La Arquitectura de Noruega
Desde la perspectiva de los centros artísticos y culturales europeos, Noruega, tradicionalmente, parecía remota y provinciana. No sólo era una nación pobre, poco poblada e inaccesible, sino que también, durante siglos, estuvo sometida a dominación extranjera. El poder tuvo su sede primero en Copenhague; luego, en Estocolmo. Por esa razón, no predominan los edificios monumentales en su arquitectura, sino la tradición popular, basada especialmente en el empleo de la madera y en siglos de artesanía y experiencia con este material. El estrecho contacto con la naturaleza y el profundo conocimiento de las cualidades intrínsecas de los materiales de construcción han sido los pilares seculares de la arquitectura noruega, conformando sus rasgos distintivos nacionales.
Por Elisabeth Seip
La madera estaba casi siempre al alcance de todos, asequible por doquier. Con medios relativamente simples, se podían construir viviendas pequeñas, pero suficientemente calientes. Por otra parte, en un clima como el noruego, las casas de piedra eran signo de riqueza. La extracción de este material exige mucha mano de obra, y a menos que se disponga de medios para calentar debidamente la casa, ésta resultará fría y desapacible. Por ende, este material se ha reservado tradicionalmente para los edificios más grandes o los de tamaño más reducido: templos y fortalezas, por un lado; modestas cabañas de caza y casitas de pescadores, por otro.
Las naves vikingas son elocuentes testigos de la temprana maestría en las complicadas técnicas de la construcción en madera. Debido a que los edificios más antiguos fueron construidos con este material perecedero, quedan pocos vestigios arquitectónicos de épocas primitivas, por lo que tenemos que basar nuestros estudios en la arqueología y en los usos y costumbres tradicionales.
Las cabañas y tiendas del pueblo Sami (los lapones) son, en nuestros días, un ejemplo de viviendas prehistóricas todavía en uso. En edificaciones menos conocidas, como anexos independientes, podemos aún encontrar armaduras tradicionales bien conservadas bajo revestimientos de fecha más reciente. Si deseamos contemplar habitáculos humanos o de animales de tiempos antiguos podemos, por ejemplo, ver las reconstrucciones de Forsand (Ryfylke), efectuadas bajo el patrocinio del Museo Arqueológico de Stavanger. Los hombres de la Edad del Hierro construían sus viviendas a base de piedra, madera y turba: eran casas alargadas en las que había espacio para los animales en un extremo y para las personas, en el otro, un buen refugio que permitía ahorrar material combustible utilizando el calor natural del cuerpo para sobrevivir durante el largo invierno. Siguiendo las huellas de la arquitectura antigua y las técnicas de construcción tradicionales, la firma de arquitectos Boarch ha reconstruído otro magnífico habitáculo en Borg (Archipiélago de Lofoten). Con esta reconstrucción de las pertenencias de un caudillo, compuesta por "casa larga", cobertizo y drakkar e inaugurada en 1995, se desea dar a conocer el "modus vivendi" de los vikingos, o lo que es igual, la vida cotidiana en Noruega hacia el año 1000 de nuestra era y en muchas partes de Europa antes de esa época, según nos cuentan los arquitectos.
Troncos y tablas
El uso de la madera imprime a la arquitectura noruega sus rasgos distintivos. La dinámica del arte noruego de la construcción en madera tiene sus raíces en el cruce de dos culturas. De los valles orientales del país, poblados de vastos bosques de coníferas, procede la costumbre de edificar casas de troncos ensamblados a muesca y barbilla, o técnica del laft; del occidente, de las zonas costeras del Mar del Norte, proviene la técnica de "madera puesta en pie", tradición arquitectónica que supone gran ahorro de materiales: una estructura de soporte a base de postes verticales, unidos por paredes más delgadas o, a veces, insertados en una pared fina sin función sustentadora cubriendo el exterior. Estas construcciones se desarrollaron hasta al virtuosismo de las iglesias medievales de madera.
De la Edad Media se conservan unas 250 construcciones profanas en perfecto estado. A ello hay que añadir las iglesias de madera. En Noruega, la Edad Media abarca aproximadamente desde el año 1000 hasta el año 1500. Es decir, desde la época de los vikingos hasta la Reforma protestante de 1537. La mayoría de las casas de troncos son anteriores al año 1350, es decir, antes de que la Peste Negra diezmara la población del país. Dichas edificaciones atestiguan suficientemente un alto nivel arquitectónico y un profundo conocimiento de los materiales.
Las iglesias de madera noruegas, erigidas en la Edad Media, carecen de parangón en la historia de la arquitectura y constituyen soberbios ejemplos del arte de construir. Calculamos que se erigirían aproximadamente 1.000 iglesias de madera, de las que se conservan 28. Tal vez estos templos del medievo formaron parte en su día de una mayor tradición europea, que solamente ha sobrevivido en este país pobre de la periferia del continente, en el lejano paisaje noruego. Carecemos, no obstante, de conocimientos al respecto.
De la técnica constructiva de las iglesias de madera proviene el nombre de estos templos medievales (stavkirker). El interior del edificio estaba construido sobre un sistema de pilares de madera (staver), apuntalados entre sí, que estaba revestido de paredes de tablas, con el tejado cubierto de ripias. La lógica arquitectónica del edificio tiene mucho en común con la construcción naval y la iglesia de madera tiene en cierto modo la misma movilidad al viento que necesita una embarcación para poder resistir al empuje de las olas. Las stavkirker solían estar profusamente decoradas, sobre todo alrededor del pórtico, a menudo con dragones como fieros defensores de los muchos tejados y aguilones. En la ornamentación con motivos zoográficos pueden verse precedentes de la época vikinga. Esta relación de los elementos ornamentales con el pasado pagano sumada al sombrío ambiente místico de sus interiores, contribuyó, desgraciadamente, a que muchos de estos templos de la época católica fueran derribados a raíz de la Reforma protestante. Las evocaciones místicas que de ellos se desprenden armonizaban mal con la doctrina de Lutero...
La conjunción de las dos técnicas de construcción – la oriental y la occidental – puede verse con mayor claridad en los antiguos loft de la Edad Media (construcciones rurales de dos pisos, con una galería interior al frente, o alrededor, de la planta alta). Esta comunión cultural tuvo lugar, en sentido literal, en la Noruega central, en las regiones de Telemark y Setesdal, donde se hallan también los ejemplares más bellos y representativos de dichas construcciones, que combinaban, en un solo edificio, las funciones de granero, almacén, atalaya y casa de huéspedes, siendo la edificación más suntuosa de las haciendas rurales. La combinación del núcleo arquitectónico, a base de troncos ensamblados a muesca y barbilla, con una galería circundante que utilizaba la técnica de las iglesias de madera, produjo recias y magníficas construcciones. Debido a su importante función en las granjas, eran los loft de sólida factura, construídos de buenos materiales y por expertos artesanos carpinteros y decorados por los mejores ebanistas. Por eso han sobrevivido hasta nuestros días como preclaros ejemplos de la arquitectura en madera de Noruega.
Nos consta que la tradición arquitectónica europea ha evolucionado a partir de la arquitectura en madera. No se trata, por lo tanto, sólo de Noruega, si bien en Noruega esta modalidad de construcción se ha preservado y utilizado todo el tiempo. Desde esta óptica, somos particularmente responsables con respecto a este componente de la herencia arquitectónica, del que debemos hacernos cargo al objeto de preservarlo para las generaciones futuras.
Influencias de Occidente
La arquitectura noruega en piedra registra gran influjo de la Europa occidental. Los misioneros anglosajones trajeron consigo la técnica de la albañilería a base de piedra y mortero de cal. En los lugares donde el influjo fue mayor se edificaron sencillas iglesias románicas de piedra, eficazmente situadas en su entorno, como la de Trondenes, cerca de Harstad.
Un edificio único, en el ámbito nórdico, es la Catedral de Nidaros, de Trondheim. En su forma actual, fue comenzada, probablemente, antes de fundarse la archidiócesis, en 1152. El templo, cuyo estilo revela influencia del gótico inglés, fue terminado en 1320. Teniendo en cuenta que Trondheim contaba a la sazón con sólo 3.000 habitantes, cuesta imaginarse cómo fue posible erigir este impresionante templo cristiano. Enjambres de peregrinos procedentes de países de toda la cristiandad cruzaban las montañas en dirección al norte. La Catedral de Nidaros era uno de las tres principales centros de peregrinación cristiana de la época en Europa, sólo superado en importancia por la Basílica de San Pedro, en Roma, y por Santiago de Compostela, en España. La Catedral fue profusamente dotada de estatuas, que hoy nos sirven a la manera de libro sobre la Edad Media, ricamente ilustrado. Junto con la contigua Residencia del Arzobispo, la Catedral de Nidaros constituye el centro de gravedad de la arquitectura noruega en piedra. Para el milenario de la fundación de Trondheim, celebrada en 1997, se llevó a cabo la reedificación de dos antiguas alas de la Residencia del Arzobispo, destruídas en un incendio. El arquitecto Nils Henrik Eggen (nacido en 1931) realizó el encargo con un elemento de construcción moderno que armoniza con el antiguo edificio. La catedral, toda salpicada de estatuas esculpidas en esteatita, se nos presenta como una especie de libro medieval ricamente ilustrado. En una hermosa exposición montada en la nueva construcción se pueden contemplar actualmente las esculturas originales.
