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???textStateReplacedDocumentWarning??? La ordenación de los recursos biológicos marinos en Noruega

Gestión noruega de los recursos marinos

Durante muchos milenios, la pesca marítima ha constituido la base principal de los asentamientos de población en el litoral noruego. Con el perfeccionamiento de las embarcaciones y el desarrollo de eficaces artes de pesca en el siglo presente, la actividad pesquera ha aumentado dramáticamente.

Por consiguiente, ha sido necesario garantizar los medios de vida de la población costera mediante una gestión activa y responsable, basada en la investigación y vigilancia de los recursos vivos del mar. En la actualidad, las especies más importantes que se pescan en Noruega están experimentando un desarrollo positivo, y aumentan las cuotas de captura del bacalao ártico noruego y del arenque que desova en primavera. Procede natural considerar esta evolución como el resultado de una política administrativa orientada hacia el futuro y basada en las recomendaciones de científicos noruegos y del Consejo Internacional de Oceanografía.

En Noruega, los oceanógrafos llevan trabajando más de cien años en la exploración y el estudio de los recursos marinos. Con ayuda de modernísimos buques oceanográficos y avanzados instrumentos, los científicos vigilan, durante todo el año, el medio físico y los recursos vivos del mar. Los conocimientos científicos en este ámbito forman la base de la regulación oficial de las capturas en aguas noruegas.

Explotación sostenible – gestión ecológica integral

El objetivo de la gestión noruega de los recursos marinos es conseguir un equilibrio entre el volumen de capturas y el nivel de reproducción de las especies: una explotación sostenible de la totalidad de los recursos vivos del mar. Esto, que en la terminología científica se denomina "sustainable yield", implica una explotación continua a largo plazo. Hoy día está teniendo lugar una considerable actividad científica en la vigilancia del entorno marino, la reproducción de las especies, su crecimiento, propagación y numerosidad, las condiciones alimenticias, etc. A la vez, se estudian las diversas poblaciones de peces y mamíferos marinos desde una perspectiva integral, a la luz de la interacción entre las distintas especies.

Con miras a esa gestión integral de los recursos vivos del mar, se analiza el régimen alimenticio de importantes especies de peces y mamíferos marinos, y los resultados se incluyen en modelos que abarcan distintas poblaciones. Noruega ha avanzado mucho en este tipo de investigación, cuyo objetivo es agrupar todas las especies más importantes de peces y mamíferos marinos en modelos que abarquen toda la cadena alimenticia del mar, desde el plancton a las focas y ballenas. En este contexto, también es de importancia decisiva disponer de datos fidedignos sobre la cantidad de recursos marinos que se capturan anualmente.

Estimación de la población marina

La estimación de la población marina es el producto final de las investigaciones con fines administrativos que practican las instituciones oceanográficas. Los criterios aplicables son los datos recogidos sobre la numerosidad de viejas y jóvenes generaciones de cada población, así como información sobre las circunstancias que influyen en su reproducción, crecimiento y mortalidad. La propagación geográfica y las variaciones del modelo de propagación son también datos importantes para la estimación de las diversas poblaciones de peces y mamíferos marinos. Dichos datos se recogen utilizando cinco buques oceanográficos noruegos y embarcaciones pesqueras y buques oceanográficos arrendados a países con los que cooperamos en la vigilancia de los recursos vivos del mar del Norte, mar de Noruega y mar de Barents.

Con respecto a varias especies importantes, el volumen de capturas –y, con ello, también la mortalidad– es factor primordial en los cálculos científicos de la evolución de las poblaciones. No obstante, son inseguras las estadísticas de capturas de los diversos países que pescan en los grandes caladeros comunes de nuestras regiones marinas septentrionales, tanto en lo que se refiere al volumen de capturas comunicado como al lugar donde se han realizado. La incertidumbre es mayor cuando se trata de bacalao, eglefino u otras especies de fondo. Constituye tarea principal de las investigaciones oceanográficas noruegas el reducir la incertidumbre que comportan incorrectas estadísticas de capturas, evaluando directamente las poblaciones en expediciones científicas anuales.

Pesca responsable

En la Conferencia de Río de 1992 se lanzó el término "pesca responsable", que indica explotación sostenible de los recursos vivos del mar sin efectos ecológicos negativos. Debe evitarse la captura secundaria de organismos que se desea proteger, así como la de crías y peces pequeños. Las capturas habrán de ser selectivas, la pesca marítima se realizará de tal modo que se garantice la producción ictiológica y que la explotación de los recursos marinos arroje el mayor rendimiento posible a largo plazo.

