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Edvard Grieg

Edvard Grieg (1843-1907) es el compositor más grande que ha tenido Noruega. Desde la perspectiva actual, sorprende que un talento de tal magnitud pudiera desarrollarse en un país sin independencia nacional, carente de larga tradición en el arte musical. Hasta 1814, Noruega estuvo sometida a Dinamarca y Copenhague era su centro cultural. De 1814 a 1905 estuvo unida, involuntariamente, a Suecia. Durante la primera mitad del siglo XIX, reinaba la pobreza en el país, y Noruega tardaría mucho tiempo hasta poder afirmar su posición entre las naciones hermanas escandinavas. No obstante, precisamente en tales situaciones algunos talentos consiguen la fuerza impulsora necesaria para desarrollarse.

Por Harald Herresthal

En el otoño de 1858, a la edad de quince años, Edvard Grieg fue a estudiar al Conservatorio de Leipzig, donde tuvo como profesores a los mejores pedagogos de Europa. Cuatro años más tarde abandonaría la ciudad alemana con una excelente formación como músico y compositor. Durante los años siguientes —hasta 1866— Grieg estuvo residiendo en Copenhague, con algún paréntesis de viajes de estudios. En la capital danesa pidió consejo al famoso compositor Niels W. Gade, quien le animó a componer una sinfonía. La obra fue ejecutada varias veces, pero, posteriormente, sería repudiada por Grieg; en la partitura figura la indicación: "No debe ejecutarse". Sin embargo, hace unos años, esta obra de juventud fue ejecutada y grabada en disco, mostrándose digna de ser sacada a la luz y brindando al auditorio actual una perspectiva más amplia de la evolución artística y musical del compositor noruego.

La sinfonía muestra que Grieg era poseedor de una técnica considerable; las nuevas obras surgían fácilmente de su mano. A esa época pertenece su Sonata en fa mayor para violín y piano (1865), obra de gran calidad.

En el plano estilístico, Grieg arranca de la tradición romántica alemana, aunque progresivamente su conciencia nacional fuera haciéndose más manifiesta, así como la necesidad de crear un estilo musical genuinamente noruego. La amistad y las discusiones con otros compatriotas jóvenes contribuyeron a evidenciar esta postura. En Copenhague conoció a Rikard Nordraak (1842-1866), el compositor del himno nacional noruego. Aunque, como músico, Nordraak no había llegado tan lejos como Grieg, mantenía, sin embargo, un criterio muy definido sobre las posibilidades de la composición basada en la música popular. En 1866 fijó Grieg su residencia en Cristianía (Oslo), y allí sería influido, en cierto modo, por el compositor Otto Winter-Hjelm (1837-1931). Winter-Hjelm tenía una clara noción de cómo aprovechar los elementos populares para la creación de una música nacional de mayor amplitud formal. Asimismo, se debe citar a Ludvig Mathias Lindeman (1812-1887), quien, con sus colecciones de música tradicional noruega, estableció una base significativa para el desarrollo ulterior de Grieg. Posteriormente, Grieg iría a buscar los temas folclóricos a su ambiente originario: la recopilación escrita de la música popular sólo podía reproducir de modo incompleto el talante, los acordes y ritmos "embrujados" que los intérpretes populares conseguían arrancar a sus instrumentos.

Con la esperanza de poder vivir de su música en Noruega, los primeros tiempos tuvo Grieg que dedicarse a tocar y a dar clases en la capital del país. La composición, en términos generales, la dejaba para las vacaciones estivales. Gracias a Grieg, empero, Cristianía dispuso de una institución coral y orquestal más estable, lo cual, a su vez, proporcionaría al compositor gran experiencia en el arte de la instrumentación. En el curso del otoño de 1868, a la edad de 25 años, Grieg compuso su primera gran obra: el Concierto en la menor para piano y orquesta, que, con los años, se convertiría en el símbolo de lo característicamente noruego, y hoy en día forma parte del repertorio pianístico internacional. La obra se escucha, todos los meses del año, en una u otra sala de conciertos del mundo, y su audición siempre evoca, en público e intérpretes, asociaciones con Noruega. El Concierto en la menor no carece de precedentes europeos, pero Grieg ha logrado fundir, genuinamente, estas impresiones con elementos de la música popular de su país y con sus propias vivencias de la naturaleza y el carácter noruegos. El estilo musical de Grieg ha llegado a ser identificado con la entonación noruega.

