El escritor Bjørnstjerne Bjørnson
Bjørnstjerne Bjørnson recibió el premio Nobel de literatura en 1903, siendo el tercer ganador de la serie. Henrik Ibsen no lo ganó nunca. En años posteriores, esto se ha considerado como prueba del poco valor de los premios literarios. Sus contemporáneos lo vieron de otra manera: Ibsen y Bjørnson eran dos estrellas igualmente luminosas, Cástor y Pólux de la constelación escandinava. Ambos merecían el premio, pero quizás Bjørnson más, por acercarse su obra más a la intención expresa del testador, al hablar de "trabajos escritos con espíritu idealista", sobre todo si se interpreta el término "trabajo" en sentido amplio y se tiene en cuenta la lucha llevada a cabo por Bjørnson en la prensa internacional en favor de pueblos oprimidos y personas perseguidas; de sus esfuerzos por la paz, el desarme y la conciliación de la sociedad internacional.
Por Edvard Beyer
Bajo la perspectiva histórica y de historia de la literatura, sin embargo, destaca Bjørnson más como creador literario. Según el gran crítico danés Georg Brandes, era, "por la riqueza de su gran talento", el supremo de los escritores de Escandinavia. "Ningún vuelo era demasiado elevado para su genio". Ibsen era el dramaturgo nato, aunque también escribiera poesía en su juventud. Bjørnson, en cambio, era escritor lírico por naturaleza, pero a lo largo de su vida escribió también relatos, cuentos cortos, novelas y una serie de obras de teatro. Fue siempre él quien marcó la pauta en relación con su amigo y rival, cuatro años mayor que él. Fue él quien creó el drama histórico moderno escandinavo. Ibsen le secundó con los "Los pretendientes al trono" (Bjørnson sirve en él de modelo al rey Haakon). El fue también quien escribió los primeros dramas contemporáneos de Escandinavia. Ibsen le siguió con "Los puntales de la sociedad" y "Casa de Muñecas". Las obras de teatro de Bjørnson se representaron fuera de Escandinavia antes que las de Ibsen, en escenas de primera categoría de Alemania y Austria, donde lograron gran éxito y abrieron camino a las piezas teatrales de este último.
Novelas de ambiente rural
Bjørnstjerne Martinius Bjørnson nació en Kvikne, comarca de Østerdal, el 8 de diciembre de 1832. Su padre era sacerdote en la localidad, siendo más tarde trasladado a Nesset (Romsdalen). Tras completar estudios secundarios en Molde y pasar el examen de reválida en Oslo (Cristianía), intentó el oficio de periodista. Escribió crítica literaria y relatos de tono fresco y desenfadado. El otoño de 1857 debutó con el cuento de ambiente rural "Synnøve Solbakken". Esta obra supuso el éxito artístico de Bjørnson y sigue siendo probablemente el más apreciado de sus libros. Al compararlo con novelas y cuentos escandinavos contemporáneos se aprecia hasta qué punto representa una innovación del arte narrativo: conciso, denso, de léxico y sintaxis orales, atrevido en el empleo de imágenes. Se rastrean en él las huellas de las sagas islandesas, de los cuentos populares de Noruega y quizás también del escritor H. C. Andersen, pero su aportación fundamental es la de haber ayudado a Bjørnson a encontrar su propio estilo. La obra presenta rasgos lingüísticos típicamente noruegos en lo tocante al léxico y la sintáxis, que se diferencian claramente de la norma escrita danesa vigente aún en Noruega por aquella época. En ella describe el escritor uno de sus temas principales: las poderosas fuerzas que conducen a la perdición si no se ponen al servicio de una causa noble. En la narración se detectan grandes dósis de idilio romántico y también elementos de lo que dos años antes el mismo Bjørnson había llamado "el espíritu naturalista de la época", puesto de manifiesto en "perseguir más a menudo la verdad que la belleza".