Existen igualmente otras importantes construcciones de piedra de aquella época: la Catedral de Stavanger, que, de estilo románico inglés al iniciarse su construcción, en 1125, se convirtió en gótica a su terminación; la Iglesia de Gamle Aker, el edificio más antiguo de Oslo, erigida en estilo románico en el siglo XII; y la Iglesia de Nuestra Señora (Mariakirken) de Bergen, todavía más antigua, de estilo románico-normando. Hacia mediados del pasado siglo, fruto de la corrientes románticas de la época, se despertó el interés por preservar los monumentos del pasado, llevándose a cabo una meticulosa restauración de los mismos. Gracias a esa labor y dedicación, podemos admirar hoy en día templos cristianos de épocas pretéritas en todo su esplendor.
Nuevos impulsos en la era de dominación danesa
Hacia 1350, la Peste Negra había diezmado la población noruega hasta la mitad y habrían de transcurrir varios siglos antes de que Noruega recobrara el nivel de principios del siglo XIV. El arte de la construcción quedó estancado, y cuando volvió a resurgir, la nación estaba sometida a Dinamarca, no logrando su independencia hasta 1814. Los impulsos foráneos fueron aumentando en los siglos XVII y XVIII, pues los gobernantes y funcionarios públicos daneses trajeron a Noruega las tradiciones del Renacimiento y el Barroco europeos. Aunque el material de construcción seguía siendo fundamentalmente la madera, predominaba la expresión formal de los edificios pétreos.
En la época de hegemonía danesa se inició un lento crecimiento. La vieja ciudad medieval de Oslo fue pasto de las llamas, por lo que el emprendedor monarca Christian IV decidió, en 1624, que la nueva capital fuera erigida al pie de las murallas de la fortaleza de Akershus, dándole el nombre de Cristianía. Al mismo tiempo y a fin de reducir los riesgos de incendio, el monarca decretó el empleo exclusivo de ladrillos en la reconstrucción de la ciudad, lo cual supuso un jalón importante para la historia de la arquitectura: la nueva población, con sus edificios de ladrillo y mampostería, sus calles anchas y rectas, rompía con las viejas tradiciones arquitectónicas. Esta ruptura se reforzó con la llegada de artesanos alemanes y daneses, quienes aportaron sus conocimientos de albañilería con tejas y argamasa, materiales de construcción hasta entonces poco utilizados en Noruega.
Dinamarca y Noruega se habían unido y teníamos que defender nuestras fronteras con Suecia. Las fortificaciones de estilo barroco son hoy día reliquias históricas de escaso valor militar, pero han adquirido una importancia nueva como testigos mudos de tiempos pasados. Estas edificaciones presentan características que las distinguen las unas de las otras, variando su construcción según la naturaleza del terreno y las condiciones locales, si bien todas ellas constituyen ejemplos del Renacimiento y Barroco europeos en el arte de construir noruego.
En los confines septentrionales de Noruega defendía el país Vardøhus Festning, la Fortaleza de Vardøhus, erigida en el siglo XIV y cuya forma actual data de 1734. Es una obra de dimensiones modestas pero muy armoniosa, en forma de estrella de ocho puntas. Más impresionante es Håkonshallen (Alcázar de Håkon), con su Torre de Rosenkrantz, en Bergen, que ilustra la transición de meros lugares fortificados a verdaderas fortalezas. Bergenshus alcanzó su apogeo hacia 1700, pero presenta también rasgos medievales y góticos. El Castillo de Akershus y su fortaleza, en Oslo, fueron comenzados en el siglo XIV, pero no se les dio su forma actual hasta 1660. En Fredrikstad, en la región sudoriental de Noruega, la Ciudad Vieja es una plaza fuerte intacta del siglo XVI. Más al sur, en Halden, cerca ya de la frontera con Suecia, se alza Fredriksten, admirable ejemplo de arquitectura castrense barroca en armonía con un paisaje rocoso y dramático. Fue aquí donde cayó el rey sueco Karl XII, en el año 1718.
Del mismo período tenemos dos ejemplos de mansiones privadas: Austråt, en Ørlandet, a las afueras de Trondheim; y la Baronía de Rosendal, en Hardanger. Ambas fueron construidas en la década de 1650-1660, y son avanzadillas del influjo del Barroco italiano en el paisaje noruego.
Christian VI, hombre de acción, inició en 1624 la explotación de los yacimientos de plata de Kongsberg, de gran importancia económica. En torno a esta explotación minera y a las minas de cobre de Røros, de 1664, surgieron comunidades ricas en manifestaciones arquitectónicas particulares. Røros, la villa montañesa, en la región central de Noruega, constituye, en conjunto, toda una experiencia arquitectónica, con sus casas de troncos ensamblados a muesca y barbilla y paredes revestidas exteriormente de tablas que corona la iglesia –robusta edificación de troncos sobre planta octogonal–, acabada en 1784. En la actualidad, la villa de Røros aparece en la lista de la UNESCO sobre el patrimonio artístico de la Humanidad. En la misma lista de monumentos materiales dignos de conservación de todo el mundo figuran además el viejo muelle de Bergen (Bryggen), la stavkirke de Urnes y los grabados rupestres de Alta.
En Kongsberg, segunda población del país a la sazón, después de la ciudad comercial de Bergen, con 8.000 habitantes, las minas de plata patrocinaron la construcción de una hermosa iglesia. Su aspecto externo da impresión de austeridad, pero la sencilla fachada de ladrillo oculta un exuberante interior de estilo Rococó, construido sobre planta en cruz griega, con ancha nave principal, donde púlpito y altar se superponen según los cánones arquitectónicos de la Ilustración. La iglesia fue terminada en 1761, conforme al proyecto de J. A. Stukenbrock (1698-1756).
Florece la arquitectura de madera
El perfeccionamiento de la sierra vertical, en el siglo XVIII, hizo posible revestir las casas de troncos ensamblados a muesca y barbilla con tablas capaces de resistir las lluvias torrenciales que afectan a ciertas zonas del país, resultando edificios menos permeables y más duraderos. Los rasgos principales de las casas de madera que vemos hoy día se conformaron en aquella época. La nueva técnica no sólo brindaba mayor protección contra las inclemencias del tiempo, sino también oportunidades de refinamiento ornamental. El incremento de la actividad naviera trajo consigo impulsos foráneos a las costas noruegas, y se construyeron casas de madera con detalles arquitectónicos influidos por estilos y gustos europeos.
Naturalmente, la influencia extranjera se dejaba sentir más en las ciudades del litoral. En las viejas poblaciones con edificios de madera dominaba el modelo medieval de calles y callejuelas que solían desembocar en un puerto o en la orilla de un río, con cobertizos y almacenes alineándose en los muelles. Estos rasgos distintivos son manifiestos en el viejo muelle de Bergen –Bryggen–, vestigios de los tiempos de la Liga Hanseática, hoy día patrimonio artístico de la Humanidad. A lo largo de toda la costa, en Trondheim y las villas comerciales norteñas del país, podemos contemplar las mismas hileras de casas de madera. Tras las ordenadas filas de cobertizos del muelle, se apelotonaban contra viento y marea grupos de casas, encantadoras, pero muy combustibles, razón por la cual muchas de esas construcciones han desaparecido.
La nueva burguesía quería casas más grandes y lujosas. Particularmente en Bergen existen ejemplos de mansiones señoriales de este período. Entre los pocos exteriores puramente Rococó que quedan, se puede citar Damsgaard, en Laksevåg, un arrabal de Bergen. Se trata de una casa de recreo de las postrimerías del siglo XVIII, edificada dominando la entrada del puerto de Bergen. En la región noroccidental, en Trøndelag y a lo largo de la costa de Nordland, se construyeron grandes casas de madera, siendo el tipo más interesante el llamado trønderlånen: casas de labranza, alargadas y estrechas, típicas de la región de Trøndelag. En tamaño y señorío, sin embargo, sobresale Stiftsgården de Trondheim, el edificio de madera más grande de Noruega, donde se puede observar con claridad la fiel reproducción en este material de las fachadas pétreas del Barroco. Stiftsgården es en la actualidad la digna residencia oficial del Rey y su familia cuando visitan Trondheim.
