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Los Samis de Noruega

El Estado de Noruega se asienta sobre el territorio de dos diferentes pueblos: los noruegos y los samis. Actualmente está muy claro que los samis, pueblo aborígen de Noruega, tienen derecho a la preservación y desarrollo de su cultura. La política oficial del Estado noruego en relación con los samis implica una determinación específica de este objetivo.

Por Wenke Brenna

El término "sami" procede del vocablo sapmi, que sirve para denominar tanto al espacio geográfico propio de los asentamientos tradicionales del pueblo sami como al mismo grupo étnico.

Los samis viven en las regiones boreales, en lo que hoy constituye la parte más septentrional de Noruega, Suecia, Finlanda y en la Península de Kola (Rusia). Se trata de cuatro Estados soberanos con políticas oficiales muy diversas respecto a los samis durante periodos de tiempo determinados. El país sami se extiende desde el lago Femunden, en Noruega, e Idre, en Dalane (Suecia), en el sur, hasta Finlandia, por el noreste, y la Península de Kola, por el norte. Noruega es el país nórdico con la población sami más numerosa.

Se calcula que, en total, hay unos 75.000 samis, si bien la cifra varía según los criterios que se utilicen para efectuar el cálculo (ancestros, lengua materna, considerarse a si mismo como tal, etc.). Los censos demográficos tradicionales no bastan para obtener una imagen fiable del número de personas que integran el pueblo sami. Los mismos samis no siempre han manifestado sus raices étnicas, presionados por la exigencia de asimilación. Esta es la razón de que las Asambleas samis de los países nórdicos, al fijar los criterios para determinar la pertenencia al grupo sami, hayan combinado elementos objetivos y subjetivos.

La lengua sami

La lengua sami pertenece al grupo lingüistico ugrofinés. La zona geográfica en que se habla el sami se extiende por los territorios septentrionales de Noruega, Suecia, Finlandia y la Península de Kola, en Rusia. El sami está emparentado con las lenguas finobálticas, de las que son exponentes el finlandés, el estoniano y el húngaro.

El sami es una lengua sintética, que se caracteriza por la utilización de derivación léxica, conjugación y declinación con muchos casos. El sistema de derivación léxica propicia en gran medida la creación de neologismos a partir de una simple raiz. Las lenguas germánicas, por su parte, son analíticas y utilizan en menor grado la conjugación.

Existen varias lenguas samis: la oriental, la central (que incluye los dialectos septentrional, lule y pite) y la meridional. El dialecto más extendido es el septentrional.

La lengua sami no se pliega a las fronteras nacionales de los países nórdicos.

Ascendencia sami. Vida social y actividades económicas

El país sami ocupa un territorio geográfico muy extenso y variado desde el punto de vista cultural y económico. Las sociedades samis representan, por lo tanto, una gran diversidad.

Anteriormente, las sociedades samis se organizaban en siidas. La siida era una comunidad compuesta por varias familias que vivían en un mismo territorio con fines prácticos, fundamentalmente los de gestión de los recursos naturales y reparto del producto de la caza y captura.

Cada siida era titular de un derecho colectivo de captura y pesca dentro del propio territorio. A la cabeza de la siida estaba el siida-isit, que presidía la Asamblea del grupo. Entre sus funciones estaba velar por el cumplimiento de las normas de la comunidad respecto a los recursos naturales y por el reparto de las presas de la caza y captura conforme a las reglas establecidas y a las tradiciones. Los miembros de la siida se repartían por igual el trabajo y las cargas económicas de la comunidad.

Los samis han desarrollado una enonomía basada en la relación directa con la naturaleza y el aprovechamiento de sus recursos. Sus actividades económicas pueden considerarse funciones de los recursos y las condiciones naturales propias de las regiones árticas y subárticas. Los desplazamientos típicos del pastoreo de renos y la explotación alterna de la agricultura y la pesca característica de las comunidades samis costeras son buenos ejemplos de ello.

Las comunidades samis están también adaptadas a las condiciones de producción existentes en determinados nichos ecológicos, caracterizándose por una fuerte interrelación de producción, cultura y familia. Anteriormente existía una economía primaria basada en la autosuficiencia económica y el propio trabajo familiar. Se producía para procurarse el sustento necesario, no para ganar dinero. Esta forma de organización implicaba que todos y cada uno – hombres, mujeres y niños – desempeñaran funciones estrictamente necesarias, siendo importantes recursos para la familia y la sociedad.