En Noruega se ha investigado, durante muchos años, el comportamiento de la población ictiológica y se ha perfeccionado la tecnología pesquera, precisamente para poder explotar nuestros recursos marinos de una manera racional y responsable. Resultado de estas investigaciones son las rejillas selectoras (("sorting grids") que se montan en los aparejos de arrastre y evitan que las crías vayan a parar a la bolsa, y en su lugar queden en libertad y puedan crecer hasta alcanzar un tamaño capturable. Se producen rejillas para redes de mallas finas (pesca de la gamba) y redes de arrastre. Una videocámara instalada en los aparejos de pesca muestra el buen funcionamiento de las rejillas selectoras. Los estudios realizados muestran que las crías seleccionadas no sufren daño. Antes de iniciarse el uso de la rejilla selectora, la única solución al problema de las capturas secundarias era aislar las zonas ricas en pescado de tamaño inferior, o decretar la prohibición de ciertos aparejos.

Desde el 1 de enero de 1993, la rejilla selectora es utilizada en las embarcaciones rusas y noruegas dedicadas a la pesca de gambas y camarones en aguas boreales. Se ha ensayado una eficaz rejilla selectora para la pesca comercial del bacalao por científicos rusos y noruegos conjuntamente, y se han llevado a cabo pruebas afortunadas con redes de cerco. Además del perfeccionamiento tecnológico de las rejillas, se están realizando ensayos con diversas modalidades de malla a fin de evitar capturas secundarias no deseables. Hasta el presente, los resultados han sido positivos.

Gestión de varias especies

La gestión de varias especies implica una evaluación global de la acción recíproca entre las distintas especies. Por ejemplo, para la administración de la población de capelán que habita el mar de Barents, es importante saber qué cantidad de esta especie –y también de la numerosa población de arenque joven del mar de Barents– consume el bacalao y qué cuantía de diversas especies sirve de alimento a los mamíferos marinos.

El Instituto Oceanográfico de Bergen ha desarrollado un modelo que abarca varias especies y que intentará dar respuesta a algunas de estas incógnitas. Teniendo en cuenta que el bacalao es uno de los animales más importantes del ecosistema que incluye el mar de Barents y la zona de Svalbard, se empezó por estudiar los hábitos alimenticios de la especie y la cantidad que consume. Para averi- guar esto, se analiza el contenido estomacal del pez. Desde 1987, científicos noruegos y rusos colaboran en la toma de tales pruebas. En la actualidad, el Instituto Oceanográfico de Bergen y PINRO, su homólogo ruso, disponen de bases de datos sobre el contenido estomacal de más de 50.000 ejemplares de bacalao.

Los datos recogidos muestran que los hábitos alimenticios del bacalao varían según el tamaño, la época del año y la zona de alimentación; y, naturalmente, según también el sustento que ofrece la región marina. Se sabe ya que el bacalao más pequeño come, sobre todo, crustáceos. Por el contrario, los individuos de mayor tamaño se alimentan preferentemente de capelán, que, en años de abundancia, puede ascender hasta un 50 por 100 de lo consumido. En el "menú" de los ejemplares grandes, figuran también gallineta nórdica, gambas, arenque y bacalaos pequeños.

El consumo alimenticio total del bacalao se calcula mediante un modelo que compara los datos del contenido estomacal con información sobre la rapidez con que los alimentos pasan por el estómago a diferentes temperaturas del agua. El bacalao consume de 2,5 a 3,5 veces su propio peso anualmente, lo que significa que una población de 2 millones de toneladas necesita, cada año, alrededor de 6 millones de toneladas de alimentos.

Los conocimientos acerca de la acción recíproca de las especies se utiliza ahora para la recomendación de cuotas de captura de capelán. Analizando los datos sobre el contenido estomacal, se puede calcular la cantidad de capelán que va a consumir el bacalao, y la mortalidad se incorpora a los cálculos de población del capelán. Los resultados de la investigación de varias especies no se han utilizado todavía en la gestión de la población bacaladera. Previamente, los científicos deberán organizar series fiables de datos sobre, –entre otras cosas– el crecimiento del bacalao desde los años setenta hasta nuestros días.

