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El Museo de Arte Contemporáneo de Oslo

"Museo de Arte Contemporáneo", rezan las claras palabras esculpidas en la fachada de granito del antiguo Banco de Noruega, sito en el centro de Oslo. Si detenemos la mirada lo suficiente en este conjunto de letras, tal vez nos asalte una duda: Un museo de arte contemporáneo... ¿no es una aparente contradicción? La época que estamos viviendo, ¿puede convertirse en objeto de museo sin perder su significado y visión creadora?

Por Stein Fredriksen

Hacía más de siglo y medio que no se inauguraba un museo de arte contemporáneo en la capital de Noruega. La última pinacoteca estatal –el Museo Nacional de Cristianía (hoy, Oslo)– data de 1836. Constituye, pues, un gran acontecimiento, que, en 1990, abriera sus puertas un museo dedicado al arte de nuestro tiempo, nacional e internacional.

Sin embargo, el Museo de Arte Contemporáneo no es nuevo del todo. La institución se ha instalado en la antigua sede del Banco Central de Noruega, sita en Bankplassen, en el mismo corazón de la capital: un edificio construido en 1906, que ostenta la grave solidez del granito arcaico y unas robustas puertas de bronce.

El arte ha sustituido al dinero. Unos 35 millones de coronas se han invertido en la rehabilitación y reforma del viejo edificio. El oro y el papel moneda se han trasladado a la acera de enfrente: a la nueva sede del Banco de Noruega. Sobre la relación entre arte y "vil metal", que cada uno piense lo que quiera: El nuevo edificio del Banco Central ha costado varios miles de millones; el Museo de Arte Contemporáneo ha de contentarse con una modesta fracción de esa cantidad. El año pasado, la institución disponía de cinco millones para adquisición de obras nuevas; este año, la cantidad es de cuatro millones.

Época contemporánea

Para fijar en el tiempo el vago concepto de "arte contemporáneo", se ha elegido el período comprendido de 1945 hasta nuestros días como campo de actividad del Museo. El año 1945, año de la liberación, es, indudablemente, una efeméride significativa para Noruega y el resto del mundo. Éste es nuestro tiempo, una época en que el arte conforma a la sociedad, y la sociedad al arte. El núcleo de la colección del Museo que corresponde al período mencionado, se compone de unas tres mil obras, recibidas de la Galería Nacional y de la clausurada Galería del Reino. Sólo una pequeña parte de la colección puede ser expuesta de una vez. Además de las obras que conserva, el Museo de Arte Contemporáneo presenta continuamente exposiciones de artistas invitados y organiza muestras itinerantes por toda Noruega.

La noción de "contemporaneidad" seguirá perdurando. Ya se ha decidido que, cada 25 años, el Museo ceda sus obras más antiguas a la Galería Nacional, concentrándose en el arte actual.

Antiguo edificio

El antiguo edificio que alojara antaño al Banco de Noruega, es en sí expresión monumental del umbral de una nueva época en la historia de la nación. El inmueble fue acabado de construir casi al mismo tiempo que Noruega se independizaba, en 1905, rompiendo su unión con Suecia. El edificio se muestra a la vez monumental y cerrado, en vivo contraste con la tendencia, en boga en los años 60 y 70, de derribar el umbral existente entre los museos y su entorno. De este modo, el edificio nos brinda la ocasión de reflexionar sobre la línea divisoria que separa el arte de nuestro quehacer diario. Paradójicamente, la creciente estetización de la vida cotidiana hace necesario señalar el límite entre el museo y el mundo exterior, a fin de que la unicidad del arte se nos aparezca con más facilidad.

El viejo edificio del Museo ofrece ventajas y desventajas. Es una construcción bella y armónica, que se yergue orgullosa en la capital, pero las severas líneas de la vieja arquitectura causan, naturalmente, algunos problemas a su nueva función. Las salas de exposición están distribuidas por

dos plantas y media, y hay unos 500 metros lineales de pared, aproximadamente, para usos expositivos.

Son locales característicos, que no se parecen a los de la mayoría de los museos de arte. Aunque algunas de las salas no sobrepasan los 20 m2, el interior de la pinacoteca da una impresión de luz y claridad. Precisamente la luz es un factor importante en este museo, algo que rara vez recibe considerable atención profesional.

