La investigación noruega– reorientación e internacionalización
Desde principios de los años 1980, la investigación noruega ha experimentado cambios considerables. En el ámbito de Universidades y Escuelas Superiores se ha establecido una amplia red de investigación y enseñanza superior. En virtud del Acuerdo EEE, Noruega está estrechamente vinculada a la cooperación científica de la Unión Europea. El sistema de Consejos de Investigación ha sido reorganizado radicalmente. Por otra parte, la comunidad científica ha sido afectada por la reciente recesión, que ha resultado en presupuestos más rígidos y mayor hincapié en que la investigación justifique su valor utilitario. Sobre esta base, se puede decir que, en muchos aspectos, el sistema noruego de ciencia y tecnología está viviendo una época de reorientación y reestructuración.
Por Øivind Grimsmo
Este artículo tratará principalmente de los cambios y reformas organizativas que han tenido lugar, indicando las expectativas subyacentes. También se hará mención de la internacionalización que está experimentando la investigación noruega a través de la cooperación con la Unión Europea.
El marco financiero
De 1981 a 1991, las inversiones noruegas en investigación y desarrollo (I+D) se han triplicado. No obstante, en los últimos años, la cuota del gasto de I+D en el PNB se ha estabilizado en un 1,9 por 100, tendiendo actualmente a un ligero descenso.
En 1993, el gasto total de I+D, en valor corriente, ascendió a unos 13.000 millones de coronas noruegas, de los que algo más de 7.200 millones provenían de fondos públicos. El gasto de I+D de las empresas se elevó a poco menos de 5.000 millones de coronas, o sea un 38 por 100 del gasto total, cifra relativamente modesta a nivel internacional. Además, la cuota de las empresas en el gasto de I+D muestra una tendencia descendente desde 1987. Algo más de 1.000 millones de coronas procedían de fuentes no lucrativas extranjeras o privadas.
Sin embargo, las empresas continúan destacando como el más importante actor en la realización de proyectos de I+D, financiando una considerable proporción de sus propias actividades en ese campo. En el sector institucional, que abarca todos los centros públicos o privados dedicados principalmente a la investigación científica y desarrollo tecnológico, se invierte algo más de 4.400 millones de coronas. La mayor parte de estas actividades de I+D están financiadas con fondos públicos, pero el sector privado contribuye con algo más de 1.000 millones de coronas. Las Universidades y otros Centros de enseñanza superior expenden unos 3.300 millones de coronas en investigación, que en su mayoría son fondos públicos.
La evolución en Universidades y Escuelas Superiores
En Noruega hay cuatro Universidades, cinco Escuelas Técnicas Superiores y otros Centros de educación superior. La formación científica e investigación básica corren a cargo principalmente de las Facultades y Escuelas Técnicas Superiores, pero también otros Centros de educación superior desarrollan actividades científicas, generalmente en el campo de la investigación aplicada.
En 1987 se nombró una Comisión, presidida por el catedrático Gudmund Hernes, que luego sería Ministro de Educación, Investigación y Asuntos Eclesiásticos. La Comisión, encargada de definir y valorar los objetivos, organización y prioridades de la educación superior y la investigación científica y tecnológica, presentó su informe en 1988. Una propuesta importante fue el establecimiento de una "Red Nacional" (véase más abajo) de educación superior e investigación en Universidades y Escuelas Superiores. Asimismo, la Comisión puso de relieve que la formación científica debería potenciarse mediante la creación de "academias de investigadores" especiales e invirtiendo en investigación básica de alta calidad.
Las recomendaciones de la Comisión Hernes fueron seguidas de un Informe al Storting, presentado por el Gobierno en 1991, que incluía la propuesta de creación de una Red Nacional: un sistema integrado que facilitara estrecho contacto entre los centros de educación superior y los organismos de investigación. En lugar de pequeñas unidades de poco potencial, algunas de las cuales compiten entre sí en varios campos de actividad, la Red Nacional promoverá la cooperación entre dichas unidades. Cada Universidad o Escuela Superior deberá especializarse y dedicarse, en mayor grado que antes, a esferas de actividad donde tengan particular experiencia, beneficiándose mutuamente.
