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Seguridad Social y Asistencia Sanitaria en Noruega

Noruega tiene un amplio sistema sanitario y una bien desarrollada red de Seguridad Social. Todo residente en el país tiene derecho a prestación económica y otras formas de asistencia pública en caso de enfermedad, vejez o desempleo. Alrededor de un 37 por 100 del presupuesto del Estado va destinado al sistema sanitario y social. Dos leyes – la Ley General de la Seguridad Social y la Ley de Servicios Sociales – constituyen los pilares legales sobre los que se apoyan los derechos sociales de los ciudadanos.

Por Målfrid Bolstad

El sistema sanitario y de previsión social de Noruega es financiado principalmente con cargo al presupuesto público, en su mayor parte por las cotizaciones a la Seguridad Social. El Régimen General de la Seguridad Social es un sistema de seguro colectivo cuya acción protectora abarca a todos los habitantes del país. Todo trabajador asalariado cotiza a la Seguridad Social un porcentaje fijo de su remuneración personal. Además, el empresario aporta una cuota, calculada porcentualmente sobre la retribución del empleado. La cotización del trabajador autónomo es algo más elevada que la del trabajador por cuenta ajena, ya que no paga la parte empresarial de los seguros sociales. Los trabajadores domésticos, desempleados, estudiantes y otros no remunerados, no cotizan a la Seguridad Social, pero están incluidos en ella, y tienen derecho a la misma asistencia sanitaria que los trabajadores asalariados. Las prestaciones económicas en caso de desempleo, enfermedad o vejez dependen de los ingresos percibidos.

Enfermedad

La persona que caiga enferma en Noruega tiene garantizada asistencia médica. El sistema de salud pública es una piedra angular del Estado de Bienestar noruego. Para las autoridades, es objetivo primordial la universalización de asistencia sanitaria de calidad. Como principio básico, la asistencia sanitaria se presta según la necesidad, no según la capacidad económica. La aportación del beneficiario es limitada. Nadie abonará más de NOK 1.140 al año (1995) por servicios sanitarios públicos, lo que representa, aproximadamente, un 7 por 100 del salario medio mensual de un trabajador de la industria (NOK 16.242, o alrededor de USD 2.700).

Igualdad de condiciones en todo el país

Noruega es un país de poca densidad demográfica. Por esa razón, la responsabilidad del sistema de salud pública está descentralizada. La nación se divide en cinco regiones sanitarias, 19 Administraciones provinciales y 436 Municipios. Cada unidad administrativa asume la responsabilidad de su participación en los servicios sanitarios.

Dado que los servicios sanitarios dependen de las Administraciones locales y provinciales, el Estado transfiere fondos a provincias y municipios de acuerdo con un coeficiente de distribución que allana las diferencias entre unidades administrativas ricas y pobres, lo cual garantiza igual asistencia sanitaria para todo el país. Las Administraciones provinciales y municipales reciben unas sumas globales que dejan resquicio a prioridades y reajustes locales. Dichas cantidades se suplen con asignaciones unitarias: fondos reservados para problemas o campos prioritarios. El objeto es estimular el sistema sanitario local para que se concentre en dichos ámbitos. En 1994 se concedieron subvenciones extraordinarias para – entre otras cosas – la financiación de gastos hospitalarios, rehabilitación, telemedicina, prevención de suicidios y garantía de calidad asistencial.

La Medicina general en primer término

La asistencia sanitaria municipal es el fundamento del sistema noruego de salud pública, y corresponde a los Ayuntamientos la responsabilidad de las medidas preventivas, servicio de Medicina general, rehabilitación, cuidados y atención. El enfermo puede acudir a su ambulatorio o médico local y recibir tratamiento en la mayoría de los casos. El cometido del facultativo que dispensa atención primaria es emitir un diagnóstico en fase temprana, tratar problemas sencillos y comunes y remitir el paciente al especialista cuando sea necesario.

Las actividades de atención primaria de salud están bien organizadas en Noruega. La cobertura médica muestra variaciones geográficas, pero es particularmente elevada en áreas de escasa densidad de población e inferiores condiciones de comunicación, como, por ejemplo, en la región septentrional del país.

