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Lillehammer, la villa olímpica

"The decision is...Lillehammer!" Estas palabras, pronunciadas por el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, en Seúl, en 1988, causaron un enorme júbilo en un pequeño centro de deporte invernal de Noruega. En 1994, Lillehammer organizaría los XVII Juegos Olímpicos de Invierno. Por otra parte, el anuncio de Samaranch también despertó asombro: ¿Cómo podría, un país pequeño como Noruega, organizar un acontecimiento de tal magnitud? ¿Y cómo había logrado convencer Lillehammer al COI de que ello era factible?

Todo empezó en 1983, al resolver la corporación municipal de Lillehammer solicitar la organización de los Juegos Olímpicos. Lo primero que descubrieron los promotores de Lillehammer fue que muy pocos, en el ancho mundo, estaban bien informados sobre Noruega. Lillehammer era una población totalmente desconocida. El primer cometido, pues, habría de ser "ubicar" en el mapa a la bella ciudad del lago Mjøsa. Mientras tanto, en Lillehammer, se hacían bocetos y elaboraban planes detallados de todas las instalaciones olímpicas.

En 1985, se reunió el COI en el —a la sazón— Berlín oriental. Allí también acudieron los candidatos a la Olimpiada de 1992. En dicha capital, el Ministro de Industria noruego lanzó el eslogan de Lillehammer: "Lillehammer — born to stage the Olympic Winter Games!"

En la presentación se resaltaron las largas tradiciones noruegas en el deporte de invierno. Sólo la antigua Unión Soviética había obtenido más medallas que Noruega en las olimpiadas de invierno. Antes de los JJ.OO. de Lillehammer, el reparto de medallas es el siguiente: Antigua Unión Soviética, inclusive la Comunidad de Estados Independientes (CEI), 217; Noruega, 185; EE.UU., 132. (La RFA, RDA y la nueva Alemania han conseguido, en total, 209 medallas.)

Asimismo, se puso de relieve la actividad petrolera de la plataforma continental noruega. El mensaje era evidente: Un país capaz de extraer y refinar el "oro negro" del Mar del Norte, sería capaz también de organizar los Juegos Olímpicos...

Alrededor de un año más tarde, tuvo lugar la votación en Lausana. La villa francesa de Albertville saldría triunfadora, pero no sin antes haberse celebrado seis rondas de votación. Lillehammer sería derrotada en la quinta. En esta ciudad, el resultado fue interpretado como una media victoria, y se decidió apostar de lleno para conseguir la asignación de los próximos Juegos, que, por decisión del COI, se celebrarían en 1994, a fin de evitar la coincidencia, en un mismo año, de la olimpiada de verano con la de invierno.

En seguida, Lillehammer mejoró su posición iniciando la construcción de un pabellón de hockey sobre hielo y una pista de esquí alpino. La Primera Ministra, Gro Harlem Brundtland, conocida mundialmente por su labor ecologista, apoyó la candidatura de Lillehammer con entusiasmo y autoridad:

"Los noruegos estamos orgullosos del papel desempeñado en la evolución del deporte del esquí. Noruega mostró el camino a Europa central, y nuestros emigrantes introdujeron el deporte de invierno en Norteamérica. Ahora, invitamos al mundo entero a visitar la cuna del esquí."

Al conocerse el resultado de Seúl, en 1988, la sorpresa fue mayúscula entre los observadores internacionales, aunque no es difícil explicar las razones que convencieron al COI:

  • Noruega cuenta con arraigadas tradiciones en los deportes de invierno.
  • El Gobierno de la nación apoyaba la candidatura, ofreciendo garantías económicas.
  • Lillehammer presentó un plan cuya realización se consideraba viable y merecedora de crédito, ofreciendo una ciudad grata y atractiva para la crema del deporte de invierno en 1994.

La segunda menor del mundo

Se cuenta que un turista norteamericano pasó por Lillehammer para ver de cerca la futura villa olímpica. Cuando llegó a la ciudad, reinaba la oscuridad. Pasó la noche en un hotel y, a la mañana siguiente, después de desayunar, salió a la calle principal preguntando: "¿Dónde está la ciudad?"

Y en verdad que no le faltaba razón al turista yanqui. La población organizadora de los Juegos de Invierno, en 1994, no es precisamente una gran urbe. Con sus 23.000 habitantes, será Lillehammer la villa olímpica más pequeña de la Historia, depués de Lake Placid (EE.UU.), que es aún menor. Lillehammer está situada a 180 km al N. de la capital del Reino. De Oslo a Lillehammer se tarda unas dos horas en coche o en tren. De camino a la villa olímpica se pasa por Eidsvoll, localidad donde se redactó la Constitución de Noruega, en 1814. Desde allí, en una longitud de 120 km, se extiende hacia el norte el lago Mjøsa, el más grande del país, en cuyas riberas abundan los campos de cultivo. Hacia el extremo septentrional del lago, las laderas de los montes van aumentando su desnivel, y las cumbres nevadas se van acercando. Allí, a la entrada de un valle imponente y grandioso (Gudbrandsdalen), está situada Lillehammer.

