Censura de las Cuentas del Reino haya presentado sus anotaciones y propuestas.

El Storting designa un Ombudsman para la Administración pública (Sivilombudsmannen) [el Defensor del Pueblo].

La misión del Ombudsman es velar por la protección del ciudadano ordinario frente a las injusticias que pueda cometer la Administración pública, es decir, el municipio, la provincia y el Estado. Los procedimientos judiciales contra los órganos de la Administración son frecuentemente costosos y lentos. Por esta razón, muchos particulares se dirigen al Ombudsman buscando una solución más sencilla o rápida. Si el Ombudsman declara legal o claramente improcedente la resolución administrativa que se impugna, el órgano administrativo acatará normalmente esta decisión y volverá a considerar el asunto. El Sivilombudsmann rinde todos los años al Storting un informe de su actividad, en el que también se incluyen asuntos de interés general.

La Comisión de Control y de Asuntos Constitucionales

Compete a la Comisión supervisar los protocolos de los ministros y los informes anuales del Gobierno sobre nombramientos de personas con cargo, comités, juntas y consejos y presentar recomendaciones al respecto ante el Storting. Además, la Comisión de Control y de Asuntos Constitucionales – una de las doce comisiones permanentes del Storting – conoce de quejas dirigidas al Storting por particulares y de asuntos relativos a la Constitución. También se ocupa del Reglamento de Procedimiento del Storting, de las asignaciones al Storting y la Oficina de Censura de las Cuentas del Reino, de temas de legislación electoral y de asuntos de la competencia del Ombudsman para la Administración publica. La Comisión puede asimismo poner en marcha investigaciones sobre la función pública que sean necesarias para ejercitar el control de la gestión de la Administración que corresponde al Storting, antes de lo cual se pondrá al corriente al Miembro del Gobierno implicado, pidiéndole que facilite a la Comisión las informaciones pertinentes.

A título de prueba (hasta el 30 de septiembre de 1999), las comisiones parlamentarias podrán decidir tener debates públicos.

Todos los años, el Ministerio de Asuntos Exteriores presenta al Storting una memoria-resumen de los pactos y tratados concluidos con potencias extranjeras en el periodo. La Comisión de Asuntos Exteriores estudia el informe y extiende la correspondiente recomendación. Varios de estos acuerdos han sido anteriormente sometidos al Storting, conforme al artículo 26 de la Constitución, que requiere la ratificación de éste para contraer tratados y pactos "sobre asuntos de especial importancia".

Los trabajos parlamentarios

El Reglamento de Procedimiento del Storting contiene reglas para su organización y el procedimiento a seguir en sus tareas.

Los representantes se reúnen el primer día laborable del mes de octubre y se da así comienzo a las sesiones de trabajo. Al constituirse un nuevo Storting, en su primera sesión, trae el primer representante de cada provincia consigo el acta de elección o credencial, firmada por la junta electoral correspondiente, en virtud de la cual se atribuyen mandatos parlamentarios a los representantes de la provincia. A continuación, las actas son verificadas por la Comisión de Actas, cuya misión es controlar que las elecciones se han realizado conforme a la legislación vigente.

El Storting nombra, en primer lugar, a sus Presidentes y Secretarios, seguidamente a los miembros de la Cámara Lagting. El resto de los representantes se constituye en el Odelsting. Una vez que ambas Cámaras han nombrado a sus Presidentes y Secretarios, el Presidente del Storting lo declara constituido conforme a las normas y así lo comunica al Rey (el Gobierno).

El Rey abre solemnemente las sesiones al otro día de la primera reunión del Storting. En año electoral se postponen ambas ceremonias una semana, debido, como se indica más arriba, a que la Comisión de Actas primero tiene que verificar las actas de elección de cada una de las provincias. De descubrirse errores en el cómputo de votos, puede haber nuevas elecciones.

El Discurso del Trono, en el cual se presenta el programa anual del Gobierno, lo pronuncia el Rey. A continuación, uno de los Miembros del Gobierno lee en alto la "Crónica del estado del Reino". El Discurso del Trono se somete a debate en el Storting unos días más tarde.

