Pocos habitantes, dos idiomas oficiales
En muchos países la población habla y escribe lenguas diferentes, y de vez en cuando sucede que surgen conflictos entre los diversos grupos lingüísticos. Cuando los conflictos se agudizan, como ocurre a menudo en este imperfecto mundo, acaban por convertirse en noticia, y entonces los medios de comunicación y el público de países sin problemas de lengua encuentran muy difícil entender la razón de la disputa cuando, al fin y al cabo, sólo se trata de idiomas.
Por el Catedrático
Eyvind Fjeld Halvorsen
Sin duda, se puede explicar el antagonismo entre flamenco y francés en Bélgica, o por qué minorías que hablan vascuence en España, frisio en Holand o gaélico en Escocia luchan por conservar su lengua peculiar; pero, para el extranjero, es más difícil entender la razón de que el pueblo noruego – que hace siglo y medio carecía de lengua escrita propia y se las arreglaba bien con el danés – en el curso de los últimos cien años se haya procurado, para mayor seguridad, dos idiomas oficiales. El objeto del presente artículo es tratar de aclarar esa situación paradójica.
Sin fronteras lingüísticas
De poco más de cuatro millones de habitantes que componen la población del país, más del 95 por 100 tiene el noruego como lengua materna. Todos los que hablan ese idioma, ya sea un dialecto local o una de las dos lengua oficiales, se entienden entre sí. Naturalmente, en Noruega como en otras naciones, no todos se entienden igual de bien, y hay gente – principalmente en Oslo – que afirma tener dificultades para comprender a compatriotas de zonas periféricas, mientras que los habitantes de comarcas remotas entienden sin problemas la lengua de la capital. En realidad, no existen fronteras lingüísticas en las regiones de habla noruega, pero el lapón es un idioma minoritario no emparentado con el noruego e incomprensible para noruegoparlantes que no lo hayan aprendido.
En Noruega hay dos idiomas oficiales: bokmål y nynorsk. Los dos están en igualdad de condiciones; es decir, que ambos son utilizados en la administración pública, en los centros de enseñanza, en la Iglesia y en la radio y televisión. Se publican libros, revistas y periódicos en ambas lenguas. Los habitantes de las comunidades locales deciden ellos mismos la modalidad lingüística que será utilizada como idioma docente en la escuela de sus hijos. En la terminología oficial, la lengua de enseñanza se denomina idioma principal y la otra, secundaria. Los alumnos, que también leen textos en la otra lengua oficial, deberán ser capaces de escribir en ella cuando cursan la segunda enseñanza. Ello guarda relación, entre otras cosas, con la obligación que tienen los funcionarios públicos de contestar la correspondencia en el idioma solicitado por el remitente.
Más del 80 por 100 de los escolares noruegos tienen bokmål como idioma principal, y el 16-17 por 100, nynorsk. La lengua predominante en todos los núcleos urbanos es el bokmål, y los mismo sucede en las zonas de relativa densidad demográfica que circundan el fiordo de Oslo y en las tierras bajas del interior de Østlandet (región sudoriental del país). El nynorsk predomina en las comarcas rurales de los fiordos de la costa occidental y de las regiones montañosas del interior del país. La normas que rigen la elección de lengua docente y, en su caso, el cambio de la misma, han sido establecidas por la Ley.
Predominio del bokmål
La distribución porcentual de ambas lenguas en la enseñanza ha permanecido bastante estable en los últimos 15-20 años, pero ello no significa que reinen paz y armonía perfectas entre las dos modalidades lingüísticas. Con la relación de fuerzas que indican los porcentajes, es evidente que prevalece el bokmål, como siempre ha hecho. En los grandes diarios, las revistas y la literatura de evasión, predomina el bokmål y, dado que ésta es la lengua de escolaridad en los centros urbanos y en la mayoría de las zonas industriales, impera también en el mundo de los negocios y en la publicidad. El bokmål se deriva de una modalidad del danés utilizada antaño en el habla llana de los altos funcionarios públicos en Noruega y las clases dirigentes de las ciudades, y que, por consiguiente, gozaba del prestigio de ser la lengua hablada común de gente con aspiraciones y educación superior. Tiene la misma función que el habla normal en otros países, incluso como signo externo de status social.