La nueva Noruega se va edificando
El influjo danés siguió acusándose en Noruega incluso después de disolverse la unión con Dinamarca, en 1814. La administración y el comercio estaban vinculados a Dinamarca y lo siguieron estando también a partir de 1814. Mucho tiempo después de que se creara la primera universidad en Noruega (Oslo, 1811), los ingenieros y arquitectos seguían viéndose obligados a completar su formación profesional en academias y escuelas superiores politécnicas del extranjero.
La necesidad que tenía la nueva nación de edificios públicos coincidió con la llegada del Neoclasicismo o estilo Imperio a Noruega. Al arquitecto H. F. D. Linstow (1787-1851) le cupo el honor de proyectar el Palacio Real, erigido en 1824-48, y, al mismo tiempo, la regulación de Karl Johans Gate, la vía principal de Oslo, que trazaba una curva desde el Storting hasta el Palacio Real. El agrimensor municipal Chr. H. Grosch (1801-1865) se encargó de la construcción de importantes edificios entre los que cabe mencionar la Bolsa de Oslo y el Banco de Noruega. Ambos testimonian de su aprendizaje junto al profesor C.F. Hansen, de la Academia de Bellas Artes de Copenhague. La Universidad fue construída entre 1841-52 conforme al proyecto de Grosch. Para la creación de los edificios de la Universidad, Grosch recibió consejos del arquitecto más importante de la época, el berlinés Karl Friedrich Schinkel. La similitud con el Altes Museum y la Schauspielhaus de Berlín es innegable. El estilo Neoclásico, severo pero armónico, se impuso en todo el país, especialmente en la región meridional, donde su corporización en madera la hallamos en construcciones grandes y pequeñas. La barriada de Tyholmen, en Arendal, brinda bellos ejemplo de este tipo de arquitectura, siendo Kalleviggården, hoy casa consistorial de la ciudad, el más destacado de ellos. El edificio fué erigido en 1812-15 en base al proyecto del inspector real de la construcción P.K.B. Jensen (1781-1828), de Copenhague.
Pronto, sin embargo, las líneas clásicas dieron paso a corrientes de espíritu más romántico. El arquitecto Grosch diseñó Basarhallene, los soportales que rodean la Catedral de Oslo, inspirados en el romanticismo de castillo alemán con sus arcadas y sus ladrillos desnudos. La construcción fue terminada en 1849. Con ella se da inicio a una época en la que volvieron a irrumpir elementos arquitectónicos de épocas pretéritas. A esta construcción le siguió en Oslo Trefoldighetskirken (Iglesia de la Trinidad), de los arquitectos Alexis de Chateauneuf (1799-1853) y Wilhelm von Hanno (1826-1882). Esta iglesia central, realizada en ladrillo rojo, presenta el interior romántico más hermoso quizás de toda Noruega. El Hospital Psiquiátrico de Gaustad, que nos da un ejemplo de la nueva concepción humanizante del tratamiento psiquiátrico, fue obra de Herman E. Schirmer (1845-1913) y se edificó en los años 1847-55.
Los tres mencionados arquitectos eran alemanes afincados en Noruega. Cada uno de ellos contribuyó a su manera a establecer puntos de contacto entre la arquitectura alemana y la noruega
También por entonces irrumpió en la escena el "estilo suizo". Con su diversidad de tejados, balcones, salientes y voladizos, representó algo totalmente nuevo. Los arquitectos noruegos solían ir a Italia para buscar inspiración en los ejemplos clásicos. Atravesando los Alpes, se familiarizaron con una arquitectura que evocaba la vieja tradición noruega de construir en madera. Allí hallaron las cualidades constructivas de la madera expuestas y utilizadas de forma conocida, y las adaptaron a las condiciones noruegas.
Casi al mismo tiempo que el advenimiento del estilo suizo, tuvo lugar el tendido del ferrocarril. Los edificios de las nuevas estaciones reflejaban un fuerte influjo del estilo suizo, que parecía adaptarse bien a los nuevos medios de transporte. Muchos en la actualidad piensan que estas construcciones son típicamente noruegas, lo cual se debe a la difusión del estilo y también al hecho de que motivos noruegos tales como los elementos ornamentales de las iglesias de madera fueron paulatinamente siendo incorporados a las formas helvéticas, hasta convertirse en el denominado Dragestil (estilo Dragontino).
Muchos de estos edificios han desaparecido; debido a incendios y, también, porque la variedad de formas, salientes y voladizos exige mucho cuidado y mantenimiento. El Hotel Kvikne en Balestrand, Sogn, de estilo suizo, es un ejemplo típico de los hoteles y establecimientos balnearios tan en boga por aquella época. Este lugar sigue siendo un lugar de interés turístico muy visitado.
Buen ejemplo a su vez de construcción popular en el romántico estilo Dragontino es el Frogneseteren Restaurant de Oslo, diseñado, en 1890, por el arquitecto Holm Munthe (1848-1898).
Del influjo europeo a la tradición nacional
A lo largo de toda la centuria pasada, el crecimiento industrial y la corriente migratoria a los núcleos urbanos propiciaron el auge súbito de la construcción de viviendas. En breve tiempo, surgieron nuevas barriadas. Las casas de vecindad de Grünerløkka, barrio de Oslo, construídas de ladrillo, altas, apretadas y pronto abarrotadas, recibieron nombres pintorescos como "guaridas de lobos" (Gråbeingårdene) y "Nueva York". A la vez, las clases más pudientes se mudaban a barrios nuevos, en las zonas urbanas más atrayentes y prósperas y a mayor distancia de las chimeneas de las fábricas. La primera ciudad jardín, Homansbyen, en Oslo, construida en 1853, se caracteriza por su acentuación del individualismo en la forma y su rica ornamentación, derivada de una gran variedad de arquetipos foráneos. Todo Homansbyen es obra del arquitecto Georg Bull (1829-1917). En la segunda mitad del siglo pasado se dotó a la cuadratura de Oslo – la vieja Cristianía – de edificios modernos de viviendas y comerciales construidos conforme a estilos de tiempos pretéritos. Además de que arquitectos alemanes se habían afincado en Noruega, los arquitectos noruegos de la época habían hecho sus estudios en Alemania, por lo que se puede decir que Oslo, tras las devastaciones de la segunda guerra mundial, es la ciudad teutona mejor conservada de Europa.
La influencia extranjera se reflejaba asímismo en los edificios públicos. En 1905 se puso fin a la unión sueco-noruega, que había reemplazado a la dominación danesa en 1814. Al compás de la creciente importancia de Oslo como capital del Reino, se erigieron varios edificios públicos.
El Palacio del Gobierno (en la actualidad Ministerio de Hacienda), construido en 1901 según los planos de Henrik Bull (1864-1953), es un magnífico ejemplo. Se edificó sólo un ala de un proyecto de mayor envergadura. Pero con sus poderosos detalles en granito tallado, se ha convertido en un monumento importante de la arquitectura noruega perteneciente al Jugendstil (Modernismo alemán). Aquí aparece algo nuevo: los elementos ornamentales noruegos con motivos zoográficos se funden con las corrientes europeas del Modernismo, Art Nouveau o Jugendstil tal y como pueden contemplarse en Alemania o Austria. Otros edificios importantes creados por Bull son Nationaltheateret, el Teatro Nacional, acabado en 1899, que con su interior de estilo Neo-rococó es uno de los más íntimos de Europa; el Museo Histórico, erigido en 1902, donde florece el Jugendstil; y la Escena Nacional de Bergen, construida también por entonces sobre planos de Einar O. Schou (1877-1966). El Jugendstil de esta última construcción es de traza internacional, carente de elementos norueguizantes.
La villa de Ålesund se incendió 1904. Esta ciudad, dramáticamente emplazada en una península con costas al Atlántico, quedó destruida por completo. La ciudad reconstruída es excepcionalmente armónica, con los tradicionales cobertizos y almacenes portuarios, en una nueva versión de granito rudamente tallado con detalles en Jugendstil. Pasear por la Kongens Gate (Calle Real) de Ålesund y por su estrecho deja la rara impresión de haber visitado todo un escenario Jugendstil, perteneciente a esta fructuosa época de la arquitectura europea. Actualmente, Ålesund ha contraído lazos de amistad con otros centros de la arquitectura Jugendstil como Bruselas y Riga.