La ciudad es el centro administrativo y cultural de las comarcas rurales de la región oriental del país (Østlandet), a la vez que muestra inconfundibles rasgos provincianos. A lo largo de su Calle Mayor, se agrupan casas de madera del siglo XIX. Desde el centro urbano parten caminos y senderos que llegan hasta el monte pelado, a unos mil metros sobre el fondo del valle, escenario impresionante para el excursionismo en verano e invierno. En la estación estival, por los montañas que rodean la villa, todavía sigue habiendo pequeñas granjas en explotación, y la pesca abunda en los ríos y los lagos y lagunas de montaña. En invierno se acondicionan 200 kilómetros de pistas de esquí. En las cercanas laderas cubiertas de bosques, moran el alce, el reno, la liebre y el zorro.

Lillehammer es una de los centros deportivos de invierno más conocidos de Noruega, y la única ciudad del mundo que tiene un esquiador en su blasón: un vikingo esquiando, armado de lanza y escudo. Los vikingos también dieron nombre a una carrera de gran fondo, "Birkebeinerrennet", que se organiza todos los años y parte de Lillehammer. Alrededor de 6.000 esquiadores participan en la prueba. La pista sube en línea recta a la montaña y desciende al valle contiguo. Esta carrera es una de las más duras del mundo.

Premios Nobel

La nieve, el deporte del esquí y la hermosa naturaleza no son, empero, los únicos rasgos distintivos de Lillehammer. La ciudad hace gala también de ricas tradiciones culturales. Dos premios Nobel están vinculados a Lillehammer. Bjørnstjerne Bjørnson, galardonado con el de literatura en 1903, vivió los últimos 30 años de su vida en Gausdal, a pocos kilómetros al N. de Lillehammer. Sigrid Undset, que también obtuvo el Nobel de literatura, en 1928, residía en Lillehammer. El material de sus novelas más conocidas proviene de las comarcas aledañas. En la villa olímpica hay erigida una estatua a la insigna escritora.

Muchos pintores noruegos famosos han trabajado en la ciudad, atraídos por su aire claro, la blancura de la nieve y su luz singular. La manifestación cultural más importante de la ciudad, en la actualidad, son "Las colecciones de Sandvig" en Maihaugen, uno de los museos folclóricos más populares de Noruega: 120 construcciones antiguas y una serie de objetos y utensilios de granjas y caseríos de la comarca. Las principales fuentes de riqueza de la región son la agricultura y la explotación forestal. También la industria del mueble y otras de transformación de la madera crean puestos de trabajo.

Juegos "compactos"

Una de las razones de que le fuera asignada a Lillehammer la organización de la Olimpiada de Invierno de 1994, fue su promesa de organizar Juegos "compactos": Ninguna de las diez instalaciones deportivas estará localizada a más de 56 kilómetros de la ciudad. Las ceremonias de inauguración y clausura, las pruebas de saltos de esquí, carrera de fondo, biatlón, carrera combinada y estilo libre, tendrán lugar en la misma villa olímpica, que tiene dos trampolines de saltos, un estadio para carreras de fondo, un parque olímpico y el pabellón principal de hockey sobre hielo.

En Gjøvik, población situada a 45 kilómetros al S. de Lillehammer, se ha construido un pabellón de hockey sobre hielo, excavado en la roca. En Hamar, a 56 kilómetros al S. de la villa olímpica, hay un pabellón para patinaje de velocidad y otro para patinaje artístico y carrera corta.

Las pruebas de esquí alpino se repartirán entre Ringebu, a 50 km al N. de Lillehammer (descenso masculino, descenso femenino, supergigante) y Øyer, a 15 km al N. de Lillehammer (eslalon y eslalon gigante). Hay una pista de bobsleigh y luge a 2 km al N. de la villa olímpica.

Todas las obras más importantes han sido realizadas por empresas noruegas. Durante la construcción, no surgieron grandes problemas técnicos. Proyectos mucho más complicados se han llevado a cabo anteriormente en Noruega. Para promotores y constructores, el incentivo radicaba en que tantos e importantes proyectos tuvieran que realizarse a un tiempo y en una zona de poca extensión relativamente.

Financiación

El presupuesto de gastos de los Juegos de Invierno se eleva a NOK 7.175 millones, importe asignado por el Gobierno noruego en su totalidad. Los ingresos, que irán a parar íntegramente al Tesoro público, se han calculado en NOK 2.400 millones, de los cuales NOK 1.400 millones son en concepto de derechos de televisión. El 95 por 100 de los ingresos presupuestados ya ha sido recaudado.