Entre los mamíferos marinos, los principales que se incluyen en los modelos de varias especies son la foca de Groenlandia y la ballena pequeña ("minke"). A fin de mejorar los conocimientos sobre el papel de los mamíferos en el ecosistema marino, se inició, en 1989, un amplio programa quinquenal de investigaciones, que incluía, entre otras cosas, localización de las poblaciones, recogida de datos sobre su consumo alimenticio, estado de salud y capacidad reproductora, influencia de la contaminación y marcaje de ciertas especies.

Gran parte de la atención pública se ha concentrado en la caza de la ballena pequeña realizada como parte integrante del programa de investigaciones. Un objetivo primordial de esta caza es conocer mejor los hábitos alimenticios del cetáceo, y de qué manera los alimentos disponibles en el mar influyen en sus migraciones y propagación. Los hallazgos indican que organismos menores como krill y plancton son menos importantes en la alimentación del cetáceo de lo que se creía, mientras que la mayor parte del "menú" se compone de peces como el bacalao, arenque y capelán.

Los resultados atestiguan que los mamíferos marinos desempeñan un papel esencial en el conjunto del ecosistema. Por consiguiente, es sumamente importante ampliar nuestros conocimientos al respecto, con miras a una explotación integral de los recursos marinos.

El desarrollo de modelos operativos de varias especies a efectos de gestión integral de los recursos vivos de nuestras regiones marinas, constituye un tipo de investigación de carácter innovador, inclusive en el contexto mundial.

Experiencias

La población de arenque noruega que desova en primavera es la más numerosa de las especies que habitan nuestra zona del Atlántico. Asimismo, este pez es el mayor consumidor de plancton y, por tanto, el eslabón más importante entre la producción de plancton y las especies superiores del ecosistema. De ahí que una población de arenque abundante y vigorosa sea condición necesaria para obtener un rendimiento estable y elevado de los recursos vivos de nuestras regiones marinas.

La población de arenque, como la de otras muchas especies, siempre ha variado en número a tenor de las fluctuaciones naturales. Abundaba a principios de los años cinquenta y fue base de una rica actividad pesquera a lo largo del litoral noruego. La baja capacidad de reproducción y la pesca abusiva produjeron casi la total exterminación de la población hacia finales de la década de 1960.

Una restrictiva política reguladora –entre otras cosas, con varios años de prohibición total de pesca del arenque– ha resultado en un continuo aumento de la población. En 1994 la población de desove alcanzó los 2,5 millones de toneladas que, probablemente, es el mínimo requerido para garantizar la debida reproducción de la especie. Manteniendo la baja cota de capturas de arenque, como planean las autoridades noruegas, se albergan esperanzas realistas de que la población de desove alcance el alto nivel de los años cincuenta: de ocho a diez millones de toneladas.

La población de bacalao ártico noruego se redujo considerablemente hacia finales de la década de 1980, debido a una combinación de baja capacidad de reproducción -por el frío clima marino- y pesca excesiva de la especie. Además, una numerosa flota pesquera internacional fue reduciendo gradualmente la población de bacalao ártico a partir de los años cincuenta, y en el curso de la década de 1960, la población de desove sufrió un descenso considerable. Los científicos y los órganos de administración no disponían por entonces de conocimientos suficientes para poner en práctica regulaciones que pudieran evitar esa evolución. De una población total de bacalao de cuatro a seis millones de toneladas, en el decenio de 1950, se descendió, aproximadamente, a un millón de toneladas. Por fin, hacia principios de la década de 1980 se adoptaron medidas de regulación; primero para la flota de arrastre, y luego, para la flota costera.

Las regulaciones se han traducido en bajas capturas, lo que, unido a la favorable reproducción y buen crecimiento individual en los últimos años, hace que, hoy día, contemplemos un desarrollo muy positivo de la población bacaladera.

Clima y medio ambiente

El clima marino ejerce gran influencia en la producción biológica de los mares. Desde 1936, los oceanógrafos noruegos lo vienen observando para averiguar en qué medida las variaciones climáticas influyen en los recursos pesqueros a través de los diversos eslabones de la cadena alimenticia. Sabemos que los cambios climáticos afectan al crecimiento y la reproducción de la población ictiológica, pero no se sabe bien de qué manera.