Muchos hospitales pequeños

Las Administraciones provinciales poseen y gestionan los establecimientos hospitalarios de Noruega. La existencia de muchos hospitales pequeños, que a menudo prestan los mismos servicios, ha hecho deseable un mayor control estatal. El objeto es intensificar la cooperación entre los hospitales y mejorar la coordinación de sus especialidades respectivas. A las cinco regiones sanitarias se les asignará un papel más preeminente en la planificación de las actividades hospitalarias. Se aspira a que el paciente tenga oportunidad de elegir hospital en su región. Con ello, se estimularía una competencia moderada entre los hospitales.

Tratamiento en el extranjero

Si la enfermedad es peligrosa o especialmente penosa y los hospitales noruegos carecen de la competencia necesaria para su debido tratamiento, la Seguridad Social cubre los gastos de asistencia médica en el extranjero. En lugar de promover en Noruega competencia profesional para el tratamiento de enfermedades sumamente raras, se adquieren tales servicios en otros países. La demanda de tratamiento en el extranjero ha aumentado notablemente durante los últimos años.

Listas de espera

El sistema noruego de listas de espera para tratamiento hospitalario es único en el plano internacional. Todo solicitante de reconocimiento y/o tratamiento médico en un hospital público – a excepción de quien precise asistencia urgente – es inscrito en una lista de espera. De ese modo se sabe, en todo momento, cuántos pacientes están esperando tratamiento, qué enfermedades son y en qué hospitales se presta asistencia.

El sistema de listas de espera es un valioso recurso para las autoridades: un medio para evaluar la capacidad hospitalaria y la elección de prioridades de acuerdo con las directrices nacionales. Los pacientes de prioridad preferente reciben tratamiento de inmediato. Los de segunda prioridad – enfermos graves – tienen tratamiento garantizado antes de seis meses: la denominada garantía de lista de espera. Los demás enfermos tienen que esperar hasta que haya vacantes. El sistema de listas de espera fue implantado en 1990.

En la mayoría de los casos, ha sido posible cumplir la garantía de tratamiento en el plazo de seis meses, pero la duración del tiempo de espera varía según la provincia y el campo de especialidad médica. El tiempo de espera es mayor para pacientes con enfermedades ortopédicas o de garganta, nariz y oídos.

Muchos retos

En la actualidad se están mejorando constantemente las técnicas de diagnóstico y los métodos de tratamiento de alto nivel de especialización. La telemedicina y la biotecnología están avanzando. Noruega también ha progresado mucho, relativamente, en el desarrollo y utilización de material estadístico y datos médicos, una evolución que seguirá siendo objeto de atención preferente. Lo mismo puede decirse del perfeccionamiento de la tecnología de la información.

Las afecciones relacionadas con el estilo de vida – enfermedades cardiovasculares – están disminuyendo, pero van en aumento el cáncer, las alergias, las afecciones del aparato respiratorio, enfermedades musculares y óseas y otras ocasionadas por el desgaste de trabajos físicos duros y reiterativos, que son, hoy día, la causa más frecuente de largos períodos de baja por enfermedad o de incapacidad laboral. Las afecciones mentales también van en aumento, y crece el número de suicidios, especialmente entre personas jóvenes y varones de más de 80 años. Afortunadamente, esta tendencia está remitiendo.

Demográficamente, Noruega está envejeciendo. En particular aumenta el número de habitantes de edad avanzada, lo que representa una carga adicional para los servicios sanitarios. De ahí que se deba atribuir mayor importancia al cuidado y atención de la tercera edad.

Una cuestión primordial es dónde fijar la línea divisoria entre la responsabilidad del sistema sanitario público y las obligaciones de ciertos sectores de nuestra sociedad de bienestar. La desigualdad salarial, el desempleo y una inadecuada red de asistencia social constituyen factores de riesgo que hacen aumentar la frecuencia de enfermedades, lesiones y problemas sociales. La cuestión es si compete al sistema sanitario público el tratamiento de problemas y crisis cotidianos o si otros sectores debieran están mejor preparados para prevenir el nacimiento y evolución de tales problemas.

Subsidio de enfermedad para todos

Todo trabajador por cuenta ajena tiene derecho a subsidio de enfermedad desde el primer día de ausencia en el trabajo. El abono de la prestación económica de las dos primeras semanas lo efectúa la empresa. Después paga la Seguridad Social. El subsidio de enfermedad equivale al salario normal, pero tiene un límite superior que corresponde a seis veces la cuantía básica de la Seguridad Social. (La cuantía básica es actualmente de NOK 39.230 al año, o alrededor de USD 6.538). Sin embargo, el Estado, las Corporaciones Locales y algunas grandes empresas cubren la diferencia entre el subsidio de enfermedad y el salario normal, de modo que los perceptores de sueldos altos reciban plena compensación.