Durante los años que siguieron, alternó Bjørnson los relatos de ambiente rural con los dramas basados en las sagas. Subyacían en ellos ideas de tipo literario y político. Como él mismo lo expresó 50 años más tarde: "Habíamos llegado a comprender que el tono lingüístico de las sagas pervivía en el habla de nuestros campesinos y que la vida de los campesinos se asemejaba a las sagas. La vida de nuestro pueblo debía construirse sobre nuestra historia y los campesinos serían la base de la nación". Bjørnsson trata alternativamente personajes de las sagas y campesinos contemporáneos dándoles ciertos rasgos comunes: fuerza reprimida e insaciables deseos de aventura, talentos en busca de meta, orgullosa tozudez y timidez taciturna que mantiene a los otros a distancia. La diferencia es, con todo, grande. En las novelas de ambiente rural, los héroes aprenden a dominar su fuerza con ayuda del amor y la fé en Cristo. En los dramas de las sagas, el clima es más duro, la irracionalidad mayor y los héroes se hunden trágicamente, sin remedio.
Las principales obras de ambiente rural, además de Synnøve Solbakken, son "Arne", (1959) y "Un niño feliz" (1860). Los protagonistas de "Arne" son más complejos que los de otros libros. Arne es un hombre dotado de talento artístico, pero débil; escindido entre el impulso de huir de su entorno y el amor por todas las cosas atadas a su corazón; su casa y su yerma tierra natal. La calidad artística del libro es heterogénea. Los pasajes líricos y las descripciones realistas son excelentes vistos por separado, pero el escritor no ha logrado armonizarlos. "Un chico feliz", por su parte, es coherente y armonioso. Es una historia de amor idílica en la que también quedan reflejados algunos temas de la era moderna.
Los dramas basados en las Sagas
El drama "Hulda la coja" (1958) fue escrito en Bergen, donde Bjørnson ejercía el cargo de director de teatro, trabajaba de redactor en un periódico y se ocupaba de la política (1857-1858). "Hulda la coja" se publicó al mismo tiempo que "El guerrero de Helgeland" de Ibsen. La obra de Bjørnson parece inspirarse en idénticas fuentes, pero la protagonista femenina tiene una vida interior más agitada que la Hjørdis de Ibsen, mientras que el personaje principal masculino presenta muchos de los rasgos con que Bjørnson más tarde configuraría a "Arne".
Obra maestra de los dramas de Bjørnson inspirados en las sagas es la grandiosa trilogía titulada "Sigurd Slembe" (1982), publicada un año antes que "Los pretendientes al trono" de Ibsen. Al igual que Schiller, Bjørnson da valor al presente, "la base de todas las cosas", parte integrante del drama. Pero también le sirve de maestro Shakespeare y uno de los personajes principales de la segunda parte de la obra, Harald Jarl, tiene rasgos comunes con Hamlet. El protagonista se parece a Thorbjørn, figura principal masculina de "Synnøve Solbakken" y también a "Arne". El tema principal es el de antes, si bien ampliado a través de la comprensión creciente de las "leyes del equilibrio" y de "lo universal". El joven Sigurd es "inteligente e hijo de rey". Pero, por ser esclavo de su indomable carácter y de la destructividad de las propias fuerzas internas, es derrotado en la batalla por el trono.
Schiller y Shakespeare inspiraron en cierto modo también "María, Reina de Escocia" (1863), si bien la visión de Bjørnson difiere de la de Schiller en su drama dedicado a esta reina. Es la incapacidad de María de entregarse a sí misma por completo en una relación personal la que provoca su caída, sostiene Bjørnson, y hace resaltar la personalidad de la Estuardo, de forma muy interesante, por constraste con la del débil Darnley, por un lado, y la del duro y contumaz John Knox, por otro. Es clarísima la influencia de Shakespeare por su riqueza dramática y su prosa, pintoresca y lírica.
Nuevos impulsos
La guerra que estalló entre Dinamarca y Alemania en 1864 impresionó profundamente a Ibsen y a Bjørnson. Este último expresó en innumerables poemas el pesar e indignación que le causaba la resistencia danesa en solitario contra una potencia superior. Reaccionó, no obstante, fuertemente contra la violenta condena y consistencia fanática del "Brand" de Ibsen. Por otra parte, estaba influido por la propaganda democrática y los discursos nacionalistas del poeta, historiador y teólogo danés N.F.S. Grundtvig. La tolerancia y "alegre cristiandad" de Grundtvig estan presentes en "La hija del pescador" (1869). Se trata de un relato alegre y fresco acerca de una joven imaginativa que alcanza la madurez tras soslayar una serie de conflictos. El estilo y la estructura de la obra revelan un parentesco con los cuentos de ambiente rural, pero la descripción realista del entorno social, la franqueza e independencia que caracterizan a la joven y los pasajes en los que se discuten temas tópicos del momento muestran ya los primeros trazos de la ruptura moderna que se produjo en la literatura escandinava en las décadas de 1870 y 1880.