Un elemento importante de la Red Nacional es la creación de centros de coordinación y especialización de nivel internacional. Instituciones científicas que se hayan distinguido en el plano internacional ocuparán, pues, una posición destacada en sus respectivos campos de actividad o disciplinas. Los centros de coordinación promoverán objetivos nacionales en el marco de sus áreas de especialidad, cooperando ampliamente con otras unidades de docencia e investigación y manteniendo contacto con la comunidad científica internacional.
La formación de personal investigador seguirá corriendo a cargo de las Universidades y las Escuelas Técnicas Superiores, donde se han creado "academias de investigadores" especiales. Las "academias", que son fruto de la colaboración entre las comunidades científicas de Universidades y Escuelas Técnicas Superiores, asumen ahora responsabilidad de los estudios conducentes al grado de Doctor. Se estima importante que el personal científico de Escuelas Superiores regionales se incorpore a las actividades de dichos establecimientos de formación.
Todavía es pronto para sacar conclusiones sobre el funcionamiento de la Red Nacional, pero, hasta el presente, la cooperación y la división del trabajo que presupone la Red Nacional parecen desenvolverse bien.
El nuevo Doctorado
En consonancia con las reformas efectuadas en el ámbito de la educación superior, se ha reconsiderado también el grado de Doctor. Mientras que, en otros tiempos, un Doctorado, sobre todo en ciertas disciplinas, representaba casi la labor de toda una vida, la gloria que coronaba una carrera científica, ahora se requerirá el título de Doctor para aspirar a un puesto académico. Por consiguiente, en los decenios de 1970 y 1980, se crearon Doctorados en la mayoría de las asignaturas. Para conseguir este título, se exige que, además de escribir una tesis doctoral, el candidato participe en cursos estructurados. Estos estudios y la preparación de la tesis habrán de llevar normalmente tres años. Como garantía de calidad, se ha introducido un contrato entre el candidato y su director, en virtud del cual ambas partes se comprometen a contribuir a que la formación del futuro Doctor sea completada en el tiempo prescrito.
Hasta ahora, las experiencias del nuevo Doctorado son buenas, si bien es verdad que todavía hay muchos candidatos que emplean mucho más tiempo del prescrito. También el número de aspirantes que obtienen el título constituye un problema, ya que son muchos los que abandonan los estudios, particularmente en el área de humanidades y ciencias sociales. En general, sin embargo, la instauración del nuevo sistema parece haber resultado en un porcentaje mayor de candidatos que alcanzan el Doctorado y menor de aspirantes que dejan los estudios.
El Consejo de Investigaciones Científicas de Noruega – una innovación radical
En 1989, el Gobierno presentó un Informe al Parlamento sobre investigación (Informe al Storting Nº 28 (1988-89)). Una de las conclusiones principales del Informe era que la estructura de los Consejos de investigación debía revisarse. El Gobierno nombró una Comisión en 1990, cuya recomendación fue radical en muchos aspectos: Los cinco Consejos de investigación existentes serían disueltos y reemplazados por un solo Consejo. Una reforma estructural similar no había sido ensayada en ningún otro país de nuestro entorno. No obstante, la propuesta recibió apoyo considerable de todas las partes implicadas, aunque había cierto desacuerdo en torno a la organización interna del nuevo Consejo.
En consecuencia, se creó, el 1º de enero de 1993, el Consejo de Investigaciones Científicas de Noruega, disolviéndose al mismo tiempo los cinco Consejos antiguos. Dirige el nuevo organismo una Junta de Gobierno nombrada en Consejo de Ministros, de la que dependen las seis Departamentos siguientes:
•industria y energía
•bioproducción y transformación
•medio ambiente y desarrollo
•medicina y sanidad
•cultura y sociedad
•ciencia y tecnología
Administra el Consejo un Director General y seis Directores, cada uno responsable de un Departamento.
Se pretende que el Consejo de Investigaciones Científicas de Noruega sea un organismo nacional asesor y ejecutivo de estrategia científica; es decir, que tenga en cuenta todos los sectores y disciplinas en un contexto general, defina prioridades y asegure el equilibrio y la interacción entre la investigación básica y la investigación aplicada. Asimismo, el Consejo de Investigaciones será responsable de los aspectos interdisciplinares y suprasectoriales de la investigación noruega; por ejemplo: cooperación científica internacional, movilidad y contratación de personal investigador, calidad y conveniencia de la investigación, evaluación de los centros de investigación y difusión de los resultados de la investigación. El Consejo de Investigaciones también desempeñará un papel especial como asesor de política científica del Gobierno.
