La cuna del esquí
En Noruega, el esquí surgió como consecuencia de las peculiares condiciones naturales del país y los inviernos abundantes en nieve. El moderno deporte del esquí nació en la provincia de Telemark el siglo pasado, aunque un grabado rupestre ("El hombre de Rødøy", en Nordland) muestra que los noruegos ya esquiaban hace cuatro milenios. El esquí y la caza son mencionados en los cantos épicos de la antigua mitología escandinava, en los que también se nombran con frecuencia a las divinidades que encarnan estas actividades humanas, Ull y Skade. En las sagas reales, el islandés Snorre Sturlason (1179-1241) confirma que el esquí ya era un medio de locomoción corriente en invierno mucho antes de su época, y cuenta también que los lapones eran hábiles esquiadores.
Por Helge Loland
Durante milenios, el esquí fue, de hecho, el único medio de locomoción en invierno, imprescindible para la caza y la pesca y, hasta los tiempos modernos, recurso necesario para mantener la base económica y los medios de subsistencia de las remotas y poco pobladas comarcas rurales del país. Más de una veintena de esquís prehistóricos, hallados en diversos lugares del territorio nacional, son prueba testimonial de esta tradición en Noruega. El más antiguo esquí que se conserva proviene de Finnmark y tiene unos 2.300 años.
Bien conocido en Noruega es el relato de los birkebeiner, quienes, en 1296, salvaron de los baglere (un bando enemigo) al príncipe real Haakon Haakonsson, de dos años de edad. Los birkebeiner eran una banda de guerreros así llamados por el calzado que usaban, hecho de piel de animal y sujeto a las pantorrillas con cortezas de abedul. Por aquel entonces había guerra civil en el país, y con el príncipe a la espalda, dos birkebeiner pasaron las montañas esquiando de Lillehammer a Østerdalen. A la postre, Haakon Haakonsson acabaría con las hostilidades, y durante su reinado Noruega vivió una época de esplendor. Pero la dramática huida esquiando por las montañas desde Lillehammer no caería en el olvido, y en la actualidad figura en el escudo de armas de dicha ciudad del sur de Noruega, que organizó los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994.
Para conmemorar la marcha de los birkebeiner, se organiza cada año una carrera de gran fondo ("Birkebeinerrennet"), de 56 kilómetros, por el monte que separa Rena de la villa olímpica de Lillehammer. En la carrera suelen participar más de 6.000 esquiadores, que llevan un equipo de 3,5 kg. de peso, en recuerdo de aquella vez en que los birkebeiner atravesaron la montaña con el hijo del rey a cuestas.
El padre del deporte del esquí
En la década de 1870-80, serían los naturales de la provincia noruega de Telemark, con Sondre Norheim a la cabeza, quienes volvieran a despertar el interés por el deporte del esquí. Sondre Norheim, nacido en Morgedal, en 1825, rompió con una tradición de 4.000 años al utilizar ataduras rígidas que le permitían girar y saltar sin riesgo de que se desprendieran los esquís. También construyó un esquí de lados cóncavos: el esquí de Telemark, prototipo de todos los que se fabrican hoy día. Sondre Norheim fue considerado por sus contemporáneos un campeón insuperable del deporte del esquí, que combinaba la carrera con los saltos y el slalom. En la primera competición nacional noruega de esquí, celebrada en Cristianía (hoy, Oslo), en 1867, conquistó al público de la capital con su fenomenal exhibición.
La mayoría desconoce que el término internacional slalom es una voz de origen noruego, procedente de Morgedal. La primera sílaba, sla, significa cuesta, pendiente o superficie resbaladiza, y låm (pronunciado "lom") es el rastro dejado al descender por aquélla. La pista usual de slalom descendía por una pendiente, atravesando vallas y montículos de piedra y zigzagueando entre matas y breñales.
En nuestra época, el antiguo estilo de Telemark ha experimentado un renacimiento como deporte de competición y como popular actividad recreativa de un número creciente de aficionados, tanto en Europa como en los Estados Unidos.
Los primeros esquís llegaron a Norteamérica con los inmigrantes que cruzaron el Atlántico en 1825. Un pionero inspirador sería Jon Torsteinson Rui (Snowshoe Thompson), natural de Telemark, que, de 1856 a 1876, mantuvo en funcionamiento la única ruta postal de invierno a través del macizo de Sierra Nevada. Sondre Norheim, que emigró al Nuevo Mundo en 1884, contribuyó también a despertar el interés por el deporte del esquí en los Estados Unidos.
Hacia fines del siglo pasado, los estudiantes noruegos de ingeniería y arquitectura en Alemania y Suiza fueron excelentes embajadores del deporte del esquí. Uno de ellos, Harald Durban-Hansen, cuenta que, en las postrimerías del siglo XIX, los vecinos de la villa francesa de Chamonix se asombraban viendo a los estudiantes noruegos descender a gran velocidad por las laderas de la montaña, y tal vez utilizar el tejado de un viejo granero como improvisado trampolín.