Más conocimientos y mayor comprensión de estos procesos nos proporcionarán una base mejor para administrar, a largo plazo, los recursos vivos del mar. Se pretende elaborar pronósticos fiables sobre el desarrollo del clima y la producción biológica marina, lo que hará posible paliar las grandes variaciones de la población ictiológica mediante la administración estratégica de los recursos.

El conocimiento de la producción primaria del mar es también importante para la gestión de los recursos. El plancton es el primer eslabón de la cadena alimenticia, y el estudio de la producción de "pasto marino" es, por consiguiente, base esencial para evaluar la evolución de los recursos pesqueros.

Por último, el control y vigilancia de la contaminación de las regiones marinas contribuyen notablemente al conocimiento de los factores que influyen en su producción biológica, y de cómo las diversas fuentes de contaminación afectan a los organismos marinos y al entorno físico de los mares en general. Es conveniente vigilar de continuo los vertidos y emisiones de contaminantes, petróleo, sales alimenticias y materiales orgánicos. La atención despertada por la contaminación radioactiva, en los últimos años, ha hecho necesario intensificar las investigaciones en este campo. Actualmente, Noruega y Rusia colaboran en el estudio y localización de la contaminación radiactiva del mar de Barents y mar de Kara.

Cooperación internacional

Los criterios de administración de los recursos vivos del mar se establecen mediante un amplio y profundo estudio de todos los fenómenos y circunstancias que afectan a su producción biológica. La oceanografía noruega tiene una larga historia, y los conocimientos acumulados durante mas de cien años proporcionan buena base para lograr una explotación sostenible de los recursos marinos en beneficio de la Humanidad.

Pero Noruega no puede realizar sola esta tarea. Nuestro país, junto con otras naciones, administra varias de los caladeros de mayor importancia comercial. Un ejemplo es la gestión del bacalao ártico noruego, cuya responsabilidad compartimos con Rusia.

En el plano científico, la cooperación internacional tiene lugar, ante todo, en el seno del Consejo Internacional de Oceanografía (ICES). Por añadidura, científicos rusos y noruegos han colaborado estrechamente, durante varios años, en la investigación de la población ictiológica común y el estudio y vigilancia del medio ambiente marino.

Las investigaciones sobre la ballena pequeña "minke" se llevan a cabo en estrecha colaboración con la Comisión Científica de la CBI. En el plano regional, Noruega, Islandia, Groenlandia y las Islas Feroe, crearon, en 1990, el Comité Noratlántico de Cooperación para la investigación científica de los mamíferos marinos.

A fin de conseguir una explotación sostenible de los recursos marinos, todas las naciones pesqueras deberán seguir los consejos dados siguiendo criterios científicos. Se impone firmar acuerdos entre los países que explotan estos recursos. Noruega ha signado convenios con Rusia y la UE, en virtud de los cuales se adjudican cuotas totales anuales a los países que explotan los recursos vivos del mar del Norte, mar de Noruega y mar de Barents. A la vez, se ha establecido un sistema de control para vigilar el cumplimiento de los acuerdos. La obligación de anunciar la pesca en zona noruega, el control con pruebas aleatorias practicado por el servicio de vigilancia costera y el control de desembarcos, son los instrumentos principales que las autoridades noruegas tienen a su disposición para la verificación de las capturas.

En la cooperación internacional encaminada a la regulación de la caza de la ballena, se ha asignado a la CBI un papel destacado como órgano de gestión. No obstante, en los últimos años, una mayoría de los países miembros ha intentado convertir la CBI en una mera organización ecologista, a pesar de que el Convenio Ballenero de 1946, que sirve de base a la actividad de la Comisión, tenía como finalidad expresa la regulación de la actividad ballenera de un modo que salvaguardara los intereses de los usuarios de productos del cetáceo. Por el momento, se desconoce cuándo logrará la Comisión volver a desempeñar de nuevo su función como órgano administrativo.

En 1992, los miembros del Comité Noratlántico de Cooperación científica firmaron un acuerdo de creación de una Comisión noratlántica (NAMMCO) que se encargara de la gestión regional de ballenas y focas. En un principio, no se le ha asignado la administración de la ballena "minke" y otros cetáceos grandes, ya que ello es competencia de la CBI, pero el acuerdo NAMMCO ofrece oportunidad a la organización de asumir también la gestión de las mismas.

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