Los niños eran socializados en la necesidad de conocer el entorno natural y de sobrevivir en éste. La educación estaba estrechamente ligada a la actividad económica, dándose a los niños muy temprano tareas que cumplir y responsabilidad por el propio trabajo. Cuando crecían, se les educaba para ser padres. El derecho de propiedad correspondía al menor de los hijos, junto con la obligación de cuidar a los padres a la vejez. Los lazos filiales se extendían además a una amplia red de parientes aparte de la familia nuclear.

El noaide o chamán sami estaba dotado de gran fuerza mental y espiritual. A él le correspondían las funciones de jefe de la comunidad, siida-isit. Desempeñaba el importante papel de guía espiritual y se podía recabar su intervención para dirimir controversias. Ejercía además la medicina tradicional, hacía las veces de curador social y era narrador de relatos.

La medicina tradicional de los samis utilizaba derivados animales, hierbas medicinales y otras plantas. Si la enfermedad era difícil de diagnosticar, el noaide se asesoraba de su tambor de chamán, mæv'regárri. El noaide podía además caer en trance y trasladarse a otras realidades para salvar al enfermo de su dolencia y de la muerte. La expresión músical tradicional sami, el joik y el sonido del tambor de chamán hacían posible "el viaje".

Esta aplicación del joik es posiblemente una de las causas de que fuera prohibido por el Cristianismo desde el principio de su implantación.

En la actualidad siguen existiendo curanderos en varias localidades samis. No es difícil encontrar ejemplos de cooperación eficaz entre el personal sanitario y los curanderos. Gracias a sus conocimientos y a la autoridad de que goza entre los samis, el curandero puede desempeñar la función de mediador y completar las instrucciones del personal sanitario.

Las condiciones necesarias para la vida económica y social de los samis han experimentado cambios drásticos en los últimos tiempos. De todas formas, últimamente se ha centrado la atención en el gran potencial del desarrollo de actividades comerciales y económicas tradicionales de los samis como soporte material de su cultura. Se ha comprendido que, dada la escasez de recursos naturales existentes en los territorios habitados por los samis, difícilmente se puede sobrevivir practicando una sola forma de actividad ocupacional. La combinación de oficios permite una explotación más flexible y equilibrada de los recursos naturales, aportando una diversidad de resultados económicos en base a los cuales subsistir.

Orígen sami. "Norueguización" y contacto de los samis con la población noruega

La situación de los samis depende en gran medida de la política de los estados nacionales en que se integran, amén de otras condiciones sociales de carácter más general. Desde el siglo XVII, aproximadamente, se pueden identificar asimilación y preservación como los polos opuestos de la política aplicable al pueblo sami. El problema que se planteaba era dilucidar si los samis debían asimilarse al resto de la población noruega o si, por el contrario, era preceptivo preservar su idioma, cultura e identidad. Las políticas adoptadas a tal fin no siempre implicaron la toma de posición consciente por parte de los Estados.

El primer contacto de los samis con otras gentes nórdicas fue su encuentro con exploradores, aventureros y misioneros. El comercio y los impuestos de los Estados nacionales les siguieron sin demora, pues los samis comerciaban artículos de piel y otras mercancías muy apreciadas en aquellas latitudes.

La colonización del país se produjo gradualmente. Al principio, la expansión noruega hacia el norte tuvo lugar fundamentalmente por iniciativa de reyezuelos y granjeros acomodados que también practicaban la pesca. A partir de la Edad Media, comenzó la actividad pobladora noruega a lo largo del litoral y al borde de los fiordos. Los nuevos asentamientos iban siendo sometidos a las autoridades centrales a medida que se iban convirtiendo en permanentes. Durante mucho tiempo, la colonización noruega se concentró en las regiones costeras exteriores, con el establecimiento de numerosas colonias de pescadores, seguido de la construcción de iglesias y edificaciones de fortificación. La Iglesia tenía aquí representantes y obtenía ingresos de las limosnas y el comercio, siendo su presencia, además, exponente de la unidad nacional de Noruega.

Las autoridades empezaron poco a poco a racionalizar la agricultura y a privatizar la propiedad, ambas acciones poco compatibles con la tradicional actividad económica extensiva de los sami.