Ya en la época de Grieg se tenía la noción de que existía una íntima relación entre su música y el entorno natural y ambiente popular que le rodeaban. El primer biógrafo del compositor noruego, Aimar Grønvold, contribuyó con una descripción de situación a corroborar esa impresión para la posteridad. Navegando en vapor, un día de verano, allá por los años 1880, a la altura de Ullensvang, en Hardanger, divisó la menuda silueta de Grieg paseando a lo largo del fiordo, cerca de Lofthus. El compositor iba entre rocas y declives pedregosos, avanzando hacia el peñasco donde se había hecho construir un pequeño estudio que constaba de una sola pieza, situado al borde mismo del fiordo, en el corazón de los esplendorosos parajes naturales Ullensvang, con el fiordo oscuro y profundo debajo y los refulgentes glaciares y ventisqueros de la otra margen. Allí acudía Grieg todos los veranos —y también, a veces, en invierno— en busca de paz y tranquilidad para componer. En medio de este esplendor natural, en el corazón de la región más bella e impresionante de Noruega, Grieg había colocado su piano y la mesa de trabajo. Allí estaba, cual nuevo Orfeo, "tocando" entre rocas y animales salvajes, en el interior de la arcaica región montañosa, entre campesinos, escuchando el habla rauda y sonora de la comarca, en el marco maravilloso del fiordo de Hardanger. Grønvold concluye señalando que existe un vínculo entrañable, indisoluble, entre el entorno natural que rodea al compositor noruego y la música nacida de su inspiración. Apenas se puede escuchar una nota de Grieg sin que, por la sala de conciertos, se deje sentir un fresco hálito de azules fiordos, una visión fugaz de glaciares refulgentes, de escarpadas montañas y parajes naturales de la región occidental de Noruega, donde Grieg nació y que tanto le gustaba recorrer.

Esta imagen romántica del artista, de su entorno y de su obra, era, empero, sólo una verdad a medias. Grieg no lograría el éxito gratuitamente. Su vida fue una lucha en la fortuna y en la adversidad. Hacia fines de los años 1860, pugnaba por ganarse el sustento, para sí y su familia, como director de coro y orquesta, pedagogo y ejecutante. Por estas actividades, cosechó reconocimiento, pero, como compositor, tardaría tiempo en ser comprendido por el público y los músicos. Sus hallazgos armónicos producían un efecto inusitado y disonante en un auditorio que seguía esforzándose por comprender la música de Mozart y Beethoven. En tal ambiente, Grieg no podría permanecer mucho tiempo seguido sin derrumbarse como artista. Unos años antes, la escuela de pintura noruega, con Hans Gude al frente, había aceptado las consecuencias de este estado de cosas: durante el verano, los pintores realizaban sus bocetos y esbozos en las montañas noruegas y, al llegar el otoño, regresaban a Düsseldorf para completar y vender sus trabajos. Asimismo, los escritores Bjørnstjerne Bjørnson y Henrik Ibsen, a intervalos regulares, tenían que ir a buscar estímulos y reconocimiento a Alemania, Italia o Francia. Con el tiempo, Grieg adoptaría también este método de trabajo. Para componer, eligió su patria, pero, a la vez, su inspiración precisaba beber de las fuentes de los centros musicales europeos. Para poder vivir de sus composiciones necesitaba un mercado musical más amplio que el representado por Noruega y Escandinavia. Los diez cuadernos de piezas líricas impresos por la editorial Peters, de Leipzig, con sus sencillas y entrañables imágenes sentimentales, contribuyeron, más que nada, a que su nombre fuera conocido y solicitado en todo hogar europeo amante del piano. Ya en vida, sus obras pianísticas le ganaron el sobrenombre de "Chopin del Norte".

En 1869 viajó a Italia con una beca estatal. El encuentro con Listz y el ambiente artístico de Roma le inspiraron e infundieron confianza en sí mismo. Con renovado ardor y entusiasmo regresó a Cristianía en 1870,