Si examinamos con más detenimiento las seis "áreas de especialización" en que se divide el Consejo de Investigaciones, podremos constatar que su orientación es, en parte, disciplinar (ciencia y tecnología y, en alto grado, cultura y sociedad) y, en parte, sectorial (medicina y sanidad, bioproducción y transformación). El Departamento de industria y energía se ocupa principalmente de la investigación aplicada destinada a los sectores productivos, mientras que el de ciencia y tecnología es responsable casi exclusivamente de la investigación básica en las disciplinas. El Departamento de medio ambiente y desarrollo es a la vez interdisciplinar e intersectorial. Al igual que bioproducción y transformación, cultura y sociedad y medicina y sanidad, incluye investigación básica y aplicada en el campo de sus respectivas actividades.
La división del Consejo de Investigaciones en distintas áreas ha sido objeto de cierta crítica, pues se temía que ello, en realidad, resultara en seis Consejos en lugar de uno. Sin embargo, la estructura del organismo es tal que su unidad está asegurada por la Junta de Gobierno y la Administración Central. Una ventaja importante es que, agrupando todas las actividades en un solo Consejo, se evita que ciertas disciplinas queden entre dos aguas, como ocurría con el sistema antiguo. Un solo Consejo brinda la oportunidad de obtener mayor flexibilidad entre disciplinas y sectores, eludiéndose la rígida segregación de competencias que puede originar fácilmente un sistema compuesto de varios Consejos de investigación.
Europa, foco de atención
Desde antiguo, la investigación noruega ha manifestado una orientación internacional. Durante muchos años, la dimensión internacional fue, sobre todo, resultado de contactos informales entre investigadores y sus colegas de otros países.
Tradicionalmente, la comunidad científica noruega ponía los ojos en los Estados Unidos y Gran Bretaña. No obstante, en los años de la posguerra, la cooperación científica organizada en Europa ha venido aumentando cada vez más y, particularmente en la década de los ochenta, Noruega tomó parte en varios programas de cooperación a nivel europeo.
Los primeros contactos científicos en el seno de la Unión Europea (por entonces, Comunidad Europea) tuvieron lugar en el segundo quinquenio de los años ochenta. Con el Acuerdo EEE , esa cooperación adquirió importancia primordial. En virtud del EEE, Noruega participa en el Programa Marco de investigación de la UE, con excepción de proyectos de investigación nuclear. De ahí que la comunidad científica noruega derija la atención hacia Europa en mayor grado que anteriormente.
La participación en la cooperación científica comunitaria es, en muchos aspectos, diferente de la participación noruega en otros Programas europeos de investigación. Mientras que estos últimos se limitan frecuentemente a un sector o disciplina individual, por ejemplo el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), la cooperación científica comunitaria abarca una amplia gama de campos de actividad y disciplinas, desde tecnología de la información y comunicación, pasando por investigación agrícola y pesquera, hasta investigación médica, investigación para países en vías de desarrollo y movilidad del personal investigador. Así pues, muchos más sectores científicos noruegos y muchas más instituciones tienen ocasión de participar en una cooperación internacional organizada dentro de sus campos de actividad.
La participación en programas de investigación de la UE ha brindado nuevas oportunidades, pero también ha planteado nuevos retos al sistema noruego de ciencia y tecnología. A través del EEE, Noruega contribuye al Programa Marco de investigación de la UE. La mitad de los gastos en que incurren instituciones y empresas noruegas que participan en proyectos aprobados se cubre con fondos del presupuesto del Programa Marco. Los gastos suplementarios de Universidades y Escuelas Superiores son cubiertos en su totalidad. A la hora de seleccionar proyectos, la UE se basa en su importancia y calidad. Por tanto, para sacar buen provecho de nuestra colaboración, es necesario estimular a la comunidad científica noruega para que participe activamente y presente solicitudes al Programa Marco. Como este tipo de cooperación era nuevo y desconocido para los investigadores noruegos, los Ministerios implicados y los cinco Consejos de investigación antiguos crearon una oficina encargada de facilitar información y orientación sobre la investigación en el seno de la UE. Al mismo tiempo, se nombró un coordinador para cada programa del Programa Marco. Dicha oficina forma parte actualmente del Consejo de Investigaciones Científicas de Noruega, desempeñando los coordinadores su labor diaria, generalmente, en dicho organismo.
