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La industria de exportación noruega

¿De qué viven, en realidad, los noruegos? la pregunta parece intrigar al visitante puesto a contemplar paisajes espléndidos, pero pedregosos y aparentemente yermos. El hecho es que la naturaleza constituye, desde siempre, el punto de partida de toda actividad económica en Noruega, inclusive la industria.

Por Jon-Åge Øyslebø

Ya desde la primera elaboración industrial de materias primas en Noruega se ha intentado concentrar la producción en aquellos sectores en los que la naturaleza del país ofrece ventajas. Partes importantes de la industria de Noruega han surgido en base a la explotación de sus vastos bosques, los yacimientos de metales y minerales, la abundancia de peces frente a sus costas y sus recursos hidrológicos, casi ilimitados, que permiten producir energía de forma relativamente económica. En base a todo ello, se ha desarrollado constantemente nueva tecnología y han aumentado las cualificaciones de los productores noruegos, con lo cual pueden competir con países cuyo nivel general de costes es mucho más bajo.

Las primeras actividades industriales de Noruega fueron la extracción de hierro y la transformación de árboles en planchas y duelas, industrias de importancia considerable ya en el siglo XVII. En la última mitad del siglo XIX aumentó el grado de elaboración de los troncos, con lo que surgió la industria papelera "moderna". Otras industrias de raigambre tradicional son la producción de vidrio, que data de comienzos del siglo XVIII, y la industria tabacalera, un poco anterior y basada, naturalmente, en la manufactura de materias primas importadas. En Noruega, además, "se construyen barcos desde siempre", y dicha actividad se ha desarrollado hasta convertirse en una importante industria, inspirada en la proximidad del mar y en las milenarias tradiciones marinas del país. La produccion de muebles es otra industria con antiguas tradiciones en ciertas partes del país.

El verdadero auge de la industria moderna de Noruega no tuvo lugar sino en la década de 1870. Veinte años más tarde, trabajaba en el sector de la industria una de cada cinco personas ocupadas. La proporción aumentó rápidamente, sobrepasando el 30 por 100 del total de empleo y manteniéndose estable durante toda la década de 1970. En la actualidad, el 23 por 100 de la población activa trabaja en la industria. A título de comparación indicaremos que el sector de los servicios da empleo al 33 por 100 de la población, el sector público al 38 por 100 y el sector de la agricultura al 5 por 100.

Situaciones coyunturales

Con ser cierto que las riquezas naturales del país han sido una bendición, no lo es menos que toda medalla tiene también un reverso: es sabido que las materias primas elaboradas, tales como el papel, la celulosa, las aleaciones férricas y el aluminio comparten la circunstancia común de la imprevisibilidad del precio que pueden alcanzar en el extranjero. El ciclo económico fluctúa y otro tanto se puede decir de los tipos cambiarios. Las exportaciones de petróleo y gas natural – valoradas en dólares – son especialmente vulnerables. Las consecuencias que esto tiene para la economía de bienestar Noruega son, por lo tanto, dramáticas cuando los precios de importantes productos de exportación y el valor de la unidad monetaria de que se trate caen simultáneamente.

Para reducir la dependencia del país con respecto al petróleo, que es fuente de más del 40 por 100 de los ingresos de la exportación noruega, los sucesivos Gobiernos han deseado incentivar el incremento de la producción y rentabilidad de las demás industrias con alto perfil competitivo. La meta sigue siendo la misma desde que se descubrieran los primeros yacimientos de petróleo con potencial de explotación en la plataforma continental noruega, hace ya 30 años: el atractivo de los ingresos procedentes del petróleo no impedirá la canalización de inversiones hacia las industrias de tierra firme. Se necesita aplicar medidas de apoyo que limiten la vulnerabilidad de los ingresos de Noruega por causa de las fluctuaciones de los precios del petróleo. Sería incorrecto afirmar que se ha logrado por completo dicho objetivo en este momento, pero, en todo caso, existe un cierto equilibrio: la actividad petrolera, la industria y la actividad minera constituyen por igual el 15 por 100 del Producto Nacional Bruto de Noruega.

Producción orientada hacia el exterior

Un rasgo primordial de la industria noruega de nuestros días es que produce en gran medida para la exportación. Los escasos 4 millones y medio de habitantes del país representan un mercado doméstico de escasa envergadura. El 45 por 100 de las mercancías y servicios que se producen en Noruega – calculados según su valor – se venden al extranjero, el 80 por 100 a los países de la UE. Aproximadamente la mitad de los productos tradicionales noruegos se exportan a tres países: Alemania, Suecia y Gran Bretaña.