iniciando una fructífera colaboración con Bjørnstjerne Bjørnson, quien, durante muchos años, había estado esperando un compositor que diera vida y difundiera sus poemas y obras dramáticas. El primer fruto de esta colaboración sería En el convento de Sydenes, para soprano, contralto, coro femenino y orquesta (1871). Inspirado por el éxito, ese mismo año comenzó Bjørnson su melodrama Bergljot. El bronco realismo de esta obra indujo a Grieg a recurrir a un lenguaje musical mucho más atrevido que el empleado hasta entonces. En la primavera de 1872, Bjørnson y Grieg presentaron el resultado de otra obra en común: el drama escénico Sigurd Jorsalfar. La búsqueda consciente de identidad y raíces nacionales en la antigüedad nórdica sería proseguida con Olav Trygvasson. El proyecto era crear un monumental drama musical, pero Bjørnson no terminaría más que las primeras escenas; de la obra sólo se concluyeron fragmentos. Aun así, la música de Grieg nos hace intuir lo que podría haber sido una grandiosa ópera nacional. El proyecto hubo de ser abandonado, pero el talento dramático de Grieg recibió un nuevo incentivo al pedirle Ibsen que escribiera música para su Peer Gynt. La tarea no sería nada sencilla, pero esta composición ha quedado como una obra capital de la década de 1870. Ya en la época de Grieg, la música de Peer Gynt recorrió el mundo en triunfo, gracias sobre todo a las dos suites orquestales que la hicieron asequible al público de los conciertos.

En 1874 le fue asignada a Grieg una subvención estatal anual, y desde entonces pudo sobrevivir sin tener que dedicarse a la dirección o labor docente. Grieg fijó su residencia en Bergen, su ciudad natal. En todos los aspectos, pues, su situación era propicia para el florecimiento de un período productivo. En lugar de ello, los años siguientes fueron una época crítica para el compositor, tanto humana como artísticamente; aunque, como contrapartida, el período de depresión y la lucha por salir de la crisis originaran la creación de obras innovadoras y emotivas de gran calidad. La grandiosa Balada en sol menor para piano y el Cuarteto en sol menor para instrumentos de arco reflejan los conflictos espirituales y su lucha por la forma y el contenido.

Al correr de los años, Grieg compondría con mayor lentitud; cada nueva obra vería la luz del día al cabo de un largo y laborioso proceso. De aquella época son El embrujado, para barítono, dos trompas y cuerda, y la mayoría de las canciones de Vinje. Más tarde vendrían las Danzas noruegas para piano a cuatro manos y la famosa Suite Holberg para instrumentos de cuerda. De 1880 a 1882, Grieg fue director de "Harmonien", la asociación filarmónica de Bergen, pero posteriormente renunciaría a todos sus cargos oficiales.

En 1885 Grieg trasladó su residencia a "Troldhaugen", la villa que se había hecho construir a las afueras de Bergen, donde el compositor y su esposa, Nina, vivieron hasta su muerte. Grieg dedicó los últimos veinte años de su vida a la composición y a dar amplias giras de conciertos por Europa. Probablemente, esto último no fuera beneficioso para su delicada salud, pero, en cambio, hizo aumentar su fama como compositor. De los últimos años proceden la Sonata en do menor para violín y las significativas canciones de Haugtussa, sobre textos del escritor noruego Arne Garborg. Lugar destacado en la obra de Grieg ocupan los Aires tradicionales, opus 72, para piano, precursores, por su audacia armónica, de innovaciones posteriores. Lo mismo puede decirse de su última obra completa: Cuatro salmos para coro mixto, sobre temas folclóricos noruegos. Las adaptaciones de temas populares de los últimos años muestran una aptitud inigualable para comprender la música folclórica y su esencia.

La obras de Grieg gozaron de una popularidad excepcional. Hacia fines de siglo eran ejecutadas por doquier, no sólo en las salas de concierto más importantes y prestigiosas de la época, sino también en cafés y restaurantes de todo el mundo. Tal éxito de público no concordaba, realmente, con la imagen romántica del artista batallador y dolorido. La asimilación de sus numerosas innovaciones armónicas por la música ligera fue utilizada contra el compositor por la posteridad. En el cincuentenario de su muerte, en 1957,

llegó a decirse que el nombre de Grieg, año tras año, había ido perdiendo importancia en el ámbito de la música seria. A partir de entonces, empero, el péndulo de la Historia ha oscilado nuevamente a favor del compositor noruego. Muchas obras románticas han experimentado un renacimiento, y con ello, también, la música de Grieg. Sus composiciones siguen figurando en los repertorios de concierto de todo el mundo, y algunas obras suyas consideradas de menor importancia durante largo tiempo, con no poca frecuencia han sido revaloradas y reivindicadas por una nueva generación de músicos.