Paulatinamente, sin embargo, fue creciendo la aspiración de crear una arquitectura nacional. Noruega, con su recién recobrada independencia, quería también destacarse en el campo arquitectónico. A raíz de 1905, se organizaron varios concursos de arquitectura, donde una norma primordial era que los edificios habían de tener un carácter "noruego". Buen ejemplo de ello fue el que convocó la Compañía Nacional de Ferrocarriles (NSB) para proyectar las estaciones ferroviarias de la región montañosa de Dovre, que resultó en la construcción de edificios inspirados en casas de labranza dieciochescas de Gudbrandsdalen, si bien adaptados a las exigencias de los tiempos modernos, según planos de los arquitectos Erik Glosimodt (1881-1921) y Arnstein Arneberg (1882-1961). NSB ha depositado su honor en el mantenenimiento de sus edificios, por lo que sus estaciones aún suscitan la admiración de los viajeros a lo largo de la línea de Dovre.
El período que va de 1905 a 1925 fue denominado romántico-nacional. Bajo la influencia posterior del Funcionalismo, la denominación tuvo ciertas connotaciones de impopularidad. Actualmente hay una tendencia a considerar esa época con mayor indulgencia y respeto, por su afán de crear un estilo arquitectónico noruego independiente y de alta calidad en base a las viejas tradiciones noruegas.
Se iba a construir la nación. Fue aquella una época de cierto halo heroico, también por lo que respecta a la arquitectura, de edificaciones monumentales. Los edificios se construían a menudo a base de piedra rudamente labrada. Ejemplo de ello es la Biblioteca de Bergen, obra de Olaf Nordhagen (1883-1925), erigida en 1906-1917, y la Central Eléctrica de Såheim, en Rjukan, diseñada conjuntamente por Nordhagen y Thorvald Astrup (1876-1940) en 1916, que se extiende, como un monumento a la construcción de centrales eléctricas noruegas, en el lugar en el que prácticamente brota la electricidad, al pie del poderoso Gaustatoppen.
El Instituto Politécnico de Noruega en Trondheim, obra de Bredo Greve (1871-1931), fue concluido en 1910. El edificio principal se erige magníficamente en la cima del Gløshaugen. Presenta claras influencias del estilo de piedra burdamente labrada típico de la época, pero tiene, al mismo tiempo, un cierto carácter gótico, como si estuviera enviando saludos a la Catedral de Nidaros, que se alza al otro lado del río.
Tras la creación del Instituto Politécnico de Noruega aumentó el número de ingenieros y arquitectos graduados en el país. De esta manera, los profesionales de la arquitectura adquirieron conocimientos mucho más profundos sobre las condiciones climáticas, el paisaje y las tradiciones arquitectónicas noruegas, lo que, naturalmente, contribuiría en gran medida a vigorizar y desarrollar las tendencias nacionalistas en este campo.
En Bergen reinaba asimismo por entonces un ambiente nuevo y dinámico. Destacan como representantes de la escuela de Bergen los arquitectos Egill Reimers (1878-1946), Ole Landmark (1885-1970), Frederik Konow Lund (1889-1979), Per Grieg (1897-1962) y Leif Grung (1894-1945). En barrios residenciales acertaron a construir villas y chalés que conjugaban rasgos de las zonas urbanas de Bergen con tradiciones arquitectónicas del oeste de Noruega, originándose un estilo típico de dicha ciudad. Nos encontramos muy al oeste, frente al Mar del Norte. Por ello, las construcciones de la escuela de Bergen tenían mucho en común con la arquitectura inglesa de la época, con su empleo de la piedra natural, la madera y el ladrillo, en armonía siempre con la topografía y la vegetación. Numerosas características permiten detectar, en especial, la influencia de arquitectos ingleses entonces en voga, tales como C.F. Voysey y Sir Edwin Lutyens.
Viviendas nuevas y mejores
Cada vez resultaba más claro que las condiciones de vivienda que ofrecían a los obreros las viviendas del siglo XIX, del tipo "guaridas de lobos", no eran satisfactorias. Se comprendió la necesidad de más espacio, mayor ventilación y pertrechamiento y mayor luminosidad.
Muchos de los más prominentes arquitectos se dedicaron, por lo tanto, a la construcción de viviendas nuevas y mejores. Así, en 1913, Oscar Hoff (1875-1942) ganó un concurso para la construcción de Ullevål Hageby (Ciudad Jardín de Ullevål), Oslo, creando una zona residencial totalmente distinta de las edificaciones rectangulares densas de los primeros tiempos del industrialismo. Ya en 1910 se imponía el ideal de "luz, aire y zonas verdes", veinte años antes de que el Funcionalismo adoptara dicha consigna. Los impulsos creadores de la nueva arquitectura provenían de Alemania e Inglaterra. A partir de entonces, el modelo de Ullevål Hageby influiría notablemente en la manera de construir viviendas y adquiriría gran importancia urbanística.
Por aquellos tiempos se construyeron, además, otras barriadas destinadas principalmente a la clase trabajadora. Magnus Poulsson (1881-1958) se encargó de los proyectos de viviendas para obreros de Nitedals Tændstikfabrik (la Fábrica de Fósforos de Nitedal) y de las viviendas de asistencia social de la barriada de Lille Tøyen, gestionadas por el Ayuntamiento de Oslo.
Camino hacia el Funcionalismo pasando por el Clasicismo
Tras las convulsiones de la Primera Guerra Mundial se imponía la necesidad de hallar puntos de referencia fijos. De ahí que se abandonasen las aspiraciones del Romanticismo nacional para volverse al gusto por las formas simples y austeras del Neoclasicismo internacional y sus motivos simétricos. Los arquitectos Chr. Morgenstierne (1880-1967) y Arne Eide (1881-1957) representan la transición del romanticismo nacional a un recio Clasicismo dórico. En 1920 proyectaron los baños públicos Torggata bad, de Oslo, donde cobran vida todos los elementos del Clasicismo: simetría, superficies lisas y pulidas y enormes columnas. El edificio sigue existiendo, pero ha perdido desgraciadamente su destino inicial.
Las obras del escultor Gustav Vigeland se conservan actualmente en el Museo de Vigeland, situado en el interior del gran parque que lleva su nombre en Oslo. El edificio fue construido originariamente en 1920-28, según proyecto del arquitecto Lorentz Ree (1888-1962), para que sirviera de taller y vivienda al escultor. Tanto en el interior como en el exterior del museo puede observarse un sencillo estilo clásico, carente casi por completo d de detalles ornamentales arcaizantes, que bien merece ser estudiado.
Las obras de los arquitectos Gudolf Blakstad (1893-1985) y Herman Munthe-Kaas (1890-1977) reflejan la importante transición del Clasicismo al Funcionalismo. En 1922 diseñaron el Ayuntamiento de Haugesund, que con su techo ligeramente abovedado, columnas emparejadas y empleo de sillares, constituye una obra maestra del Neoclasicismo noruego, manifiestamente influida por el ejemplo de los maestros italianos. Kunstnernes Hus (Casa del Artista), en Oslo, centro proyectado por dichos arquitectos para acoger exposiciones de obras de arte, fue inaugurada en 1930. El plano rigurosamente simétrico de este edificio y la perfecta simetría de su fachada están anclados en el Neoclasicismo, mientras que los detalles del edificio y la utilización de materiales, característicos del avance pronunciado de su tejadillo de hormigón, que no reposa sobre ningún pilar, y de sus ventanas enmarcadas de acero, marcan netamente la transición al Funcionalismo.
Numerosos espacios concebidos en torno a medios de acción arquitectónicos tales como los ejes de circulación y las plazas dan testimonio del interés que el Neoclasicismo suscitó en Noruega en materia de urbanismo. La mayor parte de los proyectos previstos se quedaron, sin embargo sin acabar, o no fueron realizados. No obstante, un proyecto realizado enteramente, Torvallmenningen (Bergen, 1922), del arquitecto Finn Berner (1891-1947), consistente en una vasta plaza bordeada de edificios adornados con columnas clásicas, forma un conjunto completo y homogéneo, característico de esta corriente arquitectónica.
En 1916 se convocó un concurso para la urbanización de la zona de Pipervika, en Oslo, y la construcción de una nueva casa consistorial en la capital. Integraban el jurado los arquitectos respectivos de las sedes municipales de Estocolmo y Copenhague, ambas erigidas a principios de siglo. A este respecto, el Ayuntamiento de Oslo puede también ser considerado como una prolongación de la tradición instaurada por dichos monumentos. Transcurridos más de treinta años y tras innumerables bocetos y modificaciones, los arquitectos Arnstein Arneberg y Magnus Poulsson dieron su forma definitiva al edificio. Es no obstante innegable que el Ayuntamiento de Oslo ocupa un lugar primordial en el ámbito arquitectónico. La construcción representa una forma de "Neo-renacimiento" nórdico sin parangón. Acabado en 1950, el edificio sigue siendo objeto de controversia. En el contexto urbano, las dos torres dominan con su silueta masiva el centro de Oslo y son los polos de referencia de la ciudad adosada a las colinas. El Ayuntamiento es asimismo exponente de una colaboración exitosa entre arquitectos y artistas plásticos, y sus frescos constituyen de por sí una atracción íntimamente ligada a la tradición noruega, que no encuentra paralelo sino en el arte mejicano.
