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???textStateReplacedDocumentWarning??? La caza noruega del rorcual aliblanco: Actividad costera y gestión de recursos

La caza noruega del rorcual aliblanco

Actividad costera y gestión de recursos

Desde tiempos inmemoriales, la caza de la ballena y la foca ha constituido parte importante del fundamento económico para el asentamiento humano en el litoral noruego. Tras una pausa de cinco años, en el transcurso de los cuales se estudiaron en detalle las poblaciones de estas especies marinas, el Gobierno noruego resolvió, en 1992, que la caza del rorcual aliblanco o ballena minke (balaenoptera acutorostrata), la menor del género de las ballenópteras, se reanudara en 1993. La resolución se apoyaba en la labor del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que estima la población de rorcual aliblanco del Nordeste Atlántico en 112.000 individuos. Según principios aceptados internacionalmente de gestión de recursos recuperables, la población actual da base para una explotación sostenible.

La captura de la ballena y la foca siempre ha formado parte del fundamento económico de la población del litoral noruego. La caza del rorcual aliblanco es practicada por pescadores y constituye una actividad temporera, pues tiene lugar en el verano, temporada baja de pesca. Un ballenero es normalmente un barco pesquero corriente de 50-80 pies de eslora, aparejado para la captura de cetáceos: típica empresa familiar dotada de una tripulación de entre 3 y 8 hombres, incluído el patrón.

La carne del rorcual aliblanco se destina al consumo humano. La carne del cetáceo se comercializa en Noruega, donde tiene larga tradición como componente de la dieta alimentaria. En la actualidad no se permite en Noruega la exportación de productos cárnicos derivados de la ballena.

Así pues, la captura del rorcual aliblanco difiere esencialmente de la caza industrial de grandes ejemplares de otros tiempos, que requería gran inversión de capital, y en la que el aceite de ballena era el producto principal. Este tipo de caza es un capítulo concluso. Noruega no tiene intención de reanudar dicha actividad.

Los ingresos derivados de las capturas noruegas de rorcual aliblanco tal vez puedan parecer relativamente insignificantes desde la perspectiva económica nacional, pero la actividad es de gran importancia para las familias y las comunidades locales afectadas. Tradicionalmente, la pesca de la ballena constituía alrededor de la mitad de las fuentes de ingresos de cada embarcación y es actualmente una parte importante de la actividad de las industrias elaboradoras de productos de la pesca en la mitad estival del año.

Noruega ha logrado mantener una distribución demográfica muy descentralizada, con varias comunidades pequeñas esparcidas a lo largo del litoral. Ello se debe a una política consciente, favorecida por amplios sectores de la población. La caza y la pesca constituyen parte predominante de la base económica de la población costera, especialmente en la región más septentrional del país. Para que estas comunidades del litoral puedan tener un futuro, se necesita, pues, el reconocimiento del derecho adquirido de aprovechar los recursos vivos y renovables del mar, a la par que estas especies son protegidas contra la pesca en exceso y la contaminación.

Actividad económica "verde"

La captura de peces y mamíferos marinos con artes selectivas es, hoy día, tal vez la manera menos contaminante de producir alimentos para consumo humano: sin perturbar el entorno natural, con bajo consumo energético en relación al rendimiento, y sin uso contaminante de abonos, pesticidas u otros productos químicos.

Un supuesto evidente de toda caza es que se practique a una escala aceptable, de modo que la población no quede exterminada. En la actualidad, el rorcual aliblanco no es una especie amenazada. Las autoridades noruegas tienen larga experiencia en la gestión de los recursos del mar, y siguen hoy día una política de explotación restrictiva y de orientación ecologista.

Investigación

A mediados de los años ochenta se desconocía con exactitud el número de individuos que integraban el stock de rorcual aliblanco del Nordeste Atlántico. Esta fue una de la causas de que el Gobierno decretara la suspensión provisional de las capturas en 1987. La Comisión Ballenera Internacional (CBI), por su parte, había resuelto en 1982 conceder al rorcual aliblanco de esta región, a partir de 1985, la condición de población protegida, decisión que a juicio de las autoridades noruegas carecía de fundamento, por lo que adoptaron una postura de reserva ante ella.