Varios musicólogos han señalado la importancia de las últimas obras de Grieg para los impresionistas franceses en su búsqueda de un nuevo mundo sonoro. Durante su visita a Oslo, en febrero de 1826, Maurice Ravel se expresó del modo siguiente: "La generación de

Al cumplirse el 150 aniversario del nacimiento del compositor, en 1993, Noruega entera se unió a la mayor manifestación cultural de todos los tiempos. La organización y coordinación de los diferentes actos commemorativos estuvo a cargo de un comité establecido a tal fin . En el plano nacional, el objetivo del evento era poner la música de Grieg al alcance del público de todas las edades y medios sociales. En el internacional, Noruega deseaba reavivar el interés hacia un compositor que, estando en vida, fue uno de los más interpretados del mundo.

Grieg tenia dotes geniales para la creación de melodías perfectas en base a lo nacional. Era un innovador en materia de armonía y fue precursor de muchos compositores europeos. El secreto de la fama mundial de Grieg lo hallamos en sus dotes creadoras de música de piano nueva que podía ser tocada por aficionados de todo el mundo en sus hogares.

A lo largo del siglo XX, fue perdiendo la música de Grieg su lugar en la conciencia de los músicos y del público y la popularidad masiva del compositor se volvió en su contra. Las piezas más populares de Grieg podían escucharse a diario en balnearios y cafés e incluso sirviendo de acompañamiento a proyecciones de películas de cine mudo. En determinados medios no se le consideraba sino un compositor de música ligera.

No obstante, algunas de sus obras siguieron figurando habitualmente en el repertorio internacional de conciertos. Tal fue en especial el caso de la Suite de Peer Gynt , del Concierto en la menor, las Sonatas para violín y de ciertas canciones y piezas para piano.

En base a lo anterior, una de las principales tareas de la commemoración era la de poner de manifiesto la amplitud de su producción y la de presentar al público al Grieg "desconocido".

El Comité de Grieg empezó a realizar pesquisas preliminares para averiguar qué países o instituciones podrían tener interés en celebrar el 150 aniversario del nacimiento del compositor y descubrió que el nombre de Edvard Grieg tenía mucha mayor resonancia de lo esperado. "Estaba encantado de volver a oir las melodías que mis padres tocaban a diario cuando yo era niño", dijo un organizador de conciertos francés. Esta afirmación explica por qué la commemoración del nacimiento de Grieg alcanzó dimensiones mundiales. Las obras para piano de Grieg eran excelente material docente y, junto con los estudios de Czerny, mantuvieron su "status" de asignaturas obligatorias de la carrera de piano durante toda la primera mitad del siglo XX. A muchos, la commemoración les trajo a la memoria de nuevo recuerdos y vivencias musicales olvidadas. Sorprendidos, los pertenecientes a la generación de los mayores tuvieron que reconocer que esta música no había perdido nada de su frescura ni de su capacidad de gustar y emocionar. Para la nueva generación, el encuentro con Grieg fue fuerte e intenso, precisamente porque para ellos la obra del compositor era todo un descubrimiento musical.

En Noruega se realizaron una serie de montajes sobre Grieg, destinados a las guarderías y los colegios infantiles, en los que colaboraron con programas diferentes todo tipo de instituciones nacionales relacionadas con la música. En varios países se organizaron conciertos y conferencias bajo los auspicios de universidades y escuelas superiores de música. Con la publicación de libros y artículos se contribuyó a aportar datos nuevos sobre la vida y la obra de Grieg.

Aparte del lanzamiento de una edición completa de tipo científico sobre el compositor, varias editoriales empezaron a publicar ediciones de divulgación. En armonía con el espíritu de Grieg, se encargaron a muchos compositores obras musicales commemorativas. Varias compañías discográficas noruegas e internacionales, por su parte, lanzaron grabaciones completas de las obras de Grieg. El lanzamiento de grabaciones históricas de Grieg en "compact disc" contribuyó de manera importante a la discusión en torno a la interpretación de la música de Grieg. Muchas estaciones de radio y cadenas televisivas de todo el mundo se sirvieron frecuentemente de las numerosas grabaciones aparecidas el año de la commemoración.