Buenos resultados
Hasta la fecha, Noruega ha obtenido buenos resultados con esa colaboración. La red informativa y asesora establecida ha logrado dar a conocer la cooperación europea y estimular la participación noruega. Por término medio, la cuota de proyectos aprobados con participantes noruegos es superior a la media de los países comunitarios, a pesar de que, en ciertas áreas, Noruega ha mostrado poco interés. Ello demuestra que la comunidad científica noruega tiene algo que aportar a la cooperación europea y que su nivel es de calidad internacional.
Los centros públicos de investigación son los participantes más activos en el Programa Marco, probablemente, en parte, porque el sector institucional de Noruega es muy considerable y mucha de la labor investigadora realizada por empresas en otros países europeos es efectuada mayormente por establecimientos públicos en Noruega. También participan Universidades y Escuelas Superiores, aunque en grado algo menor que el sector institucional.
La participación del sector privado se eleva a un 15 por 100, que no se considera satisfactorio. Por consiguiente, ahora el sistema informativo se dedica a estimular la participación de las empresas. Pero los sectores productivos noruegos se componen de un considerable número de pequeñas y medianas empresas con posibilidades limitadas de participar activamente en proyectos de investigación. Por eso, se está tratando de promover la colaboración entre los centros públicos y privados, de modo que las empresas puedan utilizar los conocimientos y recursos de los organismos públicos de investigación.
El Gobierno noruego atribuye gran importancia a la participación en la cooperación europea. Los poderes públicos creen que ello contribuirá a potenciar notablemente la investigación y el sector privado. De ahí, pues, la prioridad otorgada por el Gobierno a la política científica.
Quinto programa marco de la Unión Europea – Noruega toma parte en su elaboración
El cuarto programa marco de la Unión Europea para la investigación, que fue aprobado en 1994 y entró en vigor ese mismo año, concluye formalmente en 1998. Por ello, la Comisión ha comenzado ya a preparar el quinto programa marco para la investigación, que sustituirá al vigente. En 1996, la Comisión Europea ha mantenido abierto el diálogo con los países miembros, al objeto de permitirles presentar su punto de vista respecto de los contenidos del nuevo programa comunitario. Los restantes países miembros de la AELC signatarios del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo estaban asimismo invitados a participar en esta fase del proceso.
En amplio documento presentado en julio de 1996, Noruega expresa su punto de vista respecto de la configuración del nuevo programa marco de la Unión Europea para la investigación. El documento aboga por mantener una serie de disciplinas y sectores entre las áreas de investigación que apoya la UE, propugnando la continuidad de los elementos principales del programa marco actual. Entre las áreas del programa a las que Noruega desea dar prioridad cabe mencionar la investigación marina y la tecnología marítima, la investigación en torno a los recursos energéticos y la protección del medio ambiente.
A continuación, Noruega desea que se incorpore el área de los estudios humanísticos al programa marco para la investigación. Las humanidades no han formado nunca parte de los programas de investigación de la Unión Europea. Por intervención noruega, se propone ahora incluir en el programa la investigación sobre el patrimonio cultural europeo, la sociedad multicultural y el binomio cultura-nuevos medios de masas. Noruega desea igualmente reforzar dentro del programa marco los trabajos de investigación social.
El Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo brinda a Noruega y a los otros países miembros de la AELC la oportunidad de intervenir en la fase preparatoria de la propuesta de programa. La propuesta formal presentada por la Comisión es examinada por el Consejo y se debate en el Parlamento Europeo. Al no ser miembro comunitario, Noruega carece por completo de posibilidades de intervenir en el proceso de adopción de decisiones propio de estos órganos.
De ahí la importancia que las autoridades noruegas atribuyen a desempeñar un papel activo en la fase preliminar, de manera que su punto de vista sea oído y tenido en cuenta en fases posteriores.