No es ninguna sorpresa que la mayor contribución a las exportaciones de productos noruegos sea la venta de crudo y gas natural procedente del Mar del Norte. Por lo que respecta a la industria tradicional, las empresas metalúrgicas, mecánicas, astilleros y fundiciones son las que exportan más. La última categoría comprende, entre otras cosas, la producción de maquinaria industrial, aparatos eléctricos, construcción de barcos y equipo naval. Otros importantes bienes de exportación son los productos elaborados a base de pescado, las sustancias químicas, el papel, el cartón y los derivados del petróleo. Como ya indicábamos, la construcción de barcos en Noruega tiene tradiciones que se remontan a tiempos muy remotos. Durante los últimos años, los astilleros se han especializado en la exportación de embarcaciones particulares, de tamaño pequeño o mediano, tales como barcos de abastecimiento, barcos pesqueros y catamaranes rápidos destinados al transporte de viajeros a lo largo del litoral. En Noruega no se producen coches. Pese a ello, la fabricación de piezas para coches se ha convertido en una expansiva industria de exportación. Varias empresas noruegas surten hoy a fábricas de automóviles extranjeras de llantas de metal ligero, amortiguadores de aluminio, ejes, mecanismos hidraúlicos y servofreno, sistemas de escape y equipos de seguridad.

Con todo ello, la actividad internacional de la industria noruega no se limita a la exportación. Hay, por ejemplo, más de 40.000 personas empleadas en filiales extranjeras de empresas noruegas. Es cada vez mayor el número de empresas que, al objeto de aproximarse a mercados de fuera, establecen filiales en otros países o contraen temporalmente relaciones de asociación con empresas extranjeras. El desarrollo político y económico de la Unión Europea está dando un empuje particular a la internacionalización de la industria noruega, dado que las mayores inversiones se realizan en los países de la UE.

Cualificaciones

Pero la industria de Noruega no se basa exclusivamente en la transformación de materias primas. El país se autoabastece y provee a los mercados extranjeros de una amplia gama de productos manufacturados. El nivel tecnológico es, por regla general, alto, invirtiendo las empresas gran parte de sus beneficios en investigación y desarrollo.

Existen sorprendentemente muchas empresas que, además de estar basadas en los recursos naturales del país, tienen su fundamento y su razón de ser en la propia topografía del territorio. Los fiordos, las montañas y el mar suponen retos considerables a los que ha sido necesario hacer frente a base de tecnología. El resultado es que las empresas de ingeniería noruegas llevan ya décadas produciendo equipo de primera calidad internacional. Un claro ejemplo de ello es la construcción de centrales y presas hidroeléctricas, túneles y puentes.

La existencia de petróleo y gas natural en las profundidades del Mar del Norte ha impulsado igualmente el desarrollo de un alto nivel de cualificación y de tecnología avanzada en la industria noruega. La menor demanda de barcos de construcción noruega que trajo consigo la caída de los precios del petróleo en los años 70 hizo que los armadores desviaran su atención de la técnica naval propiamente dicha para centrarla sobre la tecnología off shore: la construcción de torres perforadoras flotantes, instalaciones fijas y equipo para uso en actividades relacionadas con el petróleo ha generado miles de importantes trabajos. Las empresas noruegas pueden, además, ejercer de consultores especializados en explotación petrolera, tanto por lo que se refiere a la tecnología como a la dirección de proyectos.

En años recientes, el sector de los bienes de consumo ha puesto cada vez más su foco de interés en el diseño y la facilidad de manejo. Lo más característico del diseño noruego es que logra conciliar sus señas de identidad nacionales con los estándares del diseño moderno internacional. Esto se ve sobre todo en el estilo de los muebles, los artículos de cristal, las cuberterías y otros productos con raíces en la artesanía artística noruega. En este caso, la industria ha combinado tradición, técnica moderna y producción racional, al objeto de poder competir en el mercado mundial.

Pequeña y mediana empresa

En Noruega existen pocos magnates de la industria: tan sólo el 5 por 100 de las empresas noruegas cuentan con más de 100 empleados. Las restantes pueden caracterizarse como pequeñas y medianas empresas (PYMES). El 79 por 100 de las empresas tienen menos de 20 empleados. De todas maneras, ¡las PYMES computan casi la mitad del total de empleo y más del 40 por 100 del valor total de la producción industrial!

La PYME es la cuna del espíritu empresarial. En Noruega hay muchas personas capaces de combinar creatividad y acción. La innovación y el desarrollo continuo de nuevos productos es quizás el rasgo distintivo más acusado de la pequeña y mediana empresa. Por lo demás, las PYMES, constituyen un grupo sumamente heterogéneo, que presenta mayor número de diferencias que de afinidades. Algunas han encontrado un hueco en los mercados internacionales para el producto que venden, por lo general altamente especializado. Otras se dirigen fundamentalmente a los mercados locales. Mientras que el objetivo de algunas PYMES es la expansión, otras controlan su crecimiento deliberadamente, al objeto de mantener la ventajosa flexibilidad que suelen ofrecer las pequeñas empresas.

Además de su peso económico directo, las pequeñas empresas son elementos esenciales de la política regional de las Autoridades. Dada la estructura dispersa de los asentamientos de población en Noruega, es una política nacional proporcionar a las comunidades locales una actividad económica diversificada y no permitir que la oferta de empleo se concentre en las grandes urbes. Por integrarse fácilmente en las comunidades locales, sin producir una excesiva especialización, las pequeñas empresas contribuyen a mantener las pautas de asentamiento descentralizado. Otra importante función de las pequeñas empresas es que, gracias a sus bajos costes fijos y de administración, pueden subcontratar otras empresas de forma muy económica. Esto se aplica sobre todo a las industrias mecánicas.