Actos commemorativos del 150 aniversario de Grieg fueron registrados en un total de 39 países, en adición a los de Escandinavia. A las más de 1.000 interpretaciones de la música de Grieg ejecutadas se suman los innumerables programas de radio y televisión que se le dedicaron. En el transcurso de la semana de Grieg en París, se llegó incluso a oir su música a través de los altavoces de una de las estaciones del metro de la capital del Sena. Mientras la explosiva commemoración de la obra de Grieg estaba en su apogeo, había muchos que en broma se preguntaban si no sería conveniente declarar 1994 "año sin Grieg". Pero ni 1994 ni los años siguientes han sido años sin Grieg. Continúan por el contrario apareciendo nuevas grabaciones de la música de Grieg, obras sueltas o colecciones completas. El proyecto docente "Grieg en el colegio" es otra de las ideas afortunadas que han sobrevivido a la commemoración. Aunque el proyecto en principio estaba pensado para niños noruegos en edad escolar, a manera de experimento se trasladó a Berlín con el título "Grieg in der Schule". En 1996 más de 1.000 niños berlineses han participado en el proyecto, el cual, además de ocuparse de la figura de Grieg, aporta conocimientos de carácter general sobre Noruega. En los años inmediatamente posteriores al de la commemoración, este especial proyecto escolar despertó interés también en otros países.

El efecto del año de Grieg se deja igualmente ver de forma notable en la casa del compositor en Troldhaugen, que, tras los trabajos de reforma en ella efectuados y la construcción de la sala de conciertos y la sala de exposiciones, queda en condiciones de acoger a gran número de visitantes del extranjero. Sólo en el transcurso de una mañana en los meses invernales, el número de visitantes puede ascender a 4.000. Lo que hace que personas de todo el mundo acudan a Troldhaugen es fundamentalmente el deseo de gozar en vivo de la música de Grieg. Por eso, los conciertos constituyen parte importante del programa que el museo de Troldhaugen ofrece a sus visitantes.

El interés que suscitan la vida y la música de Edvard Grieg no solamente ha resultado en un interés mayor hacia el hogar de Grieg. El redescubrimiento de Edvard Grieg en la arena musical internacional ha hecho que una serie de grupos y personas privadas formen "Sociedades de Grieg". Esta fue una de las razones por las que el Ayuntamiento de Bergen, la Diputación Provincial de Hordaland, la Asociación de Amigos de Troldhaugen y la Sociedad de Grieg juntos fundaran The International Edvard Grieg Society , cuyo objeto es el de crear y coordinar una "red" de ámbito mundial en torno a Grieg (Troldhaugveien 65, N-5040 Paradis (Noruega); teléfono: +47 55 91 07 10;

telefax: + 47 55 91 13 95).

Las Sociedades de Grieg existentes en la actualidad presentan diferentes niveles de actividad y pretensiones. Hay Sociedades de Grieg en ciudades tales como Oslo, Moscú, Río de Janeiro, Ciudad de México, Londres,

Boston, Nueva York y Tokio. Algunas de ellas trabajan a pequeña escala y parecen más bien clubes, mientras que otras intentan ser un foro profesional para la música noruega de base amplia. En noviembre de 1996 está prevista la fundación de una Sociedad de Grieg en la capital del Sena, coincidiendo con la publicación del libro "Grieg et Paris". La Sociedad de Grieg de Oslo cuenta entre sus logros un concurso de composición coronado por el éxito, al que se presentaron gran número de participantes internacionales. La Sociedad tiene en proyecto organizar nuevos concursos en los años venideros. La Sociedad alemana de Grieg en Munich (Deutsche Grieg-Gesellschaft) llevó a cabo en el mes de mayo de 1996 sus primeras "Jornadas de Grieg", en las que se celebraron una serie de conciertos y conferencias y tiene el proyecto de organizar una nueva conferencia en 1997.

Por eso era importante establecer en Bergen una Sociedad Internacional de Grieg que pudiera coordinar el trabajo de las Sociedades de Grieg ya existentes e inspirar la creación de nuevas, que de manera espontánea llevan apareciendo desde 1993.

La primera labor de la Sociedad Internacional de Grieg será la de centralizar datos sobre los resultados más recientes de la investigación en torno a Grieg, facilitar información acerca de nuevos fonogramas y mantener el contacto con los miembros y las Sociedades nacionales de Grieg por medio de publicaciones periódicas. A largo plazo aguardan una serie de tareas adicionales. Hay una necesidad constante de publicar información sobre Grieg en idiomas otros que el noruego y muchas de las recien creadas Sociedades de Grieg podrán, por su parte, difundir información y estimular los trabajos de investigación acerca de la importancia de Grieg en el país que representen.