El Funcionalismo
El Funcionalismo se impuso en Noruega al mismo tiempo que en el resto de Europa. La Exposición de Estocolmo, en el verano de 1930, supuso el despliegue de las nuevas corrientes, aunque se pueden mencionar varias obras noruegas anteriores a ese acontecimiento de traza claramente funcionalista. Las más notables son Skansen Restaurant (por desgracia, derribado) y Ekeberg Restaurant, de Oslo, ambos creados por el arquitecto Lars Backer (1892-1930) y terminados ya en 1927 y 1929, respectivamente.
Aunque el Funcionalismo era un estilo internacional, los funcionalistas noruegos fundían, en proyectos individuales, las tradiciones nacionales con la nueva moda. Tal vez el exponente más destacado del Funcionalismo noruego sea Ove Bang (1895-1942), mereciendo atención especial su villa, diseñada para un miembro de la dinastía de armadores Ditlev-Simonsen, sita en Hoffsjef Løvenskioldsvei de Ullern–un barrio residencial de Oslo–, donde por primera vez se utiliza el plano continuo, la correspondencia ininterrumpida entre las diversas estancias del plano habitable. Bang había estudiado la Villa Savoya de Le Corbusier, y la residencia de Ullern tiene muchos rasgos comunes con aquélla. No obstante, el empleo de la piedra sin labrar y la armonización con el entorno natural son caracteres genuinos de Ove Bang y constituyen un rasgo distintivo noruego. La mayor contribución arquitectónica de Ove Bang – y una obra importante del Funcionalismo noruego – es el edificio de Oslo Arbeidersamfunn, la Asociación Obrera de Oslo, donde los motivos de la Villa Ditlev-Simonsen se repiten a mayor escala.
Los almacenes diseñados por Per Grieg para Sundt & Co., en Torvallmenningen (Bergen), constituyen otro hito arquitectónico: su Funcionalismo puro nos brinda un edificio de hechura internacional que ha sido galardonado en diversas ocasiones, estando actualmente bajo los auspicios de la Oficina Central de Monumentos Históricos por ser la primera construcción del modernismo noruego.
Frithjof Reppen (1893-1945) no llegó a proyectar muchos edificios, pero obra suya son los bloques de pisos de Professor Dahls gate, 33, en Oslo, que se curvan –elegantes y paralelos– en el interior del trazado de la antigua manzana. De este modo, las laminillas cumplen los requisitos exigidos por el Funcionalismo respecto de la luz, la ventilación y la existencia de zonas verdes en el interior de la antigua estructura urbana.
Reconstrucción nacional
El período de la posguerra ofrecía tareas abundantes; la más urgente era la reconstrucción del Norte de Noruega. Grandes zonas de la región habían sido gravemente afectadas por la guerra. La táctica germana de tierra quemada dejó asoladas las provincias de Finnmark y Troms septentrional. La necesidad de reconstruir lo más rápido posible esta fría región, de clima riguroso, y los escasos recursos disponibles hicieron necesaria una arquitectura modesta, económica, a la cual podríamos llamar "famélica" desde la perspectiva actual. No obstante, y justamente por esa razón, los arquitectos se vieron obligados a descubrir de nuevo lo esencial. Ahora podemos contemplar las casas de aquel período de la reconstrucción del país para sacar provecho de las soluciones tan juiciosas que se escogieron. En estos tiempos de abundancia, esas construcciones del lejano Norte nos recuerdan oportunamente qué es lo realmente necesario. La pequeña ciudad de Honningsvåg, desde la que se pueden hacer excusiones al Cabo Norte, no es solamente un lugar de interés turístico, sino que también es digna de estudio como exponente de la arquitectura de reconstrucción nacional.
Techo bajo el que guarecerse
Durante varias décadas, el lema de la arquitectura doméstica fue: "un techo bajo el que guarecerse". La producción exigía un nuevo ritmo en los métodos de construcción. Los planos de Lambertseter, primera ciudad satélite de Oslo, fueron elaborados por los arquitectos Rinnan, Tveten y Colbjørnsen. Estos partieron del principio de que las diferentes funciones de una ciudad debían estar organizadas en zonas –según los diversos usos y actividades, vivienda, comercio y tráfico– pero formando, a la vez, un complejo urbanístico completo. La cooperativa de la vivienda tuvo gran importancia para la construcción de viviendas buenas y baratas destinadas a una población en rápido crecimiento. Pero la presión de la demanda de nuevas viviendas era grande y los proyectos posteriores irían adquiriendo cada vez más la apariencia de meras ciudades dormitorio, de arquitectura uniforme.
Actualmente, se han abandonado los grandes proyectos de construcción inmobiliaria por barriadas enteras. Entre las realizaciones más recientes pueden citarse Casinetto, según el proyecto de los arquitectos Telje-Torp-Aasen, y Giskehagen, de Niels Torp (1940). Estos dos proyectos de urbanismo de comienzos de la década de los ochenta permiten ver como los arquitectos han procurado crear un hábitat "vivo" haciendo hincapié en adaptar viviendas unifamiliares dentro del marco de
una edificación relativamente densa.
Durante los últimos años las ciudades han sufrido una creciente presión demográfica, siendo cada vez mayor el número de sus habitantes que viven en aglomeraciones periféricas, que caracterizan los bloques de pisos con terraza, las casas adosadas y los chalés. Se han organizado exposiciones de viviendas al objeto de dar impulso a la innovación en materia de actividad constructora. Norska Kvarteret, el barrio noruego de Borås (Suecia), edificado en 1993 en base a los planos del arquitecto Niels Torp, desarrolla la tradición noruega de construir casas pequeñas en conjuntos con una mayor concentración de viviendas. Para la construcción del pueblo destinado a alojar a los participantes de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994 en Lillehammer se utilizó igualmente madera como material básico, trabajándola a la usanza tradicional. El pueblo es obra de los arquitectos Lund Hagem y Div. A Arkitekter. La firma Blå strek de Tromsø dió otro enfoque a la construcción de Bo i Nord ("Vivir en el Norte") en 1990. Al tomarse en cuenta, entre otros factores, el clima, surgieron soluciones poco tradicionales, tanto por lo que se refiere a la arquitectura de cada una de las construcciones como a su relación recíproca.
Dos personalidades, dos paradigmas
de la arquitectura de la posguerra
Arne Korsmo (1900-1968) y Knut Knutsen (1903-1969) comenzaron ambos su carrera antes de la última contienda mundial, pero llegaron a constituirse en figuras señeras de la generación de arquitectos de la posguerra. Juntos proyectaron pequeñas viviendas unifamiliares funcionales, construidas de madera y ladrillo conforme a los cánones del Funcionalismo. La calle Havna allée de Oslo, concebida por nuestros dos arquitectos, ofrece un conjunto de viviendas de estilo funcionalista de rara homogeneidad. Más tarde, sus trayectorias profesionales serían distintas, marcando ambas la historia de la arquitectura noruega.
Creador de exposiciones y autor de diseño exquisito, Korsmo es el exponente principal de las tendencias internacionales en la arquitectura noruega de la posguerra. Su Villa Damman–el no. 15 de Havna allée– construida en 1930, ofrece calidades esculturales en el marco del Funcionalismo. En 1937 confirma su adscripción al Funcionalismo "blanco" internacional realizando Villa Stenersen. Situada en Tuengen allé, esta villa de Oslo sirve actualmente de residencia ministerial. En general, la factura internacional del Funcionalismo noruego es viva y sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que el país se halla situado en los confines de Europa. Las ideas del Funcionalismo encontraron tierra de cultivo en Noruega en la época en la que la socialdemocracia iba en camino de hacerse con la hegemonía.
La carrera de Knutsen tomó otro rumbo. Este arquitecto recogió la herencia dejada por Arneberg y Poulsson, especialmente en sus casas de madera, encarnando de ese modo una etapa decisiva de la evolución de nuestra arquitectura tradicional en este material. Ya al principio de su actividad creadora lanzó el concepto de simplicidad y moderación en el empleo de materiales, preconizando, asimismo, una postura honesta con respecto a la construcción. Knutsen quería una arquitectura comedida, subordinada al entorno. Los materiales de construcción habían de ser naturales. Su propia vivienda de recreo en Portør, a las afueras de Kragerø, se ha convertido en el icono mismo de la arquitectura noruega de posguerra y constituye la materialización de sus ideas. Construida con viejos tableros de encofrado, el edificio reposa dócilmente sobre la configuración rocosa y ondulada del terreno como un pájaro en su nido. Posteriormente, los pensamientos de Knutsen se entronizarían en contextos más amplios, formando parte de la polémica, cada vez más perentoria, relativa a cuestiones medioambientales.