El Consejo Noruego de la Lengua
El nynorsk predomina, sobre todo, en zonas de población estable donde la mayoría habla el dialecto local tradicional. De conformidad, el nynorsk oficial no es usualmente la lengua hablada de las comunidades locales donde se utiliza como idioma escolar, y es principalmente en lugares en que concurren gentes de diversas partes del país donde se habla el nynorsk normalizado.
En la actualidad, en todos los países nórdicos hay organismos encargados de la salvaguarda del idioma nacional. En Noruega ese organismo se denomina Consejo Noruego de la Lengua y consta de 38 miembros, la mitad de cada grupo lingüístico. La misión del Consejo es fomentar la tolerancia y el respeto mutuos entre todos aquellos que utilizan uno u otro idioma noruego, así como desempeñar una labor lingüística práctica: ortografía, terminología, asesoramiento, etc. Las normas que rigen la tramitación de asuntos en el organismo prescriben que las cuestiones que sólo–- o principalmente – conciernan a uno de los idiomas sean resueltas por representantes del mismo, sin intromisión de la otra mitad del Consejo.
Antecedentes históricos
La peculiaridad de la situación lingüística de Noruega tiene su explicación en la evolución histórica de los países nórdicos. Las lenguas de las tres naciones escandinavas "principales", Dinamarca, Noruega y Suecia, son tan parecidas que sus habitantes, por lo general, pueden entenderse mutuamente y utilizar su idioma materno cuando hablan con gentes de los otros dos países. Ello es debido a que las tres lenguas de derivan de un tronco nórdico común y que la evolución, en términos generales, ha seguido una misma trayectoria en toda la región central de Escandinavia.
Hace mil años, cuando colonos nórdicos se establecían en Rusia, Europa occidental y las islas del Atlántico, desde las Orcadas y las Shetland a Groenlandia, se hablaba un idioma escandinavo común en toda la zona. Las diferencias dialectales eran insignificantes, mucho menores que las existentes hoy día en cada país nórdico.
Hegemonía danesa
Las lenguas escandinavas se transformaron profundamente en la Baja Edad Media. La mayor parte de los cambios tuvo lugar en el país más meridional, Dinamarca, propagándose hacia el Norte, como las olas del mar. De ahí que la remota Noruega conservara en su idioma, durante más tiempo, los rasgos comunes del antiguo escandinavo.
Los países nórdicos fueron cristianizados entre el siglo X y el XII. Con la nueva religión llegó también la escritura. En Noruega se adoptó el idioma nacional como lengua escrita antes del siglo XII, tal vez siguiendo el ejemplo de Inglaterra, mientras que en Dinamarca y Suecia se utilizó el latín como lengua administrativa durante la época posterior a la cristianización. Hasta los siglos XIII y XIV no se empezaron a usar el danés y el sueco como lenguas escritas. Por aquel entonces, el danés se había alejado bastante del tronco escandinavo común.
A lo largo del todo el Medievo Dinamarca fue, política y económicamente, la potencia predominante de Escandinavia, y entre 1400 y 1520 intentó unificar los tres países en un gran reino nórdico bajo su hegemonía. Como es natural, la lengua danesa desempeñó un papel importante como idioma administrativo de ese Estado y, hacia 1500, se convirtió en la lengua de la administración en Noruega. Alrededor de 1520, Suecia se separó definitivamente de la gran nación nórdica, pero Noruega siguió formando parte de ella hasta 1814. Durante todo ese tiempo, el danés fue la lengua oficial del país.
Separación de Dinamarca
La monarquía danesa-noruega era aliada de Napoleón desde 1807. En 1814, tras la derrota de Bonaparte, Noruega se separó de Dinamarca para unirse a Suecia, que había formado parte de la coalición enemiga del Emperador francés. La unión con Suecia duró hasta 1905. Como los dos países eran gobernados por separado, la lengua administrativa de Noruega siguió siendo el danés. Los altos funcionarios públicos, ya fueran noruegos o de origen dánico, cursaban sus estudios universitarios en Dinamarca, pero, en 1811, se fundó la Universidad de Cristianía (Oslo) y los que llegaron a la edad adulta después de 1814 cursaron sus estudios totalmente en Noruega.