El régimen de subsidio de enfermedad y la frecuencia y duración de las ausencias en el trabajo son objeto de continuas polémicas. Por lo general, se coincide en que la tasa de absentismo es demasiado alta, y que un sistema de compensación menos generoso contribuiría a hacerla disminuir. El empleado puede percibir subsidio de enfermedad por un período máximo de un año. Al cabo de doce meses, se aplican otras modalidades de prestación económica a cargo de la Seguridad Social: subsidio de recuperación, pensión de invalidez. Además, muchos declarados inválidos reciben una pensión adicional de la empresa. También es corriente efectuar un seguro individual para apuntalar la economía en caso de invalidez.

El afecto de invalidez congénita o contraída en edad joven también percibe subsidio de invalidez, que se asigna previo dictamen facultativo. A menos que el inválido recupere la salud, el subsidio de invalidez se abonará hasta la edad de jubilación, en que se sustituye por la pensión de vejez. Los minusválidos también reciben ayuda de la Seguridad Social para sufragar sus gastos medicinales, recibir cuidado y atención en el hogar, adquirir dispositivos técnicos y, de ser necesario, incluso automóvil equipado especialmente.

En la actualidad, más del 8 por 100 de la población noruega en edad de trabajar percibe total o parcialmente subsidio de invalidez. Su número se ha doblado durante las dos últimas décadas, a pesar de que el crecimiento demográfico ha sido insignificante. El creciente número de perceptores de subsidio de invalidez preocupa a las autoridades y a los profesionales de los sectores sanitario y de asistencia social. Probablemente, gran parte de dicho incremento sea debido al desempleo, el alcoholismo y la drogadicción.

Asistencia social

Mientras que la Ley General de la Seguridad Social establece la responsabilidad del Estado para con los habitantes del país, asegurando así sus derechos, la Ley de Servicios Sociales determina los cometidos sociales que corresponden a los entes municipales. Esta última ley es, en mucho mayor grado, objeto de interpretación. Una Comisión de asuntos sociales designada por la Corporación Local asume la responsabilidad principal del sistema de previsión social de la Municipalidad. Corresponde al Ministerio de Asuntos Sociales el control y vigilancia del cumplimiento de la Ley.

Toda persona que se dirija a una Oficina de Asistencia Social del municipio pidiendo ayuda – bien por problemas de vivienda, dificultades económicas o necesidad de asistencia práctica – tendrá derecho a que su caso sea tramitado y resuelto. La persona cualificada para recibir ayuda de acuerdo con la Ley General de Seguridad Social deberá ponerse en contacto con la Oficina de la Seguridad Social de su municipio. Aquellos que no cumplan los requisitos prescritos por la Ley General de la Seguridad Social podrán recibir ayuda del ente municipal; por ejemplo: jóvenes que no consiguen empleo al acabar los estudios, parados que, al cabo de 80 semanas, ya no tienen derecho a prestacíon por desempleo y otras personas que carecen de recursos suficientes para cubrir sus gastos de vivienda y manutención.

El número de perceptores de prestaciones sociales ha aumentado considerablemente en los últimos años, y partidos políticos de orientación diversa coinciden en que debiera hacerse más difícil el acceso a tales prestaciones. Entre otras cosas, se discute la posibilidad de recabar de los perceptores su colaboración en trabajos temporales de utilidad social, y de que sea retirada la ayuda en caso de negarse a realizar dicho trabajos.

Los servicios sociales municipales también están obligados a prestar ayudar a drogadictos y alcohólicos; por ejemplo, procurando plaza de tratamiento en instituciones. La Ley permite el internamiento forzoso de personas con graves problemas de alcoholismo o drogadicción. El tratamiento tiene lugar en instituciones dirigidas por las Administraciones provinciales o por entidades privadas que reciben fondos públicos. Un alcohólico o toxicómano puede permanecer internado forzosamente en una institución por un máximo de tres meses.