La madera sigue siendo el material de construcción más asequible en Noruega, existiendo un alto nivel técnico en el empleo de la misma: edificación sistemática, prefabricación y moderna tecnología han ensanchado su ámbito de aplicación. No obstante, el hecho de predominar las construcciones de este material se debe también a que Noruega sigue siendo un país con muchas viviendas unifamiliares y pequeñas casas de recreo. Durante los últimos treinta años, se ha venido otorgando regularmente un premio especial a la arquitectura en madera (Treprisen) y las obras de los arquitectos galardonados han fijado las pautas del empleo de este material en la construcción.
También el uso del hormigón y el aprovechamiento adecuado de las cualidades intrínsecas de este material ha sido punto de partida para la realización de los proyectos más logrados. El arquitecto Erling Viksjø (1910-1971) terminó de construir Regjeringsbygningen, el Edificio del Gobierno, en 1959. Formando parte de la alta y esbelta construcción, que continúa la mejor tradición funcionalista, la decoración ha sido ejecutada en hormigón soplado con chorros de arena, técnica desarrollada por el propio Viksjø. Regjeringsbygningen se ha ido ampliando poco a poco con nuevas edificaciones, hasta ocupar una manzana entera. La técnica del hormigón soplado fue utilizada en una creación artística que ejecutó en cooperación con Carl Nesjar y Pablo Picasso, equipo de renombre tanto en Noruega como en el extranjero. La obra se completó en 1996 con una piscina unificadora y la total remodelación del terreno, que llevaron a cabo conjuntamente los arquitectos Lunde y Løvseth en colaboración con los arquitectos paisajistas Hindhamar, Sundt y Thomassen.
La tradición en el empleo del ladrillo ha sido mantenida principalmente por los arquitectos Trond Eliassen (nacido en 1922) y Birger Lambertz-Nilssen (nacido en 1923). De nuevo, una marcada sensibilidad por las posibilidades y cualidades inherentes de los materiales se refleja en edificios tales como el Museo Marítimo de Oslo, acabado en 1974, y el Ayuntamiento de Sandefjord, de 1975. Este último presenta un exterior masivo, pesado, mientras que su interior lo animan paredes decoradas con esculturas, rememoración de la arquitectura finlandesa y en particular de Alvar Aalto, fuente de inspiración cercana y natural de los arquitectos noruegos.
Hacia una nueva arquitectura auténticamente noruega
Kjell Lund (nacido en 1927) y Nils Slaatto (nacido en 1923) se mueven en el ámbito de esas mismas tradiciones. Estos dos arquitectos han creado casas de madera donde técnicas antiquísimas se adaptan a las exigencias de la producción moderna. Ålhytta, construida en cooperación con Jon Haug en Hallingdal, ha creado escuela. En la estructura de esta cabaña, la vieja arquitectura de troncos es recreada lógicamente en un sistema que concilia la producción racional con la expresión arquitectónica. La obra de Lund y Slaatto ha sido muy prolífica. De especial interés son la Iglesia y Monasterio de St. Hallvard (Enerhaugen, Oslo), construídos en 1958-66 y ampliados en 1994. El monasterio franciscano forma un cubo que rodea la nave circular de la iglesia. Un detalle singular es la cúpula invertida del templo. El espacio adquiere así una atmósfera de religiosidad y de fuerza contemplativa de rara calidad que se desprende de todo el edificio.
En los locales de Det Norske Veritas (Bærum), ampliados en 1975-1985, el Estructuralismo alcanza su expresión plena a través de la utilización de ladrillo y hormigón prefabricado. Tensión y calidad resultan de conjugar la implacable lógica del sistema y una soberbia adaptación al terreno. Otro coloso creado por Lund y Slaatto es la Oficina Central del Banco de Noruega, en Bankplassen (Oslo), inaugurada en 1986. En dicha obra, el mayor incitativo ha sido adaptar el nuevo edificio a las viejas construcciones de la manzana en que se encuadra. El exacto control de la calidad de los materiales empleados es una de las características de la arquitectura tal y como la conciben Lund y Slaatto.
Debemos a Kjell Lund varias iglesias, pero una de ellas merece particular mención: la iglesia de St. Magnus de Lillestrøm, no lejos de Oslo, que fue acabada en 1989, lista para acoger una comunidad católica que no cesa de crecer. El término "nave" adquiere una nueva acepción que se materializa en el hecho de que la iglesia está construída de largas estructuras como cáscaras que "envuelven" a los feligreses con sus bóvedas protectoras. El edificio que ampara los vestigios de la catedral románica de Hamar es de carácter completamente diferente. Esta controvertida superestructura de metal y vidrio fue inaugurada en 1998. Las ruinas de la catedral fueron y son testimonio de una época de nuestra historia rica en acontecimientos. Cabe, no obstante, preguntarse si el modo de conservación escogido es el adecuado. Estas ruinas están desde luego encerradas en un ataúd de cristal, pero hemos ganado una pieza de arquitectura monumental, representativa de nuestra época, elegante y muy elaborada, que marca el pasado esplendor de la Diócesis de Hamar.
Con una expresión formal desligada de convenciones, un uso atrevido de la madera y un sentido extraordinario de la relación entre arquitectura y naturaleza, Sverre Fehn (nacido en 1924) ocupa un lugar destacado en la vanguardia de los arquitectos de la posguerra. Junto con Geir Grung (1926-1989), creó la residencia de ancianos de Økern, Oslo, en la década de 1950. Con la elegancia de sus líneas esbeltas y sus preciosos detalles, la construcción es un símbolo del período moderno de posguerra. Fehn fue el creador del Pabellón Escandinavo de la Bienal de Venecia, erigido en 1959-64 y revelador de la esencia de su talento. Las mejores obras de Fehn surgen, efectivamente, de la unión de naturaleza con arquitectura. El propio arquitecto ha dicho que es un privilegio esencialmente noruego poder edificar con tanta frecuencia sobre tierra vírgen. Punto culminante de su carrera hasta el presente es la edificación, en 1973, de un museo sobre las ruinas de Storhamarlåven, en Domkirkeodden, cerca de Hamar.
Las creaciones de Fehn han dado lugar una nueva tendencia en la arquitectura noruega: el Modernismo poético. Durante mucho tiempo, la influencia de Fehn en la arquitectura noruega dió lugar, desafortunadamente, a una serie de proyectos que no se han podido realizar. Los promotores noruegos no estaban maduros para apreciar su estilo, pero en el transcurso de los últimos años, varias edificaciones salidas de sus bocetos han sido construídas. Citaremos aquí tres de los edificios públicos que le debemos: el Museo de los glaciares de Fjærland, en Sogn, inaugurado en 1991, el Centro Kjell Aukrust de Alvdal, en Østerdalen, de 1997, y el Centro Ivar Aasen de Volda, en Sunnmøre cuyo primer golpe de pala se dará en el transcurso del invierno 1998-99. La utilización de los materiales en una forma de expresión personal y el enraizamiento de sus creaciones en el entorno natural son los rasgos característicos constantemente presentes en sus trabajos. Sverre Fehn fue galardonado con el Pritzker Prize 1997, que le otorgó la Fundación Hyatt.
La nueva biblioteca universitaria en construcción en la sede de la Universidad de Oslo ha sido construida según planos del bufete de arquitectos Telje-Torp-Aasen y será inaugurada en 1999. Los libros serán expuestos en un inmenso joyero y los estudiantes tendrán acceso a este templo del saber por una columnata académica que matiza una forma de expresión moderna. En el exterior, los muros de la biblioteca están revestidos de oscura larvikita, magnífica piedra ornamental con aguas.
Los arquitectos de la Compañía Nacional de Ferrocarriles han depositado siempre su honor en planear estaciones cuyos edificios tengan una arquitectura de calidad y duradera, tal y como indicábamos al hablar de la línea de Dovre, que data de comienzos del siglo XX. A finales de siglo, dichos arquitectos, bajo la dirección de Arne Henriksen y más tarde de Ivar Lykke, nos han dado una serie de estaciones de menor importancia cuya arquitectura provocativa conjuga los materiales pesados, como la piedra sin pulir, el acero y la madera laminada encolada. Citaremos a título de ejemplo las estaciones ferroviarias locales de Sandvika, extrarradio de Oslo, y las estaciones de la línea de Jær en la región de Stavanger.