Transportes

Durante 16 días del mes de febrero de 1994, Lillehammer multiplicará su población. Algo más de 1.800 atletas, 1.500 dirigentes deportivos, 8.000 profesionales de la información, 3.000 policías y varios miles de invitados especiales, se alojarán en Lillehammer y sus alrededores. En total, 44.000 personas estarán vinculadas a los Juegos de Invierno. Se calcula, además, que acudirán unos 100.000 espectadores los días más señalados.

Se ha construido un recinto residencial de 2.600 plazas para los participantes, asi como alojamientos para la Prensa con un total de 6.600 camas. Hay 1.800 plazas de hotel en Lillehammer reservadas para invitados de la Olimpiada, y 9.000 en alojamientos privados de la ciudad y sus alrededores, además de otras 6.000 disponibles en escuelas y residencias estudiantiles.

Se tiene pensado alojar a los visitantes más prominentes en los predios y heredades más grandes y suntuosos de la zona (se han seleccionado 10-12), donde invitados reales, jefes de Estado y ministros podrán gozar de una estancia memorable en un ambiente típico noruego.

Durante la Olimpiada de Invierno, partirá un tren de Oslo a Lillehammer cada nueve minutos. La duración del trayecto será de dos horas. La Red Nacional de Ferrocarriles de Noruega (NSB) ha mejorado el tendido ferroviario entre Oslo y Lillehammer.

Toda la zona olímpica, desde Hamar (50 kilómetros al S. de Lillehammer) hasta Ringebu (45 kilómetros al N.), estará cerrada al tráfico de vehículos particulares durante parte del tiempo de celebración de la Olimpiada. 300 autobuses alquilados por lo organizadores de los Juegos circularán día y noche por la zona olímpica.

Sin embargo, causa preocupación el plan de comunicaciones de la Olimpiada de Invierno, ya que, aun basándose totalmente en los medios de transporte colectivos, hay cierto temor de que el tráfico llegue a crear problemas. El presidente de los Juegos de Invierno, Gerhard Heiberg, considera que el plan de comunicaciones constituye el mayor desafío en la labor futura de Lillehammer 94.

El medio ambiente

El Gobierno noruego, con la Primera Ministra Gro Harlem Brundtland al frente, concede importancia especial a la protección del medio ambiente, como se refleja en las instalaciones olímpicas construidas. Esta preocupación por el entorno caracterizará la celebración de los Juegos. Los pabellones de hockey y patinaje sobre hielo están adaptados a la tradición arquitectónica local. Las instalaciones al aire libre han sido erigidas con miras a su integración en el entorno y evitar que, concluidos los Juegos, queden como hitos o mojones en unos parajes que —en términos generales— permanecen vírgenes. Materiales de construcción no contaminantes y un diseño noruego tradicional conforman también el proyecto olímpico. Por ejemplo, el pabellón de patinaje sobre hielo de Hamar (56 km al S. de Lillehammer), con capacidad para 10.000 espectadores, está construido en madera. La viga de láminas encoladas más larga del mundo (104 metros) se curva sobre el pabellón como la quilla de una embarcación. Desde fuera, la edificación recuerda el casco de un barco vikingo vuelto del revés.

Los poderes públicos de Noruega desean que la tónica de los Juegos de Invierno sean las soluciones "verdes". Los organizadores han pedido a todos los patrocinadores, constructores y proveedores de equipos y materiales que atribuyan importancia especial a los aspectos ambientales.

La atención especial a los medios de transporte públicos durante la celebración de los Juegos Olímpicos, y en particular la ampliación y mejora de la red ferroviaria, pueden considerarse también como una indicación de que, en los preparativos de la Olimpiada de Invierno, los factores medioambientales son tomados en serio.

Júbilo

La asignación de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994, fue motivo de gran júbilo en Lillehammer, aquel día de septiembre de 1988. No obstante, también ha habido cierta oposición local contra el proyecto, y abunda el temor de que la Lillehammer actual desaparezca para siempre ante la magnitud y envergadura de las obras que se están realizando. No obstante, promotores y constructores han venido procediendo con cuidado y miramiento, y se han registrado pocas quejas desde que se iniciaron las obras.

Además, teniendo en cuenta que las empresas locales han obtenido el 60 por 100 de los contratos de construcción, no es extraño que la actitud general con respecto a la Olimpiada del 94 sea positiva en la región de Lillehammer. Alojamientos privados se ponen a disposición de los organizadores, y se presentan infinidad de voluntarios. 12.000 de ellos, en total, desempeñarán diversas tareas: desde limpieza de servicios y aseos hasta venta de billetes. Los voluntarios reciben instrucción e indumentaria olímpica; y nada más. Aparte del placer de participar en la organización de los XVII Juegos Olímpicos de Invierno, en Lillehammer.

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