Por aquel entonces, el cálculo de la envergadura de la población se hacía partiendo de la aportación por animal capturado, un método sumamente impreciso. A fin de lograr mejor conocimiento de la especie como base de gestión de la misma, las autoridades noruegas llevaron a la práctica un programa de investigaciones que, entre otras cosas, comprendía campañas de recuento de tres años de duración. A partir de 1989, dichas campañas se integraron en un programa quinquenal de mayor envergadura que incluía la foca, además de la ballena, y que, aparte de proporcionar una mejor visión de conjunto de las diversas poblaciones de mamíferos marinos, tenía como finalidad obtener conocimientos de su papel en los ecosistemas marinos y la interacción entre dichas poblaciones y las distintas especies ictiológicas, como base de una gestión global de los recursos de la zona económica noruega.

Los resultados del primer programa de investigaciones fueron presentados, en 1990, al Comité Científico de la CBI, que aceptó los métodos y datos facilitados, pero solicitó estudios y cálculos complementarios, que fueron presentados y discutidos en 1991 y 1992. Conforme a los criterios del Nuevo Sistema de Gestión propuesto (Revised Management Procedure - RMP), se llevaron a cabo nuevas campañas de recuento durante el verano de 1995. Dichas campañas fueron mucho más extensas y sistemáticas que las efectuadas anteriormente. En base a ellas, el Comité Científico de la CBI concluyó que el número estimativo de individuos de la población atlántica nororiental era de unos 112.000 ejemplares. Este cálculo fué aprobado unánimemente por la CBI en su asamblea general celebrada en Aberdeen en 1996.

Las autoridades de Noruega fijan una cuota anual basada en los criterios del RMP aplicando el más alto nivel de protección. La cuota noruega para 1999 es de 753 individuos.

Noruega y la CBI

Al acordar la CBI, en 1982, la moratoria sobre la caza comercial de todas las especies de ballena, con efectos a partir de 1985, el acuerdo presuponía que la Comisión, a más tardar en 1990, "efectuara una amplia apreciación de los efectos del acuerdo sobre el stock de ballenas, considerando la modificación [de la moratoria] y fijando nuevas cuotas de capturas". Antes de esa fecha, deberían presentarse cálculos nuevos y más precisos sobre las poblaciones que fuera procedente explotar, así como un procedimiento refundido de gestión de dichas poblaciones. Ambas condiciones fueron cumplidas por el Comité Científico, pero la CBI no se ha mostrado dispuesta en sus reuniones anuales –desde 1990–, a reconsiderar la moratoria y las cuotas de caza. En su lugar, ha impuesto nuevas condiciones que cumplir antes de pasar a discutir las cuotas de caza.

Al ser evidente –ya durante los preparativos de la reunión anual de 1992– que la CBI no se avendría a discutir la distribución de cuotas en su sesión anual, las naciones balleneras se inclinaron a pensar que se trataba más bien de una táctica dilatoria. Estos fueron los móviles de la decisión unilateral, por parte del Gobierno noruego, de reanudar las capturas en 1993.

El derecho por ley de Noruega a practicar la caza del rorcual aliblanco no ha sido rebatido, puesto que, en su día, Noruega se reservó contra la suspensión acordada por la CBI. Esta reserva fue adoptada con fundamento legal en el Artículo V de la Convención Internacional para la regulación de la caza ballenera o Convención Ballenera internacional, que es el acuerdo que sirve de base a la fundación y actividad de la CBI.

La finalidad expresa de dicha Convención es "aumentar el número de ballenas que puedan ser capturadas sin poner en peligro estos recursos renovables". Asimismo, la Convención establece que el nivel de explotación deberá "basarse en datos científicos", salvaguardar "la protección, desarrollo y aprovechamiento óptimos de los recursos balleneros (...) y habrá de tomar en consideración los intereses de los consumidores y de las industrias de productos de la ballena".

El objeto de la Convención – en otras palabras– no es proteger a la ballena en sí, sino regular su captura, a fin de salvaguardar los intereses humanos presentes y futuros.

El que varios países miembros de la CBI se hayan declarado opuestos, en principio, a la caza de la ballena, se puede considerar contrario al propio objeto de la Comisión. Noruega es miembro activo de la CBI desde su fundación, en 1946.