La función de la red será la de divulgar conocimientos sobre la obra musical de Grieg a través de publicaciones y de música en vivo. Pero es conforme al espíritu de Grieg que esta tarea no sea la única de la red: también habrá de dar a conocer su actitud como artista y respecto al arte. Cuando se hallaba en el extranjero, Grieg se esforzaba en demostrar que él era un artista noruego y se utilizaba a sí mismo y a su música como ejemplos representativos de la cultura de Noruega. En París, los franceses acudían al Salón y admiraban las pinturas con motivos invernales de Fritz Thaulow y las montañas y fiordos noruegos pintadas por Adelsten Norman. A través de los pósters de Munch y de los dramas de Ibsen, el público podía ampliar su imagen de este país nórdico, desconocido y exótico. Y la calidad y fuerza en potencia del país se reforzó aún más cuando Fridthjof Nansen relató sus proezas en el Océano Glaciar Artico. Estas experiencias se sumaban unas a otras y producían visiones al sonar los acordes de la música de Grieg en la sala de conciertos. Cuanto Noruega pudiera ofrecer de soberbias formas de expresión culturales tuvo importancia para su reputación en el extranjero.

Pero Grieg no era de ningún modo chauvinista. El mismo dependía de impulsos del exterior para poder crear arte nacional y trabajó arduamente para lograr que en Noruega se siguiera el curso de la evolución internacional, ejecutando para ello frecuentemente obras musicales nuevas creadas en otros países.

Las Sociedades de Grieg que ahora se establecen en varios continentes deben por lo tanto tener el objeto no sólo de promocionar la música de Grieg, sino también de ser a la vez red e

instrumento que dé a conocer la música noruega en toda su amplitud.

Libros sobre Edvard Grieg publicados recientemente en alemán, francés e inglés

•Bailie, Eleanor. 1994. The pianist’s Repertoire. Grieg – A graded practical guide. London: Valhalla Publications.

•Benestad, Finn og Dag Schjelderup-Ebbe. 1988. Edvard Grieg: The Man and the Artist, trans. Wiliam H. Halverson and Leland B. Sateren. Lincoln.

•Benestad, Finn og Dag Schjelderup Ebbe. 1993. Der Mensch und Künstler. Wiesbaden: Breitkopf & Härtel.

•Benestad og Schjelderup Ebbe: Edvard Griegs Chamber Music. Oslo: Universitetsforlaget.

•Carley, Lionel. 1993. Grieg and Delius: A Cronicle of their friendship in letters. London: Marion Boyars Publishers Inc.

•Brock, Hella. 1990. Edvard Grieg. Leipzig: Reclam-Verlag.

•Edvard Grieg 1843-1993. Twenty-nine articles from the International Grieg Symposium in Bergen. 1993. Studia musicologica norvegica. Oslo: Scandinavian University Press.

•Edvard Grieg à Paris. 1996. éd. Harald Herresthal et Danièle Pistone. Presses Universitaires de Caen.

•Foster, Beryl. 1990. The Songs of Edvard Grieg. Hampshire, England: Scolar Press.

•Harald Herresthal og Ladislav Reznicek. 1994. Rhapsodie Norvégienne. Les musiciens norvégiens en France au temps de Grieg.

•Horton, John. 1974. Edvard Grieg. J.M. Dent Ltd, London.

•Horton, John. 1989. Edvard Grieg. traduit de l'anglais par Piotr Kaminski. Librairie a Arthème Fayard.

•Matthew-Walker, Robert. 1993. The recordings of Edvard Grieg. A tradition captured. Cornwall, England: DGR Books.

•Oelmann, Klaus Henning. 1992. Edvard Grieg als Streichquartettkomponist. Essen: Die blaue Eule.

•Oelmann, Klaus Henning. 1993. Edvard Grieg: Versuch einer Orientierung. Egelsbach: Verlag Hänsel-Hohenhausen.

•Reisaus, Joachim.1988. Grieg und das Leipziger Konservatorium. Untersuchungen zur Persönlichkeit des norwegischen Komponisten Edvard Grieg unter besonderer Berücksichtigung seiner Leipziger Studienjahre. Dissertation.

•Ladislav Reznicek.1993. Üeská kultura a Edvard Grieg. Hermes Praha – Biblioscandia Oslo.

El autor del artículo, Harald Herresthal, es catedrático de la Escuela Superior de Música de Noruega (Oslo).

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