La Comisión ha anunciado que la propuesta formal del quinto programa marco estará lista para la primavera de 1997. Se someterá entonces al Consejo y al Parlamento Europeo para estudio y debate, que se prolongarán probablemente hasta entrado 1998. El programa marco se aprueba conforme al procedimiento de adopción conjunta, en virtud del cual se exige unanimidad en el Consejo y mayoría en el Parlamento Europeo. El procedimiento es complejo, mediando con frecuencia mucho tiempo desde la presentación de la propuesta hasta su adopción.
Una vez que los órganos rectores de la Unión Europea hayan aprobado el quinto programa marco, los países miembros de la AELC signatarios del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo decidirán por separado su participación en el mismo. En efecto, el Acuerdo no prevé la adhesión automática de Noruega al nuevo programa marco para la investigación y, por razón de su envergadura y de los compromisos de orden económico que al participar en él se contraen, se requiere, además, la aprobación del Storting.
La Comisión ha presentado algunas ideas acerca de la posible configuración del quinto programa marco para la investigación, pero no podremos conocer su alcance ni las áreas prioritarias de la Comisión hasta que no esté terminada la propuesta formal y hay razones para esperar un animado debate de ésta, tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo. En los medios relacionados con la investigación, inclusive los noruegos, se seguirá el debate con expectación.
La coordinación de la política científica – perspectivas
El Tratado de Maastricht contiene una disposición por la que se requiere de los Estados miembros que coordinen sus actividades científicas con los programas de investigación comunitarios. Hasta el presente, esta disposición parece haber tenido pocas consecuencias prácticas. La política científica continúa siendo responsabilidad nacional; en ese ámbito, los poderes de la Unión Europea son limitados. Entretanto, se discute acerca de las implicaciones de la disposición sobre coordinación. Al parecer, es de aceptación general que debe aplicarse el principio de subsidiariedad. Las actividades que convenga mejor realizar a nivel europeo, se llevarán a efecto allí; las demás, se desarrollarán a nivel nacional.
Para Noruega, el tema de la coordinación quedará reducido, a fin de cuentas, a una cuestión de recursos económicos y humanos. Evitar la duplicación de esfuerzos es un principio generalmente aceptado. En la medida en que un número creciente de centros de investigación participe en la cooperación internacional, bien en el seno de la UE o en otros programas europeos, será natural que parte de la actividad que antes se desarrollaba a nivel nacional sea reemplazada por la participación en dicha cooperación, como consecuencia de la limitación de recursos del sistema. A la vez, es evidente que Noruega tiene intereses especiales que seguir atendiendo mediante una política científica nacional. Sin embargo, no hay duda de que el incremento de la cooperación europea repercutirá en nuestro ámbito científico en años venideros.
El futuro de la investigación noruega
La investigación noruega está experimentando cambios en muchos aspectos, tanto desde el punto de vista estructural como organizativo. El segundo quinquenio de la década actual será un período de consolidación de nuevos sistemas y formas de colaboración. La reorganización y la internacionalización no son fines en sí, sino medios para obtener un nivel científico de alta calidad y significación.
La investigación ha de hacer frente a nuevas demandas de su entorno social, que exige calidad, relevancia y utilidad. El sistema de ciencia y tecnología habrá de contribuir al crecimiento de los sectores productivos, facilitar respuestas a retos tales como la contaminación medioambiental, las enfermedades y los problemas sociales, ampliar la toma de conciencia y conocimiento del entorno natural y del mundo que nos rodea, y enriquecer nuestra comprensión de la cultura, el arte y la facultad cognoscitiva. Si queremos alcanzar estos importantes y nobles objetivos, necesitamos organismos de investigación abundantes y de calidad. En una época de limitados recursos económicos, la comunidad científica deberá organizarse de tal manera que la sociedad saque el mayor provecho posible de los fondos invertidos. Nuevas estructuras y la cooperación internacional deberán ser fundamento y piedra angular de esta labor constructiva. En la actualidad, están sucediendo cosas interesantes en el ámbito científico noruego.
El autor del artículo, Øivind Grimsmo, ha sido anteriormente funcionario del Ministerio de Educación, Investigación y Asuntos Eclesiásticos y trabaja en la actualidad en la Secretaría de AELC, oficina de Bruselas.