La empresa de la arquitectura en la vida cotidiana
Otra ráfaga de aire fresco en el panorama de la arquitectura noruega es el edificio de la Jefatura de Policía de Oslo, diseñado por los arquitectos Telje, Torp y Aasen y terminado en 1978. Para este proyecto, proclive a la asociación con líneas severas y contenidas, eligieron una forma inusual, construída como una mano abierta.
Desde el punto de vista de la arquitectura, el edificio de la Policía no ha permanecido aislado, sino que varias otras construcciones concebidas bajo el mismo principio han sido realizadas desde entonces. La desmembración de la estructura central del edificio, como en el ejemplo de la mano abierta, crea espacios libres susceptibles de ser cubiertos con vidrio. Estas zonas semiclimatizadas son, evidentemente, una ventaja en invierno. En pocos años, el concepto polivalente de la Casa de la Policía de Oslo ha resultado ser un modelo apropiado para la edificación de grandes complejos destinados a oficinas, en Noruega y también fuera del país. La flexibilidad que ofrece, combinada con nuestra estricta normativa de higiene del trabajo, ha proporcionado encargos importantes y prestigiosos a los arquitectos noruegos. Ejemplos son la Oficina Central de la compañía aérea SAS en Solna, Estocolmo (1988) y la nueva de la British Airways, en Heathrow, Londres, inaugurada en 1998, ambas obra del arquitecto Niels Torp.
Arquitectura interior abierta al exterior
Las construcciones de vidrio se han convertido en el rasgo distintivo de la década de 1980. Primero fue la Universidad de Dragvoll, en Trondheim, proyectada por el arquitecto danés Henning Larsen, a la que siguió al poco tiempo el Royal Garden Hotel, de esa misma ciudad, proyectado por la firma de arquitectos CFKL y construído en 1984. En este último, los agudos frontones de las casas del muelle son recreados en una interacción de estructuras convencionales y construcciones en vidrio. El tema ha sido tratado de nuevo en entornos similares. El Brygge Skagen Hotell de Stavanger, construído en 1989 conforme al proyecto de Lund y Slaatto, es otro ejemplo de este tipo de arquitectura, tan utilizado en la década de 1990: edificios modernos integrados armónicamente con otros en un contexto o estructura urbana de carácter tradicional. Cada vez somos más conscientes del valor que representan los edificios antiguos. Se trata, a la vez, de sus cualidades arquitectónicas, de los recursos materiales que constituyen y de la maestría profesional de que pueden ser exponentes.
El Posmodernismo
La década de 1980 se distinguió también por la viva polémica existente en torno al Posmodernismo, tendencia que en Noruega ha tenido sus exponentes más destacados en Jon Lundberg (nacido en 1933) y Jan Digerud (nacido en 1938). Muy lograda es la construcción efectuada sobre un viejo edificio de Oslo, Rådhusgata 23 B, cuya ampliación vertical parafrasea la antigua fachada neobarroca creada por Henrik Bull: un paradigma del Posmodernimo en su forma más expresiva. Digerud colaboró en este proyecto con varios arquitectos del bufete Platou AS.
La razón por la que el Posmodernismo arraigó tan fácilmente en Noruega es que su aparición coincidió con un auge de la construcción, súbito y sin precedentes. Simultáneamente, se hacía sentir la necesidad de desentumecer la actitud bastante rígida y limitada de la colectividad con respecto a lo que por entonces se consideraba de buen tono en la arquitectura, un tanto severa y limitada. El problema era que los métodos de construcción tradicionales no siempre lograban aportar una solución satisfactoria a la multiplicidad de las tareas contemporáneas. Desde esa perspectiva, este período turbulento, por no decir desordenado, sirvió a su propósito, teniendo un efecto liberador. La reputación un tanto dudosa del Posmodernismo internacional se debe en gran medida a su desenfado al escoger los materiales y en la propia construcción, e igualmente en materia de estilo. Por suerte, los edificios posmodernos noruegos no han sido objeto de tal desenfado.
El Nuevo Palacio de Justicia de Oslo (Oslo Tinghus), realizado a partir de los planos del bufete Østgaard Arkitekter e inaugurado en 1994, prolonga el Posmodernismo hasta los años 90. Los motivos de detalle son perfectamente identificables. El edificio se caracteriza por la calidad de su ejecución y aún cuando su vocación sea el mantenimiento del orden y la justicia, se abre sobre un vestíbulo central sorprendentemente acogedor. El espacio se refleja en los lienzos de pared curvos que dominan el tejado, una aportación indiscutiblemente original a nuestro paisaje urbano cotidiano, donde los edificios comerciales de techumbres horizontales no nos ofrecen motivo arquitectónico alguno que merezca nuestra atención.
Preservar para el futuro
En los últimos veinte años, la actitud general con respecto a la preservación y restauración de viejos edificios ha cambiado mucho. La actitud negativa dadas las gigantescas dimensiones y rigidez de las nuevas construcciones y un mayor aprecio del valor intrínseco de los edificios antiguos como testimonios históricos y conservadores del entorno, han creado un ambiente más favorable con relación a la preservación. Asimismo, se puesto de manifiesto el potencial económico latente en los numerosos edificios de otras épocas. Precursora en este campo ha sido la población de Stavanger, en donde se ha llevado a cabo la preservación de un distrito urbano íntegro: Gamle Stavanger. En Oslo, los barrios de Grünerløkka y Kampen sirven de ejemplo de la comunión entre el espíritu preservador y el afán de lucro. Grünerløkka, barriada de manzanas rectangulares, ha sido rehabilitada gracias a planes públicos de renovación, convirtiéndose así en uno de los barrios más populares y más animados de la capital. Kampen, viejo arrabal de casas de madera, se ha salvado por iniciativa de los vecinos. En conjunto, la actitud general positiva hacia el entorno arquitectónico es la mejor protección de nuestra herencia urbanística. Buen ejemplo de ello ha sido la acción emprendida en Arendal: para preservar Tyholmen, un barrio entero salvado de la destrucción total y convertido en zona urbana digna de admiración, donde predominan los grandes edificios de madera de los siglos XVIII y XIX. En la actualidad las autoridades ponen en el orden del día de su política de ordenación del espacio urbano la restauración y mantenimiento de los edificios antiguos y, en el de sus proyectos de urbanismo, la preservación de los valores estéticos.
Medio ambiente, entorno natural y virtuosidad técnica
Con ser verdad que el Posmodernismo ha contribuido a liberar la arquitectura de sus viejas convenciones y que la labor de preservación ha dado sus frutos, hay además una creciente concientización ecológica que es perceptible a través de la arquitectura. En un esfuerzo por crear viviendas sanas, son ahora objeto de atención los materiales, los métodos de construcción y la adaptación al medio ambiente. Se pone ahora sobre todo la atención en los entornos urbanos y ha surgido un grupo denominado "arquitectos noruegos para el desarrollo sostenible", NABU. En todo caso, nos atendremos aquí a la relación directa entre naturaleza y arquitectura.
La realización de Nordens Hus de las Islas Faroes, acabada en 1983, es obra del arquitecto Ola Steen (nacido en 1942). El problema de emplazar una construcción de tal envergadura entre las casitas de Torshavn fue resuelto dando al edificio la apariencia de "una montaña". Ráfagas de vidrio y acero se vislumbran entre el fundamento de piedra gris y el tejado de turba, levemente inclinado. El edificio ha quedado así transformado en parte de la naturaleza y armoniza con las colinas circundantes.
En su propio terreno, el bufete de arquitectos Boarch ha tenido que hacer frente a retos similares al configurar el Centro Cultural Sami (lapón) de Kautokeino (1981). Situada en un espacio abierto, la tradicional tienda sami está simbolizada por una pirámide seccionada en torno a una zona central, abierta y de color rojo: la hoguera. De igual modo, el Centro Sami de Karasjok, proyectado por los arquitectos Bjerk y Bjørge en 1990, está concebido en base a la necesidad de protegerse contra los inviernos rigurosos de estas tierras áridas y procurarse la luz y calor necesarias durante la larga noche polar. El Centro se caracteriza por sus paredes de madera luminosas y cálidas.
En la Biblioteca de Tønsberg, proyectada por los arquitectos Lunde y Løvseth en 1992, la estructura de soporte consiste en árboles de acero que sostienen el ligero techo sobre el paisaje medieval en ruinas que constituye la base de la construcción. Este edificio, concebido también con la idea de preservar vestigios de nuestro pasado, introduce al visitante y al usuario de la biblioteca en la perspeciva histórica.
Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno 1994 en Lillehammer tuvieron que construirse costosas instalaciones deportivas en breve espacio de tiempo. El verdadero reto fue precisamente armonizar la masa de edificios construidos con la naturaleza invernal noruega. El "barco vikingo" de Hamar – la pista cubierta de patinaje – queda para la posteridad como el monumento material más genuino de los Juegos. A guisa de drakkar invertido y practicamente izado a tierra, el enorme pabellón se refleja en toda su extensión en las aguas del río Mjøsa. El barco vikingo de Hamar es obra del arquitecto Niels Torp.