Los Ayuntamientos también son responsables de la asistencia a disminuidos psíquicos. En 1991 se puso en práctica un plan de acción para estímulo estatal de los servicios psicosanitarios, cuyo objetivo principal era la reorganización de la asistencia a enfermos mentales. En el curso del último decenio se ha reducido la capacidad de varias instituciones, y se tiende a reducir la duración de las estancias en las mismas. El 80 por 100 de las personas que padecen graves afecciones mentales reside fuera de instituciones durante períodos más o menos largos.

La tercera edad

La previsión social de la tercera edad es un tema que siempre parece figurar en el orden del día. Siete de cada diez noruegos mayores de 70 años disfrutan de buena salud y se valen por sí mismos. El 20 por 100 depende de asistencia domiciliaria. El 10 por 100 restante pasa sus últimos años en instituciones, esencialmente debido a problemas geriátricos. Antes la calidad y disponibilidad de los servicios institucionalizados y domiciliarios variaba considerablemente de municipio a municipio. Una Comisión de trabajo, nombrada en 1993, ha propuesto la armonización de la normativa a fin de que la asistencia a los ancianos sea lo más igualitaria posible en los diversos municipios.

En los últimos años, los Ayuntamientos han fortalecido considerablemente sus servicios sanitarios, en particular los dispensados a domicilio. La actividad laboral en dichos servicios ha aumentado en un 94 por 100 de 1986 a 1993. Se aspira a crear condiciones adecuadas para proveer a los ancianos, incapacitados y enfermos mentales a largo plazo, de asistencia médica a domicilio, acceso a centros de salud y equipos electrónicos y de alarma, de modo que puedan vivir en casa el mayor tiempo posible. Por algunos servicios el beneficiario debe abonar una participación, pero la mayor parte de los gastos son cubiertos por el Ayuntamiento.

Mientras que se ha reducido el número de plazas, el paciente institucional medio requiere más atención que antes. En la actualidad, se erigen pocos centros residencia nuevos. Sin embargo, muchos ancianos seguirán pasando el resto de su vida en instituciones. En Noruega no hay costumbre arraigada de que la familia se encargue del cuidado de sus mayores. En la moderna sociedad urbana, jóvenes y viejos viven a menudo muy separados unos de otros, y la mayoría de las mujeres trabajan fuera del hogar. Por ello, ahora hay menos ocasión de dispensar asistencia en el seno de la familia que hace unas décadas.

La economía de la tercera edad

La edad de jubilación en Noruega es 67 años. El jubilado percibe una pensión vitalicia de la Seguridad Social. Todos los ciudadanos noruegos tienen garantizada una pensión mínima. Trabajadores domésticos al cargo de niños menores de siete años, adultos que precisan cuidados y disminuidos psíquicos perciben, desde 1992, tres puntos de pensión cada año, que les permite adquirir el derecho a una pensión adecuada sin haber tenido empleo remunerado.

La pensión mínima de un jubilado solo asciende a NOK 63.376 al año, lo que equivale, aproximadamente, a un tercio del salario anual medio de un trabajador de la industria (NOK 194.900 ó USD 32.483).

La cuantía de la pensión de jubilación depende del tiempo de actividad laboral y de los ingresos obtenidos. Actualmente, la mayoría de los jubilados varones y bastantes jubiladas han adquirido el derecho a plena pensión. Es decir, que reciben la mitad, aproximadamente, del salario que percibían. Las personas con salarios muy elevados experimentan un mayor descenso relativo de ingresos al jubilarse, puesto que la pensión no se calcula sobre el tope salarial.

Muchas empresas tienen su propio régimen de jubilación: el empleado paga una cuota que proporciona una pensión adicional, además de la pensión de vejez. Los funcionarios públicos perciben una pensión que equivale a dos tercios de su salario anterior: un nivel usual en regímenes de jubilación privados. Además, algunos conciertan seguros de jubilación individuales para mayor seguridad económica en la vejez.

Desempleo

Alrededor del 4,6 por 100 de la población activa noruega carecía de trabajo en mayo de 1995. Los jóvenes son los más afectados: por primera vez desde la II Guerra Mundial, pasan directamente de su etapa formativa a engrosar las filas de desempleados.