En el siglo XVII, aumentó la práctica de la cría de renos domesticados, sustituyendo a la caza y el pastoreo de unos pocos renos en un par de sitios fijos, propios de los pueblos cazadores. Se desarrolló entonces una pauta de pastoreo nómada, basada en el traslado de grandes rebaños de renos a través de pastizales diferentes cada otoño, invierno y primavera.

No existían fronteras para los territorios samis al norte de las regiones boreales antes del tratado de paz de 1751. Esta zona fue poco a poco ganando importancia estratégica y valor, por estar dotada de un enorme potencial económico. En determinadas épocas, los samis llegaron a tributar en varios Estados. Al trazarse las fronteras nacionales, se tuvo que tener en cuenta la forma de vida tradicional de los samis, razón de la disposición adicional del tratado de 1751, que se conoce con el nombre de "Codicilo Lapón". Su finalidad era proteger el derecho de pasturaje que ostentaban los samis en las zonas fronterizas e implicaba el reconocimiento de derechos ya existentes al pastoreo del reno salvaje. El Codicilo Lapón recibió el nombre de "Carta Magna" de los samis y se considera el inicio de la protección legal de la cría del reno.

Alrededor de 1840, se propagó por las regiones boreales un renacer religioso que dirigía Lars Levi Læstadius. Los altos dignatarios de la Iglesia, que veían peligrar su autoridad en materia de fé, deseaban calmar los ímpetus. Poco a poco quedó de manifiesto que el objeto de sus preocupaciones eran los "desviados" de Kautokeino. Los sacerdotes creían que intimidando a los samis lograrían una mayor confianza en la Iglesia y obediencia a las leyes. A tal fín, se enviaron a Kautokeino personas investidas de autoridad y algunos policías.

En la "revuelta de Kautokeino", que tuvo lugar en 1852, los conversos - siguiendo al cabecilla Aslak Hætta - atacaron al alguacil, al comerciante, y al comerciante de licores espiritosos y cura párroco. Los hechos fueron duramente reprimidos, siendo dos de los cabecillas condenados a muerte y decapitados en 1854.

Entre las causas de la revuelta encontramos el creciente comercio de licores espiritosos. El consumo de alcohol carecía de tradiciones entre los samis y los partidarios de Læstadius propugnaban la abstemia. El concepto que el pueblo tenía de los sacerdotes debe contemplarse bajo el prisma de que éstos, además de ejercer su ministerio, comerciaban con destilados.

A partir del año 1850, se pusieron en aplicación varias disposiciones destinadas a reforzar la enseñanza del noruego a la población sami. El objetivo era que toda la escolaridad se impartiera en dicho idioma. Hasta la década de 1930 no se volvió a dar clase en sami y ello sólo en determinados distritos escolares. En ciertas localidades siguió estando prohibido hablar el sami en los centros escolares hasta bien entrados los años 50.

La política de asimilación penetró progresivamente en varios sectores sociales. De la política lingüística, pasó a dominar la política agraria, de defensa y educativa, y los medios de transporte y de comunicación de masas. Así pues, en el reglamento de la Ley Agraria de 1902 se establece que sólo podrán adquirir tierra los ciudadanos noruegos y los miembros de la población que sepan leer y escribir el idioma noruego.

El llamado darvinismo social implicaba la legitimación ideológica de la desaparición del pueblo sami en virtud de "las leyes de la evolución". Esta teoría consideraba la agricultura como el núcleo de la cultura, de manera que los integrantes del pueblo sami podrían participar en la evolución social si se hacían agricultores. Se condenaba a la extinción la cría del reno como tal, uno de los pilares fundamentales de la cultura agrícola sami. La única manera de "salvar" al grupo étnico sami era asimilarlo por completo a la población noruega.

El auge de la política de asimilación coincidió con el hecho de que los territorios habitados por los samis cobraron mayor importancia para la sociedad en general por sus recursos mineros y también por razones de política de seguridad. Legitimaba y apoyaba dicha política el acervado nacionalismo existente. Dado que Noruega ni había destacado nunca por su militarismo, ni tenía un gran potencial militar, el nacionalismo debe ponerse en conexión con su condición de nación joven, en lucha por desarrollar y consolidar sus señas de identidad, circunstancia poco propicia al reconocimiento de la variedad étnica y diferenciación cultural y que más bien generó exigencias de uniformidad.

La política de "norueguización" incidió además sobre las condiciones de vida de los samis en el período de entreguerras, si bien dichas condiciones han ido cambiando a partir de la II Guerra Mundial.