A principios del siglo XIX la mayoría de la población noruega hablaba su dialecto local. El alto funcionariado y una minoría dirigente de las ciudades se expresaba en un danés teñido de noruego y escribía, en general, un danés correcto, No obstante, todo aquel nacido en el país sabía también un vocabulario peculiarmente noruego, términos típicos del mundo del trabajo y de la naturaleza noruegos. Entonces como ahora, mucha gente mezclaba dialecto con un habla más normalizada.
A quienes comenzaron sus estudios en la nueva universidad a partir de 1814 les atraían las ideas nacionalistas que proliferaron en Europa a raíz de la revolución francesa y las guerras napoleónicas, así como las corrientes románticas y el interés por el pasado nórdico que mostraba la literatura danesa de la época. Las corrientes nacionalistas promovieron una intensa necesidad de afirmación de sí mismo, resultado de lo cual sería el propósito de crear un idioma noruego independiente. Es, sin duda, característico que, al discutirse la cuestión, se hiciera más hincapié en cómo habría de crearse un lenguaje noruego que en si había necesidad de tener una lengua privativa. Sustancialmente, se consideraron dos posibilidades: una era "norueguizar" la lengua danesa escrita incorporando elementos noruegos de la lengua hablada; otra, más radical, era crear un nuevo lenguaje escrito tomando como base un "buen" dialecto noruego, es decir, conservador.
Del landsmål al nynorsk
La idea de crear un nuevo lenguaje escrito noruego fue llevada a la práctica por Ivar Aasen (1813-96). Hijo de un granjero del Oeste del país, Aasen había aprendido lenguas clásicas – griego y latín – y las lenguas cultas más importantes de Europa occidental. En 1842-46 recopiló datos sobre los dialectos del país y, en 1848, publicó su "Gramática de la lengua popular noruega", a la que siguió, en 1850, un "Diccionario de la lengua popular noruega". En 1853 editó una colección de estudios lingüísticos, "Ensayos de la lengua rural", donde también incluía algunos textos en idioma normalizado, creando así un lenguaje "nacional" (Landsmaalet), que, a partir de 1929, se denominaría nynorsk (literalmente, "neonoruego"). El nuevo idioma fue concebido como denominador común de todos los dialectos del país, aunque Aasen se basara principalmente en el habla más próxima al antiguo noruego escrito, es decir: los dialectos de las comarcas rurales del interior de los fiordos occidentales y de las regiones montañosas del Este de Noruega. Aasen eligió una ortografía etimologizante, en parte porque así creaba formas léxicas escritas que se correspondían con los vocablos derivados de las numerosas variantes de la lengua hablada, y en parte porque, con ello, las palabras adquirían una forma más semejante a la ortografía del islandés, danés y sueco, que la que hubiera hecho una escritura más "correcta" (ortofónica).
Fundamento dialectal
Ivar Aasen utilizó la nueva lengua en obras literarias, como harían otros muchos escritores. Con el tiempo, el "neonoruego" de Aasen fue ganando considerables adeptos, sobre todo entre aquellos que se oponían al partido del funcionariado que, de hecho, había regido los destinos de la nación desde 1814. Al hacerse con el poder parlamentario la oposición, en 1884, el landsmål fue reconocido como idioma oficial en igualdad de condiciones, y, a partir de 1892, la dirección de cada escuela pudo decidir si la lengua de enseñanza era el nynorsk o el generalizado Bogsprog. Varios centros docentes optaron por el landsmål de Aasen, para el que se estableció, en 1901, una ortografía oficial, donde las formas más arcaicas fueron sustituidas por otras de más amplia base dialectal.