Todo trabajador por cuenta ajena que haya tenido ocupación anteriormente y percibido unos ingresos mínimos tiene derecho a prestación por desempleo de la Seguridad Social. En todas las ciudades y municipios importantes de Noruega hay una Oficina de Empleo estatal, que administra el régimen de prestaciones por desempleo. La prestación por desempleo comprende una cierta proporción de los ingresos percibidos durante el último período de ocupación previo a la situación de paro involuntario, con un tope máximo bien por debajo del salario medio de un trabajador industrial y un período máximo de 80 semanas. Los solicitantes de prestación por desempleo deberán inscribirse como demandantes de empleo en la Oficina de Empleo, y están obligados a aceptar el trabajo que se les asigne. También se facilita colocación adoptando diversas medidas laborales: readaptación profesional, formación complementaria, tareas asistenciales, mantenimiento de edificios públicos y trabajos de utilidad social.

En caso de que la situación de paro involuntario dure más de 80 semanas, se pierde la prestación por desempleo durante 13 semanas, antes de iniciarse una nueva ronda de 80 semanas. Durante ese período intermedio de 13 semanas, el parado podrá recibir ayuda de la Municipalidad al amparo de la Ley de Servicios Sociales.

Maternidad

La mujer que haya ocupado puesto de trabajo asalariado durante, al menos, seis de los últimos diez meses inmediatamente anteriores al parto, tendrá derecho a un subsidio de maternidad equivalente al salario completo, con un tope máximo de seis veces la cuantía básica de la Seguridad Social. La madre podrá elegir entre 42 semanas de permiso con sueldo íntegro o 52 semanas con el 80 por 100. Tres semanas de permiso deberán disfrutarse antes del parto. Cuatro semanas del período de prestación deberán ser tomadas por el padre (la cuota paterna).

Un régimen de "cuentas" temporales permite a los padres abstenerse de coger todo el período de permiso de una sola vez, pudiendo retener días no utilizados en su "cuenta" y disfrutarlos libremente en el plazo de dos años. La mujer que no haya tenido trabajo remunerado, recibirá una cantidad única de NOK 25.625 (USD 4.271) en concepto de subsidio de maternidad.

Se concede una asignación periódica por cada hijo menor de 16 años. La asignación mensual por un hijo es de NOK 881, lo que equivale, aproximadamente, a un 5,4 por 100 del salario medio de un trabajador industrial.

En Noruega siguen faltando plazas de guardería infantil, pero el objetivo explícito de las autoridades es alcanzar plena cobertura hacia el año 2000. Actualmente, un 37 por 100 de los niños menores de siete años asisten a guarderías. Se aspira a que todos los que lo soliciten obtengan plaza de guardería.

De acuerdo con una reforma escolar futura, los niños empezarán el primer curso de EGB un año antes: a la edad de seis. En relación con ello, se está configurando un sistema de atención y vigilancia de niños de 6-10 años en el colegio, antes y después de las horas de clase.

El ministro de los niños

En Noruega hay un ministro responsable de los asuntos del niño y de la familia. Es competencia del Ministro de Asuntos del Niño y de la Familia la protección del menor, las guarderías infantiles y la igualdad entre los sexos. Noruega fue el primer país del mundo que nombró un defensor (ombudsman) del niño.

La más importante disposición legal relativa a la infancia es la Ley de protección de menores. Corresponde a las Comisiones de asuntos sociales de los Ayuntamientos la responsabilidad de vigilar las condiciones de vida de niños y adolescentes, inclusive en sus propios hogares. El ente municipal podrá intervenir en casos donde las condiciones sean insatisfactorias, dar consejos y asesoramiento y prestar ayuda económica o práctica. Si tales medidas preventivas no surten efecto, las autoridades municipales podrán asumir la responsabilidad del menor y entregarlo a una institución u hogar de acogimiento. La corriente migratoria a los grandes centros urbanos, el aumento de divorcios, la entrada de la mujer en la vida laboral, el incremento del alcoholismo y la drogadicción, son factores que contribuyen a que las condiciones de vida de la población infantil ya no sean tan estables y protegidas como en otros tiempos.

Informe al Parlamento sobre bienestar social

En 1995, el Gobierno presentó un informe especial – Stortingsmelding nr. 35 (1994-1995) –, conocido como el Informe sobre Bienestar Social, que ofrece una visión de conjunto de la sociedad de bienestar en Noruega, en el pasado, el presente y el futuro, y contiene estimaciones sobre su evolución, el precio de su mantenimiento y de qué manera piensa el Gobierno realizar su financiación, así como diversas propuestas para asegurar el régimen de bienestar social en Noruega a lo largo del siglo XXI.

La autora del artículo, Målfrid Bolstad, es periodista independiente.

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