Los años posteriores a 1945. Los samis y la sociedad de bienestar

Si bien la política oficial de "norueguización" fue poco a poco suprimida, no resultó tan fácil suprimir las actitudes hacia los samis por ella propiciadas y que no se dejaban subrograr por medio de decisiones políticas. La historia había dejado secuelas: los samis habían perdido su lengua materna, sus tradiciones, y el conocimiento de su pasado y orígen cultural, valores que, una vez desaparecidos, son muy difíciles de recuperar.

Así se justifican las protestas y demostraciones de los samis. Las ideas socialdemócratas de solidaridad y cohesión tenían por meta eliminar las diferencias sociales. Pero, sobre todo en los primeros años de la postguerra, fue difícil conciliar estos objetivos con la aplicación de políticas destinadas a favorecer las condiciones de vida del pueblo sami.

Hacia un nuevo fundamento de la política desarrollada en favor de los samis

Los asuntos relacionados con los samis fueron objeto de escaso interés en el periodo de entreguerras y en los años de la reconstrucción nacional subsiguiente a la II Guerra Mundial. Ganó sin embargo paulatinamente terreno una línea de política oficial que rompía con la ofensiva política de asimilación. En 1948, se trató por vez primera el tema de la educación sami en una propuesta oficial. El nuevo espíritu de los tiempos puede ponerse en conexión con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas en 1948, que cristalizó en forma de conciencia política sobre la igualdad de las culturas.

La Comisión Sami de 1956 tenía por cometido redactar un informe tratando asuntos de principios y medidas concretas en favor de los samis. Sus propuestas fueron presentadas en 1959. El informe contenía muchas declaraciones y propuestas de medidas que permitirían a los samis conservar su cultura en el marco de la cultura noruega. Era la primera vez que el Storting discutía asuntos relacionados con los samis en base a principios y de forma amplia.

Entre otras cosas, era su intención conceder ventajas especiales a los samis. Las ideas de la Comisión encontraron una fuerte oposición al principio. Durante el debate del informe en el Storting en 1963, las propuestas que recibieron mayor apoyo fueron las relativas al desarrollo económico y social. En el transcurso de las siguientes décadas, la política en favor de los derechos de los samis giró fundamentalmente en torno a temas de carácter social y cuestiones de desarrollo regional.

Organizaciones samis

Hacía mucho tiempo que existía actividad asociativa sami en el plano local, sin que se lograse ampliar su ámbito a todo el país hasta los años de la postguerra. Los defensores de los derechos de los samis fueron sucesivamente tachados de soñadores, idealistas y extremistas. Se asistía al florecimiento del mundo simbólico cultural sami, por lo que la creación de estructuras organizativas dio resultados.

La cooperación nórdica de los samis remonta sus orígenes a la Conferencia Nórdica de Jokkmokk, (Suecia), celebrada en 1953. El Consejo Sami Nórdico fue establecido por la II Conferencia Sami, en 1956, siendo un órgano de cooperación entre las diferentes organizaciones políticas samis de cada uno de los países que la integran. En 1971, el Consejo Sami Nórdico aprobó un programa de política cultural sami, y en 1980, un programa de política en favor de los samis.

La NRL, una Asociación que agrupa a los samis noruegos dedicados a la cría del reno, fue creada en 1947. Samiid searvi/ Sociedad Sami de Oslo existe desde 1948.

En 1968 se fundó otra organización de ámbito nacional, Asociación Nacional de Samis Noruegos, en la que sólo se admitía como miembros de pleno derecho a personas samis. En 1979, se escindió de ésta la Federación Nacional Sami (Samenes Landsforbund, SFL), alternativa moderada de política en favor de los samis. SLF logró incorporar muchos samis de las zonas litorales y cercanas a los fiordos al trabajo político en favor de la población sami.

Los samis participaron de manera muy activa en la creación, en 1975, del Consejo Mundial de Pueblos Aborígenes (WCIP). Esta participación ha situado a la política en favor de los samis en la perspectiva internacional, permitiendo en adelante al pueblo sami utilizar argumentos de derecho internacional público en el diálogo que mantienen con las autoridades noruegas.