Del danés al bokmål
La otra línea de evolución hacia una lengua noruega independiente (la línea "norueguizante") implicaba la incorporación gradual de formas y vocablos noruegos al danés hablado en el país. Uno de los principales impulsores de esa orientación fue Knud Knudsen (1812-95). Profesor de enseñanza media, Knudsen era partidario entusiasta de la idea – preconizada por el lingüista danés Rasmus Rask – de crear una ortografía en la que la escritura se correspondiera con la pronunciación. A partir de la década de 1840, Knudsen empezó a trabajar activamente para llevar a cabo una reforma ortográfica en Noruega acorde con esa tendencia, basándose en la lengua hablada por las clases cultas en el país. Es decir, que aceptaba la pronunciación noruega del danés-noruego común escrito como normativa del habla noruega corriente. Sus ideas toparon con la oposición y crítica de adversarios que no deseaban ruptura alguna con la tradición dánica, alegando que la incorporación de palabras y expresiones noruegas a un lenguaje escrito que de hecho era danés resultaría en una mezcla de mal gusto.
Rasgos nórdicos
Knudsen llegaría a ejercer gran influencia en la generación de escritores que comenzó su quehacer literario en la década de 1850, en primer térnino Henrik Ibsen y Bjørnstjerne Bjørnson, ya que era asesor lingüístico en el teatro donde se representaban sus dramas.
La mayor diferencia entre la pronunciación propiamente danesa y la danesa-noruega radicaba en que el idioma noruego (y el sueco) había conservado ciertas características nórdicas comunes donde el danés se había desviado del estrato nórdico común. Así mantenía, en gran número de palabras, las consonantes p,t,k donde el danés prefería b,d,g,; por ejemplo: el noruego bake, rot, kryp, frente al danés bage, rod, krybe (cfr. el inglés bake, root, creep). El lenguaje escrito era fiel a la prosodia danesa. Knudsen pretendía que, en tales casos, la ortografía noruega se plegara a la pronunciación usual en el habla culta de su época: las palabras deberían escribirse con p,t,k. Cuanto más lejos iba quedando la unión con Dinamarca, más fuerza iba cobrando el elemento peculiarmente noruego en el vocabulario, la ortografía y, en parte, la sintaxis también.
El enfoque "norueguizante" se hizo más patente, sobre todo, en las obras literarias; la lengua burocrática cambió poco. A menudo, los escritores procedían de modo inconsecuente al incorporar formas y vocablos noruegos; el lenguaje escrito de muchos autores llegó a ser una mezcla carente, en gran medida, de sistema. De ahí que los paladines de la línea "norueguizante" preconizaran una reforma total de la ortografía oficial, que fue llevada a cabo en 1907 y 1917. Con ello, se creaba un nuevo lenguaje escrito: la continuidad de los vínculos con Dinamarca se había roto.
¿Una lengua "pannoruega"?
Desde 1917 rigen esencialmente los mismos principios ortográficos para las dos lenguas oficiales: en ambos casos son etimologizantes, con aportación de formas ortofónicas. A partir de 1917 las diferencias ortográficas no son expresión de dos grafías distintas, sino que reflejan diferencias lingüísticas reales.
Los reformistas como Knudsen suponían que el danés-noruego seguiría transformándose, convirtiéndose cada vez más en idioma "noruego", hasta fundirse con el landsmål en un lenguaje común (samnorsk, "pannoruego"). Con la reforma de 1917 quedaba abierto el camino para una ulterior evolución en esa dirección, incorporándose, con carácter facultativo, una serie de formas peculiares noruegas que no pertenecían al habla culta de entonces. Las formas optativas se utilizaron poco y, para acelerar el proceso, se realizó, en 1938, una nueva reforma ortográfica, en virtud de la cual gran número de formas no tradicionales se hicieron obligatorias, a la vez que se excluían otras muchas usuales en el lenguaje escrito. Las protestas de los "conservadores" fueron, en principio, más violentas por parte de los partidarios del nynorsk, pero, después de la guerra, la crítica de los seguidores del bokmål fue creciendo hasta convertirse en un clamor, y se organizó un movimiento de protesta: los padres de alumnos comenzarón a corregir formas no tradicionales en los libros de texto de sus hijos, poniendo en su lugar otras tradicionales no permitidas.