Una vez constituido el Storting, se nombra la Comisión Electoral, formada por 37 representantes, que se encargará de designar a los miembros de las comisiones parlamentarias durante el periodo de propuesta de candidatos para otros cargos del Storting. Los seis Presidentes y Vicepresidentes elegidos constituyen la Mesa del Storting, cuya función es organizar la actividad parlamentaria. Los Presidentes dirigen las reuniones durante un mes seguido. En ausencia del titular, dirige la reunión el Presidente suplente, o un Presidente interino. Al final de cada semana se hace público el programa de las reuniones de la semana siguiente. Corresponde a la Mesa decidir las fechas de las reuniones del Storting y las comisiones, y redactar el orden del día.

Las reglas de uso de la palabra se determinan en el Reglamento de Procedimiento del Storting. Compete al Presidente cuidar que las intervenciones de los representantes no sobrepasen los límites de tiempo concedido. El tiempo de uso de la palabra de que dispone cada partido se calcula en función del número de sus representantes, pero los partidos más pequeños obtienen siempre un poco más de tiempo que los grandes.

En todos los asuntos, exclusive las propuestas de enmiendas a la Constitución, se puede proceder a votación cuando al menos la mitad de los representantes están presentes. En las deliberaciones de prouestas que comporten enmiendas a la Constitución deben estar presentes al menos dos tercios del total de representantes. La votación se lleva a cabo por medio de instrumentos electrónicos, levantándose del asiento o quedándose sentados, por llamada en alto de los nombres o por escrito (sólo cuando se trate de una eleción individual).

Casi todos los asuntos se deciden por mayoría ordinaria, pero las propuestas que comporten enmiendas a la Constitución exigen la mayoría absoluta. La aprobación de traspasos de poder a organismos internacionales requiere una mayoría de las tres cuartas partes.

Las sesiones plenarias del Storting son públicas y otro tanto concierne a las del Odelting y el Lagting. Sus otras tareas son "invisibles" para el público. Nos referimos al trabajo llevado a cabo en el seno de las comisiones y los grupos parlamentarios. A estos foros se les denomina con frecuencia "corazón y cerebro del Storting", pues aquí es donde en realidad se resuelven los asuntos.

"La sala vacía"

Las jornadas de trabajo de los representantes parlamentarios son a menudo largas. La cantidad de asuntos que tratan dependerá especialmente de la frecuencia de las reuniones de los partidos, las comisiones y el Storting. La participación en las reuniones exige estar bien preparados. También necesitan reservar tiempo para reuniones con organizaciones, ministerios, delegaciones, visitas procedentes del distrito local que representan y otras personas que deseen celebrar una entrevista. Además tienen que contestar cartas, atender peticiones y consultas y escribir artículos en los periódicos. Los representantes tienen asimismo que preparar y escribir discursos y participar en diferentes debates. A lo anterior se suman sus numerosos viajes, por lo general dentro del país.

El público se pregunta con frecuencia por qué se ven tan pocos representantes cuando se transmite por televisión un debate desde la sala de sesiones. La razón es simplemente que los representantes no pueden estar sentados en la sala todo el día, si quieren tener tiempo para otros asuntos. Con frecuencia, los parlamentarios participan en debates cuyo tema ha sido previamente discutido en la comisión de la que forman parte. Los diputados asisten también para escuchar intervenciones de especial interés.

En condiciones normales, si el representante no se halla en la sala es porque se encuentra trabajando en su despacho, desde donde puede seguir los debates a través de un altavoz o de un canal interno de televisión.

Para acabar de entender por qué los bancos de la sala de plenos del Storting están a menudo vacíos es importante recordar que los asuntos han sido estudiados de antemano en el seno de las comisiones permanentes y, frecuentemente también, por los grupos parlamentarios. Por lo general, leyendo la recomendación sobre un asunto se tiene también claro el resultado.

Los representantes parlamentarios tienen la obligación de hallarse presentes en la sala al comienzo de una reunión y también, en la mayoría de los casos, cuando tiene lugar una votación. En otro caso, la razón fundamental para estar presente es la de tomar parte en el debate.

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Fuente: Folleto "Stortinget – Norges nasjonalforsamling"

(El Storting. Asamblea Nacional de Noruega). Publicado en 1997 por el departamento de información y documentación del Storting.

UDA132SPA

Producido para el Ministerio de AsuntosExteriores por Nytt fra Norge, único responsable del contenido del artículo.Se permite la reproducción.