Al borde del mar
A medida que se producía la reestructuración de la vida económica noruega como consecuencia de la baja de la industria mecánica y la menor importancia de los transportes marítimos, vastas zonas portuarias fueron siendo liberadas para otras funciones. Casi todas las ciudades costeras brindan ejemplos de esta tendencia. Destaca, sin embargo, el complejo urbanístico de Aker Brygge, en Oslo, donde la clausura de antiguos astilleros y la desviación del tráfico rodado fuera de los muelles han dejado lugar a oficinas, tiendas y apartamentos en el corazón de una zona urbana céntrica y animada. Con todo, Aker Brygge representa un fenómeno nuevo en la planificación urbanística: en este caso, ha sido el promotor individual quien ha dado forma a la urbanización, y no, como solía ser costumbre, los organismos oficiales. Contemplado desde esta óptica, Aker Brygge representa una era nueva. Que tal libertad sea oportuna o no es objeto de crítica, pues deja fuera del control público la evolución del sector de la construcción. Dicha crítica, desgraciadamene, ha resultado ser justificada. Por otra parte, dejando a un lado las objecciones en materia de principios, en Oslo y en muchas otras ciudades se han "recuperado", urbanizándolas, ¡amplias zonas de nuestro litoral!
La Noruega septentrional no permanece inactiva
La construcción al norte del Círculo Polar está subordinada a circunstancias singulares, susceptibles, al parecer, de generar una vitalidad propia. Se han efectuado estudios de métodos de construcción en condiciones climáticas rigurosas, cuyo resultado ha sido un proyecto de cooperación especializada que se extiende más allá de las fronteras nacionales de los países próximos al Círculo Polar Artico. Son más espectaculares, sin embargo, las iniciativas que sin vincularse directamente a estos trabajos de investigación calcan espontáneamente los métodos de construcción ancestrales, hasta cierto punto desordenados y característicos de las casas del muelle y los cobertizos para embarcaciones que se observan en esta región del país. En 1985, los arquitectos de Blå strek crearon el edificio de la Asociación de Criadores Samis de Renos (Reindriftsamenes Forbund). Inspirada en la arquitectura californiana de Frank Gehry, la construcción se integra y funde con las edificaciones de madera de Tromsø, a las que se ha adaptado. Idéntico espíritu anima la compleja composición de Lofotakvariet (1989) –de los mismos arquitectos–, el acuario de Lofoten emplazado en el muelle de la ciudad de Kabelvåg, que parece, pero sólo lo parece, un secadero de pescado.
En el curso de los años noventa, el archipiélago de Svalbard ha sido objeto de un interés nuevo. Mientras que antes dominaba la explotación minera, la investigación sobre las regiones polares y el turismo han ido tomando el relevo. La vulnerabilidad de este entorno se ha hecho aún más patente. Los arquitectos se ven obligados a aceptar los retos a que las nuevas tareas que deben desempeñar los confrontan. Por eso, tanto las instalaciones turísticas como los alojamientos se idean ahora con mayor cuidado. El nuevo edificio de Longyearbyen, destinado al Gobernador del Archipiélago –el sysselmann– y a sus servicios de administración, inaugurado en 1998, es obra de los arquitectos Jarmund y Vigsnæs. Sus austeras fachadas metálicas hacen recordar las instalaciones mecánicas de la explotación minera y ponen las bases de una tradición arquitectónica propia de Svalbard. La edificación se amolda, por así decirlo, a las montañas características de este paisaje polar. Al ser muy tenues los puntos de convergencia entre el techo y los muros del edificio, se produce la ilusión de tienda adaptada a un clima en el cual las precipitaciones vienen tanto de los lados como de lo alto.
El mundo viene a nosotros... y salimos a su encuentro
Oslo Spektrum, sala pública multiuso con cabida para 10.000 espectadores es uno de los mayores edificios del plan de renovación urbanística de la zona adyacente a la Estación Central de Oslo, reconstruída por completo alrededor de nuevos ejes de comunicación y dotada de complejos hoteleros y galerías comerciales. El bufete LPO ha optado por dar a Oslo Spektrum la forma de semicírculo inacabado. Los arquitectos, en colaboración con el escultor Guttorm Guttormsgaard, han diseñado y modelado la superficie exterior de ladrillo. A pesar de la estructura masiva del conjunto, el resultado es un verdadero poema arquitectónico, representativo de las construcciones realizadas a partir de 1990.
Las decoraciones de este edificio municipal relucen a la luz del sol invernal nórdico que se desliza sobre sus paredes. Nos sobra razón para pensar que el reciente éxito de la arquitectura noruega se debe al carácter sensacional de esta obra, de las dificultades técnicas que han tenido que afrontar los arquitectos y maestros de obras, causando la admiración de todos.
El bufete de arquitectos Snøhetta triunfó sobre más de 600 competidores en el concurso para elaborar el proyecto de la Biblioteca de Alejandría, que se está construyendo en Egipto actualmente. La desaparecida Biblioteca de Alejandría está considerada como una de las siete maravillas del mundo. El encargo va acompañado de un halo de veneración.
Volvamos a Noruega, donde se acaba de inaugurar Gardermoen, el nuevo aeropuerto internacional del país, habilitado al norte de Oslo. Su realización se debe al grupo de arquitectos Aviaplan. El complejo se caracteriza por la calidad de los materiales escogidos y la sobriedad de concepto de su arquitectura. La decoración interior se integra en el conjunto, a la vez congruente y cargado de símbolos. En la Estación Central de Oslo, la terminal del tren de alta velocidad de Gardermoen prolonga el concepto arquitectónico del aeropuerto. Tras varios años en que se ha hecho uso de soluciones provisionales, sentimos ahora estar en condiciones de poder acoger a todos los pasajeros.
Importancia de saber de arquitectura
Creemos firmemente que la arquitectura noruega de hoy, desligada a la vez de sus vínculos tradicionales y de los caprichos de la moda, experimenta una nueva vitalidad que nos hace esperar el futuro con ilusión y alegría. La Madre Naturaleza ha sido siempre generosa con Noruega. Este país, aparentemente pobre, ha disfrutado de gran riqueza pesquera en sus aguas, de explotaciones mineras y construcciones hidraúlicas. Ahora atravesamos la era del petróleo, que lleva aparejados el desarrollo de alta tecnología aplicada al arte de la construcción y la base del bienestar de la inmensa mayoría de los habitantes del país. Esto se muestra en el buen estándar de las viviendas y los costosos lugares públicos. Sin embargo, no todo es de color de rosa. El alto nivel de industrialización y la alta temperatura económica no bastan para garantizar la calidad de la arquitectura y la belleza del entorno. La configuración física del medio ambiente sigue estando en el orden del día de la política nacional, lo que indica que no todo es tan perfecto como desearíamos. Al optimismo de los años sesenta y los ochenta y el "boom" de la construcción de la última de estas dos décadas le siguen, desde 1990, tiempos en los que, ante todo, se piensa en ordenar y mejorar el status quo.
En su función de ministra de Cultura, Åse Kleveland se encargó de establecer el Museo de Arquitectura Noruega (NAM, Norsk arkitekturmuseum) con el carácter de institución estatal. Abrió, además, la fundación Norsk Form, (Forma Noruega), un centro nacional para las Artes de la Forma y el Hábitat, cuyo objetivo principal es velar por la mejora de nuestro entorno físico y material. El Ministerio para la protección del Medio Ambiente lleva a cabo un proyecto a largo plazo destinado a incidir de manera positiva sobre el entorno urbano y está al frente, en cooperación con la Oficina Central de Monumentos Históricos y la Asociación de Arquitectos Noruegos, de la puesta en marcha del proyecto "Arquitectura en la escuela". Un proyecto de desarrollo estético sostenible se halla igualmente en su fase de estudio.
Si la preservación para el futuro de medios construidos por el hombre depende de la comprensión más a fondo del tema por parte de amplios sectores de la población, en el marco de la sociedad democrática, el modo de lograr la mejora del entorno será hacer que el mayor número posible de personas se interese por la arquitectura y los temas que con ella se relacionan. No hay respuestas fáciles, pero es esperanzador ver que ya se han tomado iniciativas al respecto y que está en marcha el debate.
La autora del artículo, Elisabeth Seip, nacida en 1946, es directora de investigación del Instituto nacional de investigación sobre los monumentos históricos (NIKU).
UDA263SPA
Producido por Nytt fra Norge para el Ministerio de Asuntos Exteriores. El contenido del artículoes a título personal de su autor.Se permite la reproducción. Impreso en enero de 1999