Retroceso
Desde 1900, aproximadamente, el nynorsk siguió una trayectoria ascendente hasta alcanzar su cota más alta en 1944; ese año un 34 por 100 de los niños del país lo tenían como lengua principal. Pero entonces comenzaría el descenso: se perdió gran parte de los distritos escolares ganados en la fase última del período de expansión y, desde el decenio de 1970, la proporción se ha mantenido en un 16-17 por 100. Ello significaba no solamente la
recesión del "neonoruego" como idioma, sino también que los partidos políticos ya no necesitaban mostrar tanta consideración con los grupos de presión que hablaban esa lengua. Por otro lado, la urbanización e industrialización del país contribuyó a debilitar la posición del nynorsk, dada su difusión en los distritos donde predominaban actividades económicas del sector primario.
La presión de los partidarios de las formas tradicionales del bokmål hizo que gran parte de éstas fueran permitidas nuevamente en las reformas ortográficas de 1959 y 1981. Como contrapartida, los tradicionalistas aceptaron que las formas no tradicionales figurasen en los vocabularios. De ahí que en la normativa ortográfica actual halla un gran número de formas dobles – "radicales" y "moderadas", como suelen calificarse – entre las que puede elegir el alumno. Tal vez sea discutible afirmar que es el alumno quien elige o si es razonable dejarle elegir, pero, en la situación lingüística presente, se tiene a menudo que contemporizar.
"Habla dialecto, escribe nynorsk"
El período de posguerra fue de predominio del bokmål tradicional. Como réplica a esa hegemonía surgió un movimiento en pro de fundir ambas lenguas lo antes posible, formado, en gran parte, por idealistas cultos y, a menudo, radicales en lo político, que en los decenios de 1960 y 1970 fueron influidos por las nuevas teorías sociolingüísticas de investigadores americanos y británicos. Se oponen, en primer término, al bokmål tradicional, que consideran un dialecto de la clase alta, pero también han atacado al nynorsk convencional, y han creado el eslogan "habla dialecto, escribe nynorsk", especie de lema de los modernos paladines del "neonoruego". Dado que el nynorsk hablado, normalizado, se encuentra en tan débil situación, tal vez haya razón para dudar de que dicha consigna resulte ser un eficaz grito de guerra.
Situación estable
El eslogan se apoya en el postulado de que el nynorsk es un común denominador de todos los dialectos noruegos, y si éstos se valoran mejor, la gente se dará cuenta de ello y empezará a hacer uso del "neonoruego" como lengua escrita. Bien es verdad que los dialectos tienen en común con el nynorsk un sistema de flexión verbal más complicado que el del bokmål tradicional, pero los defensores del samnorsk prescinden del hecho de que los sistemas de dialectos donde el nynorsk no se ha impuesto son, en muchos casos, muy diferentes del sistema de los dialectos occidentales en que éste se fundamenta.
La relación entre los dos idiomas oficiales se ha mantenido estable durante varios años: el bokmål predomina y ejerce presión sobre el nynorsk, que es una lengua minoritaria. La fuerza del bokmål radica no sólo en que es la lengua escrita de más del 80 por 100 de la población, sino también en que tiene un habla normal expansiva en la que apoyarse. A ello hay que añadir el hecho de que es más fácil pasar de un sistema de flexión verbal más complicado a otro menos complicado que viceversa, en particular cuando el más sencillo es omnipresente. Sin embargo, esto no quiere decir que el nynorsk vaya camino de desaparecer o de experimentar un gran retroceso, ya que la región del país donde predomina es extensa y continua, y allí la presión del bokmål no es tan fuerte como en zonas menos estables. No obstante, el "neonoruego" – como sucede con otras ideologías militantes – requiere gran dedicación. Puesto que es tan fácil pasarse al bokmål, el que abandone un distrito de raigambre nynorsk tendrá que aferrarse a su idioma propio si quiere conservarlo en un medio social donde la mayoría habla bokmål.