Odin
  ???modeReadSpeaker???     Modo normal 
Documentos similar  

Las focas y la caza de la foca - Mitos y realidad

La caza noruega de la foca se concentra en dos especies: la foca de Groenlandia y la foca de casco. En el Atlántico norte, la población de focas de Groenlandia sola alcanza casi los 7.700.000 individuos. Entre estos, casi 2.500.000 se encuentran en las zonas en que los noruegos cazan la foca. Las poblaciones no cesan de aumentar y ninguna de ellas está amenazada.

Una gestión sana de los recursos

Para mantener las poblaciones de focas dentro de un nivel sostenible, es necesario sacrificarlas de manera selectiva. Esta es la razón de que Noruega permita cazar focas. La necesidad diaria de energía de una foca equivale a 2,5 ó 3 kg de arenque o capelán. Las grandes comunidades de focas merman considerablemente los stocks de varias especies de peces, comprendidos los que sirven de alimento al hombre. En el Nordeste Atlántico, la foca de Groenlandia consume, por si sola, tanto arenque como capturan los pescadores noruegos.

Por lo tanto, las diferentes especies marinas interactúan unas con otras de manera a la vez directa e indirecta. Los responsables de su gestión deben tener en cuenta que, cuando se decida permitir la caza de una especie o protegerla, será necesario estudiar las consecuencias que dicha medida tenga sobre los stocks de otras especies. Este principio es comúnmente admitido para la gestión de todas las especies salvajes no amenazadas.

Las cuotas noruegas de la caza de la foca han sido fijadas en base a las recomendaciones del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) y del Instituto Noruego de Oceanografía.

La naturaleza pone sus límites

Toda especie animal que, sin ser sacrificada de manera selectiva, se desarrolla libremente cruza, tarde o temprano, el umbral de sostenibilidad de la naturaleza circundante. El estado de salud de la especie se va resintiendo a medida que se acerca a dicho umbral; los animales crecen con mayor lentitud, tardan más en madurar sexualmente, disminuye su fertilidad y están más expuestos a contraer enfermedades.

Cuando el número de sus individuos es excesivo, ciertas poblaciones de focas, en particular las de Groenlandia y las focas de casco, son capaces de recorrer largas distancias al objeto de encontrar alimento, llegando incluso hasta el litoral. Estos desplazamientos con fines alimentarios han dado lugar a "invasiones" masivas a lo largo de las costas, donde los animales ingieren cantidades enormes de pescado comestible y causan destrozos considerables en las artes de pesca y las instalaciones de acuicultura. Decenas de miles de focas han perecido ahogadas al haber quedado atrapadas en redes.

Un sector económico tradicional

La caza de la foca es una actividad económica tradicional en los países ribereños del Océano Glaciar Ártico y del Atlántico norte. En Noruega, la actividad posee una dimensión cultural que se superpone al aspecto económico y a los efectos de gestión de los recursos del mar.

El valor económico que representa la caza noruega de la foca ha ido disminuyendo progresivamente. De ahí que el Estado de Noruega subsidie este sector desde hace varios años. Ello se ha hecho necesario para poder regular de manera adecuada la población de focas. Además, las tradiciones cazadoras tienen que mantenerse vivas para asegurar la transmisión de conocimientos a las generaciones venideras, de manera que se esté en condiciones de regular satisfactoriamente esta población también en el futuro.

Una mortalidad naturalmente elevada durante el primer año de vida

Las autoridades noruegas permiten la caza de crías de focas de Groenlandia y focas de casco destetadas, para ser más exactos, crías que han sido abandonadas por la madre.

La mortalidad de las focas es muy elevada durante su primer año de vida. La prohibición de cazar crías lechales de foca, medida igualmente aplicada por las otras naciones que cazan focas como Canadá, Rusia y Namibia, se justifica pues por razones de carácter ecológico, económico y de gestión de las poblaciones.

La reglamentación noruega prohibe la caza de crías de foca lechales.

Reglamentación y control

La caza noruega de la foca está sometida a una reglamentación severa y detallada que contempla las temporadas de caza, las cuotas, los métodos de sacrificio, la formación y el entrenamiento de los cazadores, la homologación de los buques foqueros y las medidas de control.

La reglamentación exige que los animales sean sacrificados de manera tan rápida, indolora y humana como sea posible. Los cazadores deben seguir anualmente un curso de formación y superar pruebas de tiro antes de comenzar la temporada de caza.

Para asegurar la observancia de la reglamentación, está presente un inspector a bordo de cada buque foquero. Se trata de un veterinario, o persona con formación profesional equivalente, que informa directamente a las autoridades noruegas competentes en materia de pesca.

Producido por Nytt fra Norge para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Se permite la reproducción. Impreso en febrero de 2001.

UNN141SPA