Bjørnson publicó muchas canciones y poemas en sus primeros cuentos y dramas – también en los periódicos – y lo continuó haciendo durante el resto de su vida. En 1870 publicó un extenso ciclo épico-lírico llamado "Arnljot Gelline", personaje secundario de la saga de Olav Haradlsson – el rey santo de Noruega –, obra de Snorre Sturlason. A finales del mismo año vieron la luz sus "Poemas y Canciones", la colección completa de su obra lírica hasta entonces, posteriormente publicada en versiones nuevas y ampliadas.
Poesía lírica
La producción lírica de Bjørnson es polifacética, siendo rasgos comunes de sus poemas la espontaneidad, el impacto inmediato y el atractivo. Es una poesía provista de imágenes poco convencionales y expresivas, dotada de una rica variedad de facetas rítmicas y musicales, muy matizada desde el punto de vista formal. La poesía de Bjørnson incluye temas amorosos y bucólicos, romances históricos, epopeyas de corte nacionalista, inclusive "Ja vi elsker" – el himno de Noruega – y arengas de lucha, obras de encargo, poemas conmemorativos y odas a eximios contemporáneos. Las primeras canciones, inclusive muchas de las que aparecen en los cuentos de ambiente rural, tienen por lo general melodías deliciosamente ligeras. Las canciones que Bjørnson escribió tras descubrir hacia 1860 en Roma la edad antigua y la obra lírica de Goethe presentan a menudo mayor fuerza rítimica y plástica visual.
Gran parte de su producción lírica se puede cantar fácilmente, por lo que muchos de sus poemas se han convertido en patrimonio popular, no sólo de Noruega, sino también de Dinamarca y hasta cierto punto también, del resto de Escandinavia. No existe poeta noruego alguno a cuyos poemas le hayan puesto música tantos compositores diferentes.
Teatro, periodismo y política
Bjørnson fue también director de teatro, redactor de periódico y político en activo durante la década de 1860. Los diez años que siguieron fueron los más turbulentos de su vida. Particularmente exacerbada fue la "disputa de las señales", que empezó cuando Bjørnson, ante la tumba de Grundtvig, pidió a sus amigos daneses "cambiar de señales" y hacer las paces con Alemania (1872). El por su parte opinaba que la controversia indirectamente contribuía a su trabajo de literato, si bien a veces la política acaparaba todas sus fuerzas y tuvo en ocasiones que irse al extranjero para poder escribir en paz.
Ya antes de debutar como dramaturgo había deseado Bjørnson escribir dramas costumbristas burgueses. Su estancia en París en 1863 estimuló este deseo y con "Los recién casados" (1865) – practicamente un "proverbio" en el estilo de Alfred de Musset – creó el primer drama escandinavo sobre problemas de la burguesía. Por tratar los problemas típicos del matrimonio burgués, la obra era la primera en su género en poner en tela de juicio "los valores burgueses contemporáneos", como escribió posteriormente Edvard Brandes (hermano de Georg Brandes). Sin embargo, el siguiente drama costumbrista de Bjørnson tardó diez años en aparecer.
A Roma
Tras "alternar" el relato de ambiente rural "La marcha nupcial" con el drama basado en las sagas "Sigurd Jorsalfar" – ninguno de los dos entre los mejores de Bjørnson – se marchó a Roma, donde permaneció de 1873 a 1875. Allí escribió "Una quiebra" y "El redactor". Ambas obras fueron estrenadas en Estocolmo en 1975, siendo publicadas el mismo año. Con ellas se inicia la serie de dramas costumbristas contemporáneos en los que se tratan problemas típicos de las sociedades nórdicas. "Una quiebra" obtuvo también éxito internacional. El crítico Georg Brandes la acogió con los brazos abiertos, manifestando que "los dos grandes poderes, el presente y la realidad" habían por fín encontrado su lugar. Muchos años más tarde, August Strindberg los llamaría "cohetes de señales".