El asunto de Alta

La Administración de Recursos Hidraúlicos y Energía de Noruega (Norges vassdrags- og elektrisitetsvesen, NVE) tenía en proyecto en la década de los 70 ampliar el sistema hidrográfico Alta-Kautokeino, situado en la altiplanicie de Finnmark. El plan de construcción implicaba, entre otras cosas, llenar de diques de contención la aldea sami de Masi. Incluso después de efectuar un reajuste del proyecto, que reducía sus dimensiones, quedó en pie la ampliación del sistema con la construcción de una presa de 100 metros de altura al través de un cañón y una larga carretera que atravesaba los pastizales y los lugares de cría de los renos.

Los propietarios de renos afectados y la Asociación para la Protección de los Recursos Naturales pusieron un juicio al Estado en 1979. El asunto adquirió también una importancia simbólica. Los samis hicieron causa común con los ecologistas, poniendo en marcha acciones de desobediencia civil. Se realizaron demostraciones en la zona en construcción, un grupo de accionistas samis llevó a cabo una acampada y huelga de hambre delante del Storting y mujeres samis hicieron sentadas en las oficinas del Gobierno.

El debate político de la cuestión sami giró en torno a este asunto durante toda la década de los 70, suscitando el interés por parte de las autoridades públicas hacia la situación de los samis y, en opinión de muchos, dando lugar a una ampliación del debate, lo que creó un clima político favorable a la cuestión en la década de los 80.

La región septentrional de Noruega figuraba constantemente en el orden político durante estos años, debido entre otras cosas a los debates de política regional, al tema de la adhesión a la UE y a las prospecciones petrolíferas en el Mar del Norte. Al enfoque del norte de Noruega como región se debe también la toma de conciencia por parte de los mismos samis.

El debate sobre la situación de los samis estuvo cargado de tensiones, sobre todo en Finmark. Noruegos y samis temían los extremismos y la veracidad de los rumores que corrían acerca de que éstos últimos deseaban independizarse del Estado de Noruega. Tal deseo no era tan sorprendente bajo la óptica de las actitudes creadas por la política de"norueguización" anteriormente descrita.

Medios de comunicación de masas en sami

Muittalægje, primer periódico sami, fue editado en 1873 - 75. La mayoría de los artículos del periódico sami Ságat, que apareció en 1956, estaban redactados en noruego. En 1979 se fundó un periódico en lengua sami, Sámi Áigi. Existen en la actualidad varias publicaciones periódicas en sami: los noticiarios Min Áigi y As˘s˘u y las revistas Ga˘ba, femenina, Leavedolgi, infantil, y S˘, juvenil. Otra publicación en lengua sami es el periódico religioso Nuorttanaste.

Las primeras emisiones en sami de NRK Radio, la Radiodifusión de Noruega, se iniciaron en 1946, ampliándose progresivamente el tiempo de escucha. Pero incluso los programas de corta duración del comienzo fomentaban el uso del idioma sami. Se han ido incrementando con el tiempo las emisiones televisivas en sami. La redacción de NRK Sameradio, canal sami de radio y televisión, está ubicada en Karasjok. Se está redactando un informe sobre el estado actual de las emisiones de radio y televisión samis.

Publicación de libros en sami

En los años 70, floreció la literatura escrita sami. Escritores de orígen sami comenzaron por entonces a escribir y publicar libros en su lengua materna. El primer libro de literatura infantil escrito en sami apareció en 1976. Los escritores sami están asociados en una organización profesional llamada Sámi Girjec˘álliid Searvi. Las editoriales samis han colaborado anteriormente con el Consejo Sami de Educación y con la Junta de Expertos para la Cultura Sami del Consejo Noruego de Cultura, y más tarde con el Consejo Sami de Cultura del Sameting, el Parlamento sami, a los efectos de publicar libros de texto y literatura de ficción sobre la cultura sami. Fruto de dicha colaboración ha sido el considerable aumento del número de escritores y de obras publicadas. La editorial sami Jår'galæd'dji ha llegado a publicar 150 títulos en una sóla década. En 1993, la editorial Davvi Girji imprimió unos 40 títulos en sami.

Actividades culturales samis

Las instituciones y actividades culturales samis funcionan con subvenciones del Consejo Noruego de Cultura. En el transcurso de jornadas culturares, mediante recitales de poesía y conciertos y a través de la difusión y fomento de la artesanía artística y doméstica, la literatura y las artes figurativas, el teatro y el arte contemporáneo, los samis ponen de manifiesto sus tradiciones culturales. Los artistas samis están organizados profesionalmente, siendo su principal asociación la Sámi Dáiddagovdda˘s, con sede en Karasjok.