Umbral

Al inauguar oficialmente el rey Olav V, en 1990, el Museo de Arte Contemporáneo, traspasaba el viejo monarca el umbral de una nueva época para el arte noruego e internacional: un arte que enriquece nuestra vida cotidiana, el tiempo que vivimos, con su variedad expresiva: a través de la pintura, la escultura, las formas textiles, la fotografía...

Las dos primeras exposiciones del Museo de Arte Contemporáneo (Umbral 1 y 2) son dos muestras de igual valía. La primera parte abarca los primeros cuatro meses de 1990; la segunda – Umbral 2– los cuatro siguientes. Las dos primeras exposiciones ofrecían obras de catorce artistas especialmente invitados. Puesto que en la colección permanente del Museo predomina claramente el arte vernáculo, la mayoría de los expositores invitados fueron artistas extranjeros.

Entre los artistas noruegos que expondrán sus obras en el futuro, se hallan Frans Wiederberg, Bente Stokke, Jacob Weidemann, Inger Sitter, Per Barclay, Per Kleiva, Arnold Haukeland y otro muchos. Entre los extranjeros, autores plásticos de Inglaterra, Bélgica, Alemania, Austria, Italia, España, EE.UU. y Suecia; entre ellos, personalidades de gran prestigio en los medios artísticos internacionales, como Richard Deacon, Wolfgang Laib, Rafael Rheinsberg, Gilberto Zorio, Mimmo Paladino, Anselm Kieferl, por citar algunos. Se trata de artistas que, durante las dos últimas decadas, han destacado en el mundo del arte europeo/americano. Alrededor de la mitad de ellos nunca ha expuesto en Noruega anteriormente. Participan con esculturas, instalaciones, cuadros y trabajos fotográficos. Con ello, el Museo de Arte Contemporáneo desea ofrecer, al público noruego, un amplio conjunto representativo de artistas de renombre y menos conocidos.

Exposiciones

El Museo presentará su colección permanente en diversas exposiciones: en Oslo, el resto de Noruega y el extranjero. Estas exposiciones supondrán, para la mayoría de los asistentes, el descubrimiento –o sorprendente reencuentro– de obras no accesibles al público desde hace mucho tiempo.

A través de exposiciones significativas de corte internacional, el nuevo Museo de Arte Contemporáneo mostrará el contraste entre el arte noruego y el extranjero, y procurará ampliar su colección permanente con sistemáticas adquisiciones de obras contemporáneas nacionales y foráneas. Colaborando con fervientes coleccionistas e instituciones, el Museo se propone reunir una colección de arte contemporáneo de rango internacional y perfil especial.

Publicaciones

El Museo de Arte Contemporáneo concede especial importancia a la documentación de las obras de arte expuestas. A este respecto, se edita una extensa publicación informativa que hace mención de los artistas que exponen, describiendo las obras y tratando temas importantes del mundo actual del arte. A la entrada del Museo hay una pequeña librería que vende literatura sobre arte contemporáneo. La oficina de información del Museo produce continuamente material informativo acerca de exposiciones actuales o futuras, presentando a los artistas pertinentes. Se pueden obtener datos sobre las exposiciones dirigiéndose directamente al Museo, cuya dirección es:

Muséet for Samtidskunst

Postboks 8191 Dep.

N-0034 Oslo

El arte contemporáneo vive

Para Noruega, como nación, es importante preservar el arte de nuestra época para goce y deleite de la población. De este modo, podremos contribuir a documentar el acontecer actual visto por la sensibilidad del artista. Es una forma de documentación que, con toda evidencia, se ha ganado un puesto a lo largo de los siglos. Hoy día, los artistas noruegos exponen sus obras junto a autores de otros países: un aspecto importante del intercambio internacional de impulsos y experiencias. De esta manera, surge comunicación entre expresiones y ramas del arte de nuestro tiempo; entre hombres y naciones en una época donde parecen ser de importancia primordial las relaciones al través de fronteras nacionales y culturales. El arte contemporáneo es un arte viviente; incluso en las salas de un museo. Gracias al Museo de Arte Contemporáneo, una parte vital del mundo actual será preservada para la posteridad.

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