En estas dos obras es evidente la influencia francesa (Augier y Sardou), pero Bjørnson les ha puesto su sello distintivo. "Una quiebra" sitúa el tema de la moral de los negocios en el centro del nudo dramático y se caracteriza, al igual que la mayoría de los dramas costumbristas de Bjørnson, por su exuberancia y optimismo popular, la clara configuración de sus personajes y la vivacidad de sus escenas.
"El redactor", por su parte, está basada en la propia vida política de Bjørnson y pretende plantear el tema de "la responsabilidad ética de los políticos". Más original que "Una quiebra", no posee, sin embargo, la vivacidad de la trama y los personajes de ésta.
En "El Capitán Mansana" (1875), cuya acción se desarrolla en Italia, si bien su temática es la típica de los cuentos rurales de Bjørnson, se atribuye la caída del protagonista a "condiciones de vida insalubres y antinaturales que envenenan la sociedad y la mente humana".
El siguiente drama de Bjørnson, "El Rey", en parte realista, en parte simbólico y de sentido no muy claro, es dinamita política y social. La obra desafía a la monarquía, a la iglesia estatal, al estamento militar y el poder pecuniario a través del personaje del rey, que es un bienintencionado idealista, mientras que la intransigencia del fanático republicano hunde a éste sin remisión posible.
Ese mismo año (1877) se publicó "Magnhild", la primera novela realista de Bjørnson y tal vez la mejor de ellas. En esta obra se problematiza el tema del matrimonio, dos años antes de que lo hiciera Ibsen en "Casa de Muñecas", pintando un lúgubre retrato de la unión conyugal convencional y sugiriendo que el divorcio es la única solución razonable. Al mismo tiempo rechaza el concepto religioso de "vocación", en el que previamente había creído. Las decisiones humanas no son simples, sino "multifoliadas", se dice en el libro. La imagen de los campesinos que Bjørnson ofrece en "Magnhild" es más crítica que la que había presentado hasta entonces.
"El Rey" y "Magnhild" atestiguan de la radicalización de la actitud personal de Bjørnson y de sus opiniones. En 1874 había comprado la granja "Aulestad", en Gaustad, cerca de la sede principal de los seguidores noruegos de Grundtvig. Al igual que éstos, el escritor creía que el cristianismo debía ser la fuerza impulsora de toda libertad política e intelectual. Pero su decepción por la actitud despectiva de la Iglesia oficial respecto de ambas libertades le llevó a dudar gradualmente de la doctrina cristiana misma. En 1871 había leído ya a Charles Darwin, volviendo a leer sus obras en
1877-79. También leyó las de de John Stuart Mill, las del investigador literario positivista Hippolyte Taine y las críticas a la Biblia de Ernest Renan y Viktor Rydberg. Tras larga lucha interior, rechazó abiertamente la enseñanza de la Iglesia, sin dejar de ser creyente, pues lo era por naturaleza. La doctrina evolucionista se convirtió en su nuevo credo y en los bellísimos "Salmos" ensalza su creencia en "la fuente eterna de la vida".
"El Rey", "Magnhild" y las nuevas convicciones de Bjørnson levantaron una nube de resentimiento. En esta experiencia se basa en parte la pieza "El sistema nuevo" (1879). El conflicto que plantea la obra tiene que ver con los principios básicos de la construcción de la línea ferroviaria, pero subyace otro, el real, entre jóvenes y viejos; el de la voluntad reformista de la generación joven enfrentada al conservadurismo y autoritarismo a ultranza de sus mayores. En "Leonarda" (1879), Bjørnson continua, en ropaje dramático, el debate sobre el matrimonio y el divorcio que iniciara con "Magnhild". En esta pieza teatral, demuestra que la moral de la divorciada "infiel" es más firme que la del propio obispo. Pero, con subrayar el valor intrínseco de la sensualidad y el derecho al divorcio, de ser necesario, la obra encomia asimismo las virtudes del autocontrol, la autoestima y la abnegación. En "Un guante" (1883) exige, por mediación del personaje de Svava, idéntica "pureza" en los hombres que en las mujeres, con lo cual se colocó en la línea de tiro del clero, por un lado, y de los radicales y los partidarios del "amor libre", por el otro. Más avanzada la década de 1880, se inició un exaltado debate sobre la moralidad de las costumbres, en el cual Bjørnson tuvo enfrentamientos con August Strindberg y Georg Brandes.