Protección del entorno y gestión de recursos

Noruega ha asumido un papel central en la tarea de conformar la política medioambiental internacional del futuro. Especial atención, a este respecto, se presta a la cooperación para la defensa del medio ambiente y la gestión racional de los recursos naturales renovables y su entorno. La decisión del Gobierno noruego de recomenzar las tradicionales capturas del rorcual aliblanco no es, por consiguiente opuesta a su deseo de contribuir de modo constructivo a la defensa del medio ambiente de la Tierra.

Las amenazas más graves que se ciernen sobre los mamíferos marinos no provienen hoy día de la caza controlada, sino de peligros como la polución química de las aguas, las redes de arrastre, las artes de pesca naufragadas, los vertidos de petróleo y otras degradaciones del hábitat. Desde principios de los años setenta, Noruega ha abogado por una cooperación internacional vinculante para controlar la contaminación causada por las industrias y la navegación, las aguas negras, los vertidos de residuos radioactivos y otros. Noruega ha tomado la iniciativa para celebrar varios acuerdos internacionales de protección del entorno marino y ha participado activamente en la preparación y elaboración de otros convenios; por ejemplo, el Convenio para la prevención de la contaminación marina provocada por vertidos desde buques y aeronaves, firmado en Oslo el 15 de febrero de 1972 y el de París de 4 junio de 1974, sobre vertidos procedentes de tierra; juntos constituyen el Convenio sobre la protección del medio marino del Nordeste Atlántico, llamado OSPAR, que fue firmado en París en septiembre de 1992 y entró en vigor en 1998. Noruega ha participado además en el Convenio Internacional para prevenir la contaminación por los buques, llamado MARPOL 73/78, firmado en Londres en 1973, y en el acuerdo para combatir la contaminación petrolífera y química, suscrito en Bonn en 1983.

Principios fundamentales

En la gestión de recursos renovables, ciertos principios ocupan un lugar destacado:

Sostenibilidad.– La explotación ha de realizarse sobre el excedente de producción de las poblaciones, de modo que éstas no sufran fuerte reducción.

Biodiversidad.– Todas las especies deberán ser protegidas contra su exterminio o fuerte reducción, con objeto de poder mantener la biodiversidad de la Tierra.

Totalidad.– Todas las especies de un mismo ecosistema forman parte de una interacción global y, por tanto, han de ser administradas conjuntamente.

Derecho a la explotación.– Las naciones y poblaciones locales tienen derecho a explotar los recursos naturales que les sean naturalmente accesibles, dentro del marco de los principios mencionados.

Las condiciones necesarias para poder observar estos principios son:

• la gestión de los recursos estará basada en un asesoramiento científico facilitado sobre la base de conocimientos lo más amplios posible;

• la observancia del principio "de acción preventiva", es decir que la incertidumbre en torno a los datos biológicos deberá comportar prudencia en las capturas, y que toda explotación tendrá lugar dentro de un margen de seguridad razonable;

• todas las capturas deberán ser vigiladas; y

• el establecimiento de sistemas de control eficaces para comprobar la observancia de los acuerdos de regulación en vigor.

El objeto de la Comisión Ballenera Internacional es regular la caza de la ballena de acuerdo con los principios de explotación sostenible. Estos principios constituyen también las líneas directrices en que se fundamenta la participación noruega en la CBI. Noruega ha contribuido activamente al desarrollo de un procedimiento de gestión nuevo y más seguro, habiendo llevado a cabo una amplia labor investigadora para procurar los datos necesarios sobre la población de rorcual aliblanco del Nordeste Atlántico.

Los recursos renovables constituyen la base de nuestra vida en la Tierra. La defensa del medio ambiente, pues, significa ante todo protección de la diversidad y capacidad de reproducción de las especies, al objeto de que el ser humano pueda explotarlas en el presente y lo siga haciendo en el futuro. La caza del rorcual aliblanco, convenientemente regulada, es una forma no contaminante de producir alimentos. Los que reclaman actualmente el cese de toda actividad de caza contribuyen a sembrar la confusión acerca de los verdaderos desafíos medioambientales que la Humanidad debe afrontar.

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