Beaivvás˘ Sami Teater es un grupo de teatro independiente sami establecido en 1981 y beneficiario de subvención estatal desde 1990. La misión del grupo ha sido dar una forma escénica a la literatura oral sami. El joik sami está inspirado en el jazz y otras músicas de pueblos aborígenes. El arte pictórico y la literatura sami, en especial la lírica, presentan gran variedad de temas y recursos expresivos. Desde 1985, los samis nominan candidatos al Premio de Literatura del Consejo Nórdico. El escritor sami Nils-Aslak Valkeapää fue galardonado con dicho premio en 1991.

Reestructuración institucional y elaboración de informes

El Consejo Noruego para los Samis, órgano consultivo de las autoridades estatales, provinciales y municipales, comenzó sus funciones en 1964. Integran el Consejo actualmente 18 miembros designados entre los candidatos propuestos, entre otras instancias, por las organizaciones samis. En 1975, se estableció el Fondo de Desarrollo de los territorios de población sami, destinado a fomentar la toma de medidas de carácter económico, cultural y social para promoción de la región. Posteriormente se ha cambiado su denominación por la de Fondo de Desarrollo Sami. El Consejo para los Samis supervisaba las actividades con subvención a cargo del Fondo para después informar al Gobierno. El Consejo ha sido consultado en numeros asuntos de gran relevancia cultural y económica para la población sami.

El conflicto de Alta había puesto de manifiesto la necesidad de coordinar los asuntos sami al nivel nacional. En 1980, se reestructuraron las competencias para asuntos relacionados con los samis en el marco de la administración del Estado, siendo el Ministerio de Asuntos Municipales la principal instancia coordinadora. Se decidió entonces que el Consejo para los Samis rindiera anualmente su informe ante el Storting, adjuntando informe anual del Fondo de Desarrollo Sami. Se aprobó también que el Consejo se encargara de distribuir los fondos estatales para apoyo de organizaciones samis, artesanía doméstica y artística, servicios de interpretación al sami y otras actividades relacionadas con la lengua y la cultura samis.

En 1980 empezaron a funcionar otras dos comisiones encargadas de elaborar informes sobre el estado de los asuntos culturales y derechos de los samis.

Educación e investigación

Desde 1967 se enseña en sami en los primeros cursos de la escolaridad obligatoria. La legislación ha sido posteriormente objeto de reformas que han ampliado la enseñanza del sami. Se imparten cursos de sami en la enseñanza permanente y se concede la excedencia con sueldo a los profesores que deseen cursan estudios universitarios de sami.

Desde 1975, se permite crear centros escolares en los que se imparte enseñanza en sami en distritos con población mixta noruega-sami, si así lo desean los padres. La última reforma deI sistema escolar noruego, llevada a cabo en 1997, ha elaborado un plan de estudios sami, que estará en vigor fundamentalmente en los territorios del ámbito de aplicación de las normas respecto de la lengua que establece la Ley Sami. Además de esto, se ha introducido material básico sobre las condiciones de vida y la cultura de los samis en los planes nacionales de estudios.

El Consejo Sami de Educación, con sede en Kautokeino, entró en funciones en 1976. Tiene el carácter de órgano consultivo de las autoridades en materia en educación. Hay actualmente planes de integrar el Consejo dentro del Sameting. La Universidad de Oslo ha enseñado el sami desde 1948. Poco a poco se ha ido ampliando también la enseñanza del sami en la Universidad de Tromsø. Se imparten además cursos de lengua sami en varios centros de enseñanza secundaria y en algunas escuelas universitarias de las provincias más septentrionales.

La Universidad de Tromsø muestra claramente que vela por los intereses del norte de Noruega y de los samis en materia de educación e investigación. Su Centro de estudios samis desempeña el papel de coordinador. En el otoño de 1989, se creó la Escuela Superior sami de Kautokeino, que, en principio, se dedicaría a la formación de maestros de lengua sami, con el objetivo de atender a las necesidades de la sociedad sami. En 1974, subvencionado por el Consejo Nórdico de Ministros, se inauguró el Instituto Sami Nórdico, con sede en Kautokeino. Varias de dichas instituciones desarrollan actualmente una red de cooperación para la investigación de temas relativos a los samis.

Las mujeres se organizan

La organización de mujeres Sarahkka fue creada tras la celebración de una conferencia para mujeres organizada por el Consejo Nórdico en 1988. Sarahkka es miembro del Consejo Mundial de Mujeres Aborígenes, formado en 1989.