Los numerosos hoteles de la villa alpina, que, en verano, servían de balnearios o de base de escaladores británicos, cerraban sus puertas al llegar el invierno. Los esquiadores noruegos dieron pábulo a una modalidad vacacional inédita y, por ende, una nueva temporada hotelera. También por iniciativa suya se organizó la primera competición de esquí en Alemania, celebrada en Tauenberg, cerca de Munich, en 1895. No constituyó ninguna sorpresa que fuera ganada por un noruego.
El interés por el deporte del esquí creció enormemente en Alemania, Suiza, Austria y Francia a raíz de la publicación, en francés, inglés y alemán, de la obra de Fridtjof Nansen "Esquiando a través de Groenlandia". La afición por esquiar fue aumentando sin cesar y progresivamente irían apareciendo clubes de esquí por toda Europa Central.
Los cuatro primeros puestos en la carrera de 50 km
Aunque los "alumnos" aventajados llegaran con el tiempo a superar a menudo a sus maestros, sería Noruega la nación que cosechara el mayor triunfo de los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Chamonix, en 1924. En aquella ocasión, los esquiadores noruegos — con el legendario Thorleif Haug a la cabeza — consiguieron los cuatro primeros puestos en la carrera de 50 kilómetros. La hazaña deportiva sería motivo de inspiración para muchos otros talentos noruegos. Las estadísticas de palmarés olímpicos, incluyendo las proezas de la Olimpiada de Invierno de 1992 y 1994 sitúa a Noruega en segundo lugar, tras la antigua Unión Soviética.
Los exploradores polares
Al orgullo nacional y gloria deportiva también han contribuido en gran medida los exploradores polares. "El esquí es el más nacional de todos los deportes noruegos, una actividad maravillosa; si alguno merece ser llamado rey de los deportes, es, en verdad, éste", escribía Fridtjof Nansen después de haber cruzado esquiando, de E. a O., las masas heladas de Groenlandia, en 1888.
Algunos años más tarde, el objetivo de Nansen sería el Polo Norte. No obstante, el explorador y científico noruego no llegó a alcanzar su meta, ya que el frío intenso y las difíciles condiciones obligaron a retroceder a él y a su acompañante, Hjalmar Johansen. Los dos amigos pasaron más de año en la soledad ártica, esquiando por el desierto helado.
Otra empresa audaz sería la expedición de Roald Amundsen al Polo Sur. Acompañado de cuatro compatriotas, fue el primero en el mundo que alcanzó el punto extremo austral, en 1911. La expedición recorrió, en total, unos 3.000 kilómetros esquiando. Gran parte del equipo utilizado por Fridtjof Nansen y Roald Amundsen en sus expediciones polares se ha conservado y está expuesto en el Museo del Esquí y el Museo Fram, de Oslo.
En los últimos años, varias expediciones noruegas han seguido las huellas de Nansen y Amundsen, esquiando con destino al Polo Norte o el Polo Sur. Ejemplo reciente es el de Erling Kagge, que alcanzó el extremo austral del eje de la Tierra en enero de 1993. Kagge es el primero que ha realizado una expedición al Polo Sur completamente solo. Tardó 50 días en recorrer los 1.310 kilómetros, arduos y solitarios, que separan la isla Berkner, en el mar de Weddel, del Polo Sur.
Deporte popular
En la actualidad, el esquí es el deporte de invierno por excelencia en Noruega, practicado por personas de todas las edades. Asimismo, esta nación realiza una labor pionera de fomento y desarrollo del deporte del esquí para disminuídos físicos.
El interés por el esquí en amplios estratos de la población se despertó realmente hacia los albores del presente siglo. La creciente afición por el deporte de la nieve y por la vida al aire libre se tradujo en la fundación de numerosos clubes de esquí. El esquí llegó a convertirse en un deporte popular mucho antes de erigirse las modernas instalaciones deportivas, y las excursiones esquiando continúan siendo una de las actividades recreativas más importantes y más típicamente noruega. Es la combinación de deporte/ejercicio físico y vivencia de la Naturaleza lo que mueve a muchos esquiar por senderos pocos frecuentados.
Para los niños noruegos, el esquí siempre ha sido una importante actividad recreativa. En las numerosas escuelas de esquí del país, los pequeños, entre juegos y alborozo, van aprendiendo a desarrollar su aptitud en este deporte. Todos los años, miles de niños acuden a jugar y participar en el Día Infantil de Holmenkollen, en Oslo.
También la familia real ha contribuido a hacer del esquí un deporte nacional. En sus años mozos, el rey Olav V (1903-1991) practicó los deportes de invierno y obtuvo varios galardones en competiciones de saltos de esquí (en la de Holmenkollen, por ejemplo).
En 1952 Noruega organizó sus primeros Juegos Olímpicos de Invierno. Con la Olimpiada de Lillehammer, en 1994, Noruega reafirmó su puesto de nación deportiva, portadora de largas tradiciones en los deportes de la nieve.
El autor de este artículo, cand. mag. Helge Loland, es editor en el periódico " Nytt fra Norge " del correo aéreo (Norway Digest).
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