Las nuevas convicciones religiosas de Bjørnson se ponen de manifiesto en el relato "Polvo" (1882), en el que muestra como las concepciones religiosas heredadas pueden incapacitar al ser humano para la vida misma y en "Más allá de las fuerzas humanas, primera obra" (1883), el más compacto y denso de sus dramas. Su protagonista, el sacerdote Sang, tiene mucho en común con las figuras que abren brechas de sus primeras obras, pero difiere de ellas por su resplandeciente piedad e insondable caridad. Todas sus aspiraciones se orientan hacia la religión y espera incesantemente el milagro divino que corrobore la fé que predica. Pero incluso para él, el milagro y por lo tanto – según la obra – el propio cristianismo están por encima del poder humano. Sang se hace pedazos por sus propias creencias, muriendo, literalmente, de decepción. Bjørnson logra plasmar este impactante tema que invita a reflexionar dentro del marco del drama realista contemporáneo. La trama es en sí misma "fantástica", pero, situada en medio de los majestuosos paisajes de la región de Norland, se hace verosímil gracias también al retrato plausible de los personajes, la base lírica y la simple estructura dramática. La atmósfera oscila entre la fé y la duda, la esperanza y la ansiedad, el humor y la mayor seriedad, mientras que la tensión aumenta de manera trepidante, hasta alcanzar un climax en el que todo puede ocurrir. Bjørnson había desafiado de nuevo las creencias del pueblo: la obra se estrenó en París en 1894, no siendo puesta en escena en Noruega - ni tampoco en Dinamarca - hasta 1899.
Tras los dramas religiosos, Bjørnson retorna al problema de la moralidad, en una extensa novela titulada "Ondean banderas en la ciudad y en el puerto" (1884). La acción se desarrolla en un reformatorio para mujeres, en el cual se prepara a las jóvenes para la vida familiar y se les da instrucción de ciencias naturales y vida sexual. En 1889 apareció "Las sendas de Dios", obra en la que discrepancias de tipo religioso causan un enconado conflicto entre dos amigos, uno de ellos sacerdote y el otro médico, hasta que la vida les enseña – sobre todo al sacerdote, que lo necesita más – que "por donde marcha la buena gente, son las sendas de Dios". La intención didáctica es evidente en ambas novelas, pero el humor y entusiasmo narrativo de Bjørnson, unidos a su talento para infundir vida propia a los personajes de sus novelas, logran arrastrar consigo al lector.
El compromiso político de Bjørnson alcanzó su cénit en la década de 1880, desempeñando un papel prominente en la lucha que éste llevó a cabo por el partido de izquierdas noruego, en favor de la instauración del parlamentarismo en Noruega y en pro de una mayor autonomía del país en el marco de la Unión con Suecia. A partir de 1880 moderó su punto de vista respecto de la Unión, dedicando mayor tiempo a la causa de la paz, el arbitraje internacional y la lucha en defensa de pueblos oprimidos y personas perseguidas, como Alfred Dreyfus. Los problemas sociales habían aumentado como consecuencia de la industrialización y Bjørnson luchó por encontrarles solución. El escritor se consideraba a sí mismo socialista, si bien deseaba la resolución pacífica de la lucha de clases.
Hay mucho de esta actitud en sus escritos de la década de 1890. Bjørnson escribió el poema épico "Paz" en 1891. En "Más allá de las fuerzas humanas, segunda obra" (1895) creó un extenso drama sobre la lucha de clases moderna, sin duda el primero en su género de la literatura mundial. El tema es una huelga en la cual las partes libran una pugna implacable. Los desesperados obreros luchan contra los despiadados propietarios de la fábrica. Sus ideologías son asimismo opuestas: anarquía e idealismo revolucionarios en uno de los extremos, "moral del señor" tipo Nietzsche, en el otro. El resultado es la catástrofe, pero de las cenizas surge el sueño de la reconciliación: "Alguien tiene que ser el primero en perdonar".