Una de las reivindicaciones de la organización es que existe desigualdad de condiciones entre las mujeres y los hombres de los pueblos aborígenes. Mientras las autoridades públicas no adopten las medidas necesarias para la preservación de la cultura sami, esta labor recaerá sobre las familias, en especial sobre las mujeres, por ser éstas las principales responsables de la educación de los hijos y, por ende, de la transmisión de los valores culturales a través de las generaciones.

Se ha indicado asimismo que la legislación noruega está concebida bajo la óptica sexista de Europa Occidental, desconocida en las sociedades samis, en las que las mujeres han detentado una posición distinta y de mayor importancia.

El pastoreo de renos

El 40 por 100 aproximadamente del territorio de Noruega está dedicado al pastoreo de renos. La mayor parte del terreno se halla en Finnmark. Esta actividad económica tiene poca importancia desde la perspectiva nacional y mucha desde el punto de vista local y cultural.

El Convenio principal sobre la cría de renos de 1976 concedió al Ministerio de Agricultura mandato para negociar acuerdos bienales de cría del reno con la NRL (asociación que agrupa a los samis noruegos dedicados a la cría de renos). La Ley sobre la cría de renos, de 1978, que subrogaba la anterior, de 1933, pondera por igual los aspectos culturales y económicos de la cría de renos.

Noruega está dividida en pastizales en los que los samis detentan el derecho exclusivo del pastoreo de renos. Este derecho tiene su fundamento legal en el uso inmemorial. Es un derecho de uso válido independientemente de a quien pertenezca la tierra. El pastoreo de renos se gestiona a través de un sistema especial en el cual tiene hoy día mayor influencia el Sameting.

La NRL, el Parlamento sami, algunos municipios, la Administración de la cría de renos y ciertos ministerios han participado en la discusión de diferentes modalidades de explotación de los territorios de pastoreo, con su correspondiente imposición tributaria. La meta perseguida por las autoridades es lograr un desarrollo sostenible de la cría de renos, entendiéndose por tal la sostenibilidad desde el punto de vista ecológico, económico y cultural. En otras palabras, una actividad económica que asegure el sustento básico de la población ocupada en la cría del reno, ayudándose con ello a preservar las señas de identidad del pueblo sami.

En los últimos tiempos ha adquirido mayor importancia la condición de "expertos sin título" que poseen los productores de materias primas en asuntos tales como la propia lengua y la gestión de los recursos naturales, y se es más consciente de lo provechosa que puede resultar dicha gestión.

Los samis y la política pesquera

La población de los territorios costeros y de las zonas próximas a los fiordos desde Noruega central hasta Rusia vive fundamentalmente de la pesca, combinada con otras actividades económicas. Se pesca principalmente con embarcaciones pequeñas en los fiordos. La población sami del territorio opta por combinar la pesca con la explotación de minifundios. Esta estrategia de actividad económica puede, por lo tanto, considerarse una característica cultural. La explotación creciente de los recursos del mar y el establecimiento de un sistema de cuotas de captura nacionales e internacionales han puesto trabas, a partir de los años 80 y 90, a la extracción de recursos pesqueros siguiendo el principio de libertad de pesca. Las comunidades samis de los territorios litorales y próximos a los fiordos de Noruega, que combinaban la pesca y otras actividades económicas, tuvieron dificultades a la hora de adjudicar cuotas, por no haber pescado en cantidad suficiente. Ante este efecto secundario de la política pesquera, el Sameting indicó a las autoridades noruegas que estaba en peligro la base económica tradicional de los samis.

Esto ocasionó la adopción de medidas suplementarias, destinadas a mejorar la actividad económica en los territorios costeros, e hizo a la opinión pública consciente de la base material de la cultura sami, propiciando además la creación de una Comisión Sami para asuntos relacionados con la pesca.

Política agraria en los territorios samis

En los territorios de población sami es normal combinar el trabajo agrícola y otras ocupaciones y actividades económicas. La agricultura es tradicionalmente una actividad económica abierta y flexible que proporciona empleo temporal o "onner" a personas que no están permanentemente ligadas a la actividad y que permite a quienes la practican explotar otros nichos del mercado de trabajo. Conforme a la tradición sami, los principios de división en sectores y pleno empleo – premisas fundamentales de la política agrícola noru

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