Inversiones en el medio ambiente

Las empresas industriales de todo el mundo se enfrentan en nuestros días a grandes retos medioambientales, desafíos que las empresas noruegas toman muy en serio. Durante los últimos 15 años se han reducido considerablemente las emisiones de gases y el vertido de residuos de las industrias, gracias tanto a operaciones de limpieza como a readaptaciones de los procesos industriales. De 1985 a 1995, la emisión total de gases nocivos a la atmósfera (sobre todo de dióxido de carbono, metano y CFC) se redujeron en un 27 por 100. De 1980 a 1994, las liberaciones de dióxido de azufre (SO2) se redujeron en el 75 por 100. En los últimos años, las empresas industriales noruegas han invertido grandes sumas en medidas de limpieza medioambiental. Muchas de ellas parecen haber sacado la conclusión de que es rentable efectuar mejoras constantemente. Las empresas que se adelantan a cumplir las exigencias y recomendaciones de las Autoridades refuerzan su credibilidad y afianzan su competitividad. Las obligaciones de carácter internacional que establecen documentos tales como el Protocolo de Montreal de 16 de septiembre de 1987 y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Nueva York, 9 de mayo de 1992) suponen severas limitaciones a los vertidos de residuos industriales en el futuro, tanto en Noruega como en el resto de los países del mundo.

Retos en el umbral del nuevo milenio

Muchos son los retos que habrá de afrontar la industria noruega en el umbral del nuevo milenio. La protección del medio ambiente es uno de ellos. Otro, como ya indicábamos, es la dependencia de Noruega del petróleo, con el peligro que ello entraña de descuidar la industria tradicional. Pero quizás el mayor desafío que Noruega tiene que afrontar sea la internacionalización del comercio y de la producción. Al compás de la liberalización del comercio mundial han aparecido nuevos productores y otros mercados. El desarrollo tecnológico se acelera sin cesar. La distancia geográfica tiene cada vez menos importancia. El valor al cambio de los productos tradicionales noruegos no tiene por qué mantenerse estable en el futuro. Con la mayor libertad del capital y las inversiones, aumentan las exigencias de rentabilidad. En un país como Noruega, que siendo tan pequeño tiene un comercio exterior tan grande, estos factores exigen esfuerzos considerables por parte del sector industrial.

Dos grupos de acuerdos internacionales destacan en importancia para las empresas noruegas interesadas en aprovechar las posibilidades que brinda la participación en los mercados de exportación:

• La normativa de la OMC – continuación y ampliación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio – que comprende a 132 países miembros, proporciona transparencia a las condiciones de exportación y garantiza contra discriminaciones por parte de otros socios comerciales. Dicha normativa protege contra los subsidios ilegales de actividades competitivas y asegura la propiedad intelectual de las patentes, las marcas y el diseño industrial. En este sentido, se determinan igualmente requisitos que las empresas deben cumplir, dándose paso a una mayor libertad de competencia.

• El TEEE (Tratado sobre el Espacio Económico Europeo) entró en vigor en 1994. El Tratado da a las empresas noruegas acceso al mercado único de la Unión Europea, al tiempo que asegura la vigencia de los derechos y obligaciones inherentes a las cuatro libertades (libre circulación de mercancías, servicios, capital y mano de obra) también en Noruega. Con ello se establecen aproximadamente idénticas condiciones de competencia dentro del Espacio Económico Europeo, que comprende a los 15 países de la UE, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega. El Tratado abre también una vía para la cooperación en campos tales como la investigación y el desarrollo, el medio ambiente, la educación y los derechos laborales. Dado que, como indicábamos, la mayoría de las relaciones comerciales de Noruega con el extranjero se refieren a países de la UE, obvia decir la especial importancia que tiene el Tratado.

A través de la AELC (Asociación Europea de Libre Comercio) Noruega ha contraído, además acuerdos bilaterales de libre comercio con varios países de Europa Centro-oriental y del Oriente Próximo.

Si bien estos acuerdos internacionales conceden derechos jurídicos, ello no basta para crear la base de la actividad económica, por lo que deberán aprovecharse al máximo las cualificaciones, tradiciones y ventajas comparativas. Sólo así conseguirá Noruega ocupar un puesto preponderante en una época que caracterizan el uso de alta tecnología y la globalización progresiva del comercio.

El autor del artículo, Jon-Åge Øyslebø, ha ejercido el periodismo y escrito artículos sobre la vida económica y de los negocios y ha sido funcionario de Asuntos Exteriores. En estos momentos tiene excedencia del Ministerio de Asuntos Exteriores para trabajar en la Secretaría Internacional del Storting.

Las opiniones vertidas en el artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni el orden de prioridades del Ministerio de Asuntos Exteriores.

UDA206SPA