Bjørnson había indicado ya en "El redactor" que la política podía volver duros y sin escrúpulos a los hombres. En ciertas de sus obras, como en la trilogía "Sigurd Slembe" y en "María, Reina de Escocia", ha retratado con comprensión a personajes débiles y pasivos. En "Paul Lange y Tora Parsberg" (1898), obra basada en hechos verídicos de la década de 1880, el protagonista masculino tiene una naturaleza tierna y sensible, condición previa para darse cuenta de las injusticias sociales e intentar ponerles remedio. Su debilidad, no obstante, le dejará indefenso ante la dureza del clima político, y ni siquiera la sensata y buena mujer que le ama será capaz de salvarle.
Sólo dos de la últimas obras teatrales de Bjørnson merecen mencionarse: "Daglannet", de 1894, en la que de nuevo plantea el tema de las diferencias generacionales, pero ahora puesto en relación con el proceso de industrialización de Noruega, y "Cuando florece la vid nueva" (1909), comedia vigorosa cuyo título contrasta claramente con el sombrío epílogo de Ibsen, "Cuando despertemos los muertos". El poeta tenía ya casi 80 años, pero su fé en la vida se mantenía constante. De la misma fé estaba lleno su último poema largo, "El bien de Noruega" (1909) y alentaba la última obra que deseó escribir, "El mundo se salva por las buenas obras".
Bjørnson murió en Paris en abril de 1910.
La figura de Bjørnson pertenece a partes iguales a la historia de la literatura y a la historia política y social de su propio país, fundamentalmente, pero también de Europa. Su importancia para la historia de la literatura reside no sólo en el valor intrínseco de sus obras, sino también en el hecho de haber sido pionero de la poesía lírica, la narrativa y el teatro. Muchos escritores noruegos y de otros países escandinavos – algunos de ellos de renombre internacional – han admitido estar en deuda con él. Se puede mencionar a Knut Hamsun (Noruega), Selma Lagerlöf (Suecia) y Johannes V. Jensen (Dinamarca). Un gran número de las obras de Bjørnson han sido traducidas a otros idiomas europeos y han dejado huellas en la literatura germánica y eslava.
La vida y la obra de Bjørnson están asimismo íntimamente ligadas a la historia social y política de su país natal. El escritor vivió en una época de ruptura e innovación, en la que Noruega se hallaba en la fase decisiva de la transición del sistema económico rural a la sociedad industrializada, del gobierno desde arriba a la democracia, de desempeñar un papel secundario en la comunidad de países de Escandinavia, hasta el estatuto de plena igualdad con ellos. Bjørnson perteneció a la "Generación de 1848", en sus propias palabras. Era su deseo que se materializaran en Noruega y de forma pacífica los ideales de libertad e igualdad que, junto con las revoluciones del Continente, desaparecieron en 1848. Bajo su óptica, soberanía nacional, liberación socio-cultural y democratización política no eran sino facetas de un mismo asunto. Por medio de su obra escrita y de su actividad política, Bjørnson fue portavoz no sólo del colectivo de granjeros y del sector contestatario de la burguesía, sino también de los débiles y oprimidos: las mujeres, los campesinos sin tierra y los obreros, para quienes exigió el derecho de sufragio. Para las mujeres, además, total igualdad, acceso a todas las profesiones y divorcio más fácil. Bjørnson demandó que se asignara un lote de terreno cultivable a los campesinos sin tierra y reclamó mejores condiciones y derecho a tomar parte en las decisiones en el lugar de trabajo para los obreros. Reivindicó igualmente que se sometieran a debate público temas tabú, tales como el cristianismo, la monarquía y la sexualidad y su voz fue generalmente la primera en oirse. Nadie en Noruega logró extender los límites del libre debate hasta el punto que lo hizo Bjørnson. Basándose en la lucha llevada a cabo por los noruegos hasta lograr gobernar su propia tierra, defendió la causa de las pequeñas naciones que luchaban para conseguir derechos políticos y sociales. Como presupuesto de lo anterior y a consecuencia de ello, fue un propulsor del arbitraje, el desarme y la paz internacionales.
El autor del artículo, Edvard Beyer, es catedrático de Literatura Escandinava en la Universidad de